Hubo una vez un diciembre, con Luces de colores, panderetas y zambombas,

música en el aire anunciando al Salvador.

Hubo una vez un diciembre mágico,

que llenó, entre las sombras de la incertidumbre,

momentos de abrazos, de esperanza e ilusión.

Hubo un diciembre misterioso,

con estrellas y campanas, pletórico de amor.

Y hubo un diciembre, hechicero de sueños

desafiante al odio y al rencor,

llenándonos el corazón.

Pero diciembre se despidió

y olvidamos todo lo que nos enseñó.

No te vayas diciembre,

sigue regalándonos esperanza, paz y fervor,

para que  nunca ignoremos

lo que diciembre nos dio.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS