Que sean amargas,
apasionadas e inteligentes.
Que no sospechen de nada,
y sean seguras de todo.
Que repitan mi nombre,
que se vengan en la noche,
y me piensen de costumbre.
Escúpeme letras auténticas,
las que no tienen seriedad,
no se reprimen y andan desnudas gritando libertad.
OPINIONES Y COMENTARIOS