Me levanté como a las 00h00…
Cargué en mi mochila trescientos cincuenta mil tipos de armas (por si acaso),
Me vestí, me puse mi ropa de ninja (me cambié de calzón porque se me marcaban las costuras),
Me tomé un café con vitaminas espaciales…
Me hice una cola de caballo, le dí de comer a los unicornios, me regresé porque había olvidado mi frasco de agua.
Iba de salida… Volví a regresar, no había contado 17 veces si apagué la cocina, si le puse agua a las plantas, si guardé el queso, si tapé las ollas, si recogí las tazas, si desconecté la plancha, si dejé descongelando la carne…
Daban las 03h00… Al fin salí corriendo,
Le pegaban a un gato, le dí una patada voladora a su enemigo (muchas gracias me dijo).
Avancé tres cuadras, le dí agua a un perro desvalido.
Avancé dos cuadras más, ayudé a cruzar la calle a una viejita (escuché 700 veces la misma historia).
Un niño me contó un chiste, me reí a carcajadas (ya me lo sabía)
Seguí caminando y maté a un oso, a un alienígena, a una serpiente marina, descuarticé a un chupacabras y maté a un monstruo gigante.
-¡Siete cabezas tenía! Como 5 metros medía…
Estaba agotada, me desperté cansada…
¿Qué día es? Le pregunté a mi mejor amigo…
«Es domingo y son las 22h00»
Me hice bolita y lloré, no quiero que sea lunes le dije…
Tengo miedo cuando tengo que luchar con las cosas que no conozco, me rasga profundamente la injusticia social, me pesan en la espalda las horas en las que no conseguí sacar mi leche, y aún así «no fui productiva, o no me comprometí».
Me duelen en el corazón la ignorancia, la maldad y el «mevaleverguismo» de quienes ven, pero se hacen indiferentes, de quienes se prestan para comulgar en una mesa desigual.
Me volví a dormir…
Me trajeron algodones de azúcar los unicornios que cuido,
Me dejaron ratones de chocolate los gatos que he salvado,
Me hicieron sopa las viejitas a las que ayudo a cruzar.
Me hicieron un collar de abrazos los niños
Entonces todo cobró sentido otra vez, ¡Soy yo cuando es viernes!
¡Soy yo cuando es domingo!
¡Soy yo cuando es lunes!
Soy yo cuando alguien sabe de mí y en su corazón piensa…
«Si ella puede, yo también»
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