He limado mis cantos para encajar en lugares donde mi grandeza no cabía. Me he ido carcomiendo y, aun así, no he alcanzado la cúspide. Lamí mis heridas; aunque no se borraron, me fortalecí. Y, aunque mis efímeros compañeros me dejaron solo ruinas, decidí, con dolor, demoler cada amor fallido y construir desde mi propio amor.
Mi búsqueda del amor dejó de ser la búsqueda del manantial perfecto, pero, aun así, mis anhelos son puros. Ya no busco desde el miedo; busco desde mi esencia y mi alma.
Quiero ser clara: mis creencias y aprendizajes no son para borrarte la memoria. Mi verdad no busca la perfección. Yo también amé, y no fue recíproco, no de manera pura. Entiendo tus verdades; son válidas, las veo y las respeto, a tal punto que no voy a intervenir. Pero un amor verdadero no debería dejarte solo entre esas bellas ruinas. Eso, en mi mundo, dejó de ser amor.
Alguna vez entré en ruinas forasteras y curé heridas de guerras que ni siquiera eran mías. Y, aun así, el rey herido no me acompañó. Sola, me lancé desde cada torre, y los golpes casi me matan. Me prometí no volver a arriesgarme. No puedo detenerme por siempre bajo tus ruinas.
Mi desierto no es estéril; se libraron batallas aquí. No fue fácil demoler las esculturas de amores que no fueron. No pido que destruyas tus refugios y manantiales. Guardemos esas versiones anteriores, aprendamos de ellas y volvamos a empezar.
13/10/2025
OPINIONES Y COMENTARIOS