No me pregunten por qué, pero a lo largo de mi vida siempre fui amante de la estabilidad y lo estático. Nunca me gustaron los cambios ni la incertidumbre. Lo desconocido me transmite terror y ansiedad.

Tampoco sé el motivo de por qué mi mente sólo inventa escenarios posibles de fracaso y caos frente a lo nuevo. Jamás que haya pasado por cambios, mi cerebro pudo ver cosas positivas al horizonte. Es como si el único camino posible, fuese la tempestad y nunca el paraíso.

Me gusta lo estable porque está dentro del orden y el orden es algo que, según mi mente y yo, podemos controlar. Lo que escapa a mi control, sólo me genera caos.

Desde fines del 2024 hasta hoy, pasé por demasiados cambios. Día tras día, fue demasiado trabajo convertir la incertidumbre en lo cierto y el caos en el orden. 

No voy a negar que me enoja un poco que después de tanta lucha constante con mi mente para sentirme cómoda en lo desconocido, cuando el presente dejo de pesarme tanto y lo inestable empezaba a parecerse más a un sitio de confort, todo volvió a derrumbarse.

Tengo claro que eso de «empezar de cero» o «dar vuelta la página», sólo sirve para creer que podemos construir un edificio nuevo cuando en si lo estamos haciendo desde los escombros del ayer.

Otra cosa que me disgusta de los cambios, es que la mayoría son bruscos. Suceden de un momento a otro sin permitirte elegir las armas para enfrentarlo ni te pregunta si estás listo para luchar, solamente suceden. 

Sé que el cambio es necesario, de hecho vivimos en el cambio constante. Quien soy hoy no es igual a quien fui ayer, ni el mes pasado y mucho menos el año anterior. También tengo claro que lo estático no trae desafíos ni nos muestra de qué podemos ser capaces. Lo conocido no nos pone en jaque con la vida ni tampoco nos da el empujón al precipicio sin preguntar primero si estamos listos para saltar. 

Pero, también rescato cosas de los cambios.

Me demostraron que puedo, aunque al principio me resista.

Me dieron herramientas para enfrentarme a la vida.

Me enseñaron que es más común que todo cambie a que se mantenga como está.

Me susurraron que muchas veces significan oportunidad. 

Asumo que todos los que vivimos en hogares disfuncionales, nos aferramos a lo estático porque en nuestro entorno nada lo era. Nos dijimos que el control y el orden nos permitían que nada ni nadie nos tome por sorpresa. Vivíamos con la sensación de alerta constante y encontrar la calma se volvió nuestra misión. 

Si vos, que estás leyendo esto, le tenes miedo a los cambios. Te deseo la mayor confianza en vos, porque al final, lo único que seguirá siendo estático es que vos, sos vos. 

Lo único asegurado que tenemos en la vida, es que vamos a morir. 

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