Cabalgando sobre la faz de la tierra,
como caballo desbocado.
Abrazando la vida con ahínco
con el llanto en la garganta,
arrancado de las entrañas maternas.
Aquí estoy, mundo,
una gota de rocío,
empujada…
Dirigida…
a la senda de la vida.
Hoy,
Calmando las ansias por vivir,
paseando por mi historia,
en la calma de mis días;
saboreo los latidos de la vida,
sumergida en la belleza del instante,
acercándome a la orilla,
hasta volver a entregarme
a la libertad del seno maternal.
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