La indiferencia estatal en Los perros hambrientos: una denuncia vigente
Por: Calua Bringas, Heiner, Chuquiviguel Guarniz, Carlos y Fabian Cortegana Brayan
La realidad rural en el Perú sigue siendo alarmante: según el INEI, más del 40% de la población que habita en zonas rurales vive en situación de pobreza o pobreza extrema. Esta situación no es reciente; ha sido retratada con crudeza y sensibilidad por escritores como Ciro Alegría Bazán (1909–1967), uno de los principales representantes de la novela indigenista. Su obra Los perros hambrientos expone las duras condiciones de vida en los andes y denuncia la indiferencia del Estado hacia el campesinado. La narrativa utiliza una poderosa alegoría en la que la lucha por la supervivencia humana y animal refleja una estructura social profundamente injusta, marcada por el abandono, la represión y la desconexión entre el poder central y el mundo rural.
La narrativa analizada muestra la brecha social y económica entre los campesinos y los grupos de poder.
—¿El Gobierno? —gruñó indignado don Cipriano—. Usted no sabe lo que es el Gobierno. Desde Lima se ven de otra manera las cosas. Yo he estado allá. Una vez hubo hambruna en Áncash, y al Gobierno le importó un pito. (Alegría, 1939, p. 321)
Esta declaración revela la indignación de los sectores marginados ante la indiferencia del Estado. La distancia entre los centros de poder y las zonas rurales no solo es geográfica, sino también política y emocional. Esta desconexión ha contribuido a perpetuar desigualdades históricas. En ese mismo sentido, Chancafe (2023) señala que Alegría trata de evidenciar que en el Perú, todavía existen grandes cantidades de tierra, que aún siguen en manos de los más poderosos quitándole así la posibilidad a la clase social baja, de poder acceder a dicho recurso. Esto demuestra que la concentración de la tierra, que debería ser compartido, está en manos de un pequeño número de personas,
lo que condena a los pueblos indígenas a la pobreza y al hambre. Además, la omisión del Estado en corregir esta situación constituye una forma de violencia estructural. ¿Cómo hablar de justicia social en un país donde el acceso a la tierra está monopolizado y el Estado permanece pasivo ante la miseria de la mayoría campesina?
Otro hecho impactante muestra a la desigualdad social como un problema estructural, complicado de transformar, donde el “poderoso” humilla al “al pobre”. “El de galones acercó su caballo y le dio dos foetazos en la cara. —Así, mi cabo —rió el otro mientras montaba—, pa que aprienda a cumplir con su deber este cholo animal” (Alegría, 1939, p. 79). En esta escena se plasma un trato colonial, donde el campesino no es visto como ciudadano, sino como un ser subalterno. El autor denuncia el uso del poder estatal como instrumento de represión. Al respecto Urízar (2022) menciona que aun el Estado peruano , usa lo indígena para sus propios fines, sin cambiar las estructuras políticas que reprimen y mantienen oprimidos a los pueblos originarios. Esta contradicción entre discurso y acción es clave en el análisis: se celebra lo indígena en el plano simbólico, pero se lo excluye en el plano material. ¿Se puede hablar de inclusión cuando lo indígena es reducido a un ornamento cultural sin transformación real de las condiciones que perpetúan su exclusión?
Alegría también evidencia el autoritarismo y represión.
Los disparos seguían, por lo que los campesinos comprendieron que eran muchos los que hacían fuego, y ellos no podían defenderse. Se detuvieron entonces, Trataron de retroceder, pero al sentir los tiros que salían del escritorio se arrojaron del corredor huyendo en todas direcciones a campo traviesa. (Alegría, 2015, p. 436).
Esta cita representa un momento de represión violenta contra los campesinos, que pone en evidencia su vulnerabilidad frente al poder armado y organizado. En tal sentido, Suárez (2008) expone la total dependencia del campesino de la naturaleza, ante un Estado ausente que no atiende sus problemas. Esto retrata un país fracturado, donde el Estado abandona su función protectora. ¿Qué implicancias tiene para la equidad social que los campesinos dependan exclusivamente de la naturaleza y no de una política pública eficaz?
En conclusión, Los perros hambrientos nos confronta con una verdad incómoda; la indiferencia del Estado peruano hacia el campesinado andino no es solo un problema del pasado, sino una herida abierta en el presente. A través de escenas de violencia, abandono y manipulación política, Ciro Alegría denuncia una estructura de poder excluyente que sigue vigente. Leer su obra es, por tanto, un acto de conciencia crítica que nos invita a repensar el rol del Estado en la construcción de una verdadera justicia social.
Referencias:
Cabrejos, G. , Hurtado, M. , Silva, C. (2024). El lado oscuro de la cultura andina en la novela Los perros hambrientos, Lectura abierta. https://www.lectura-abierta.com/el-lado-oscuro-de-la-cultura-andina-en-la-novela-los-perros-hambrientos/
Chancafe, F. (2022). El lenguaje vivo en la obra “Los perros hambrientos”. Sin Rodeos Cajamarca.https://sinrodeoscajamarca.com/el-lenguaje-vivo-en-la-obra-los-perros-hambrientos
https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/enero_08/24012008_02.htm
Instituto Nacional de Estadística E Informática (INEI).(2024,9 de mayo). Cifras de pobreza. https://www.gob.pe/institucion/inei/informes-publicaciones/5558432-cifras-de-pobreza-2023
Llican, M. (2019). Monografía de “Los perros hambrientos” de Ciro Alegría. Scribd. https://es.scribd.com/document/462366321/Monografia-de-LOS-PERROS-HAMBRIENTOS
Suarez, M. (2008, 24 de enero). Libros clave de la narrativa peruana (XXI).
Los perros hambrientos. Centro Virtual Cervantes.
https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/enero_08/24012008_02.htm
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