En tu camino vas solitario,

Hasta que te encuentras con un extraño, le diste sueños, esperanzas y el alma Pero este extraño sin explicación huyó sin saña.

Tus ojos en las profundidades del llanto, llenan rios de recuerdos que van tras las huellas de aquel que te ofreció hieles en cambio de mieles, pero corres y encuentras brazos firmes que te dan seguridad, pues aquien confiaste tu amor no te aseguro la seguridad de dos brazos firmes.

De tu boca solo brotan halagos llenos de perdón. Que admirable criatura cándida eres al cuidar tu valor y amor a tu ser.

Mira tú ni mereces males, dulce criatura.

Al fin del camino el extraño recuerda tu existencia, y voltea a donde te dejo ya es una distancia amplia, divisa que ya estas en brazos de un conocido.

No soporta ver que el no pudo ser tu conocido, no soporta saber que no son tus brazos. Sigue su camino aquel extraño lamentándose qué el no está en ti y el corazón le recrimina qué no más te podrá tener por su miedo sin fundamento. Así es y así será.

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