Perfecta ingenuidad envuelta en la alta hierba,
junto aquella, la colina prohibida.
El paraje color rosa, junto a su piel clara y sus ojos agudos.
No puedo volver a mirar hacia atrás.

Te alejaste de todos, te alejaste de mí.
Corres riéndote…
Tus burlas me cortan la piel cada vez que te escucho decir mi nombre.
Tu risa invoca la crueldad de un niño lanzando una pelota y rebotando sin temor.

No me respetes, no me sueñes.
Te soñaré como siempre desde mi dolor quieto, perturbado.
Solía soñar con tristeza y melancolía de infancia, con un sinsabor en mi lengua.

Insano, perdiendo mi cordura por poseerte.
Ya no seré tan fuerte como lo imaginé en sueños tontos.
Moriré sin tenerte jamás, a pesar de verte tan cerca.
Moriré con mi sangre maldita por ti.

Huiré por siempre de ti, como en un sueño.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS