Vé como se esparce cuando se cierra el telón.

Como hace eco un cajón frío, oscuro.

Y desde ahí sentir acabadamente. No hay principio ni fin. Y si te agotas, frenas. Descansas, proseguís.

Alguna vez gritaste al vacío? Sentir sin provocar, ser sin impedir, estar sin detener.

En el más recondido e inhospito hueco nos oirá el silencio.

Cerrar los ojos, esperar la noche y no encender el cigarro, ni fumar al disgusto. Ganarle ahí algunos pasos a la muerte.

Respirar la emoción desagradable tan adentro, tan al hilo.. agarrándose de las entrañas, prendiendo el fuego del estómago y largando lo que haga falta… En medio de tanta oscuridad.

Aceptar el desdén, el desgano, la desdicha.

Pero robarte ese pedacito de escena. La porción más codiciada; la llevas, la fragmentas. Y la reproducis cuantas veces antojes.

Ya que en todo placer yace algo de dolor, y en la densidad de la agonía se manifiesta el refugio.

La ironía de lo abstracto

Y el peso de la osadía

Es saber hasta donde, hasta cuándo.

Ser digna para aceptar, y humilde para marchar.

Pero por sobretodo

Poetisa

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