Paren La Mano
Este año escribí sobre muchos temas. Traje de nuevo a la vida a un joven escritor que soñaba con ser periodista, que escribía solo por placer, que podía pasar horas frente a la computadora, no había tiempo, espacio, solo existía en los mundos que creaba al escribir. la escritura le permitió habitar esos mundos y olvidarse de todo lo malo que podía llegar a pasar en el día a día.
Diría que ellos fueron muy importantes para que eso suceda, un grupo de amigos que los considero amigos aun sin conocerlos en persona. Los veo a través de una pantalla hace un par de años y me cambiaron la vida, me la mejoraron.
Escribir y escuchar este programa se parecen en cierto punto, puedo habitar un mundo que no conozco, conocer gente nueva, suspender el tiempo, los problemas, las tristezas, las pérdidas, los fracasos, la pena de intentar en vano. Quizás la conexión con sus escuchantes es demasiado especial, por eso estoy escribiendo esto en una medianoche de viernes, podría hacerles una canción porque amo la música, podría hacer un documental porque amo el cine también, pero elijo escribir, a veces poner en palabras los sentimientos que nos pasan, son de los artes que más nos llenan el alma. Estuve explorando más allá de la crónica, mucho la literatura del yo, aunque a algunos les haga mucho ruido, me encontré mucha gente que se sentía identificado con mis vivencias, lo cual me pareció algo increíble. Gente que no conozco, ve mis escritos y siente que tiene una voz, un sentido de pertenencia, un abrazo a la distancia, un amigo.
Lo fuerte que es la palabra “amigo”, si hay algo en lo que me parezco a uno de los conductores del programa, es que para mí, la amistad no es algo que se pueda tomar a la ligera. Siendo sincero siempre tuve problemas para hacer amigos, y llegó a afectar severamente, por pecar de tímido, introvertido, raro, no encajaba en muchos grupos sociales, pero con las personas indicadas me sentía libre, que podía ser yo y eso no es fácil de encontrar. La primera vez que sintonice este programa de radio allá por marzo de 2022, ya conocía a sus integrantes por separado pero la fusión era realmente una incógnita. Ese primer día, encontré mi lugar en el mundo, encontré motivos para sonreír, me enseñaron a reír cuando tenía ganas de llorar, me ayudaron a salir de momentos en los que me sentía vencido, me levantaron del piso y me enseñaron a levantarme a pesar de los golpes. Ellos no me conocen, no saben nada de mí y aun así extendieron su mano para decirme, a partir de ahora, no estás más solo.
Durante las dos horas que dura el programa, emprendo un viaje al mundo “paren la mano”, es casi un culto a ese momento del día. No importa lo que esté haciendo, ellos me hacen compañía.
En mi último cumpleaños eramos poquitas personas, a mí no me gusta festejarlo. Pero la idea de que ellos sean parte de mi mesa, me hace sentir mejor. Están ahí aunque no pueda verlos, con un chiste genuino que me toma por sorpresa y no puedo evitar sonreír, siento que los estuve buscando toda mi vida y hoy son parte de mí, no puedo evitar emocionarme. Porque les puedo asegurar que la vida puede ser menos difícil si tenemos quienes nos hagan del camino un sendero que vale la pena subir y disfrutar el paisaje.
Estoy estudiando o haciendo un trabajo, pero no estoy solo, me acompañan con sus charlas con mate de por medio. Disfruto de su compañía y la valoro muchísimo porque sé que cuando la oscura soledad se apodera de mí, las risas se esfuman, la angustia toma el poder, el insomnio me aniquila y dormir se va para siempre.
Me llegué a cuestionar la idea de destino, la idea de fe, pero cuando te encontras a personas mágicas así, solo queda creer en que nada pasa por casualidad y Dios me acompaña desde algún lugar aún así yo no lo vea. Posiblemente las palabras me queden cortas, es imposible describir lo que siento por cada uno de ellos, los amo con toda mi alma, agradezco todos los días haberme cruzado en su vida porque me cambiaron la mía. Para poder decir que cada vez que alguien nombre y coree el nombre de “paren la mano” yo voy a poder decir que «soy de ahí». Yo pertenezco a ese grupo hermoso de gente, Soy Luquitas, Soy Alfre, Soy Rober, Soy German, Soy Jazmín, Soy Joaco, una parte de ellos vive en mi corazón y va vivir para siempre sin importar el tiempo que pase. Para recordarme que soy del luna park, no del civitas metropolitano, de vorterix no de otros canales de streaming, de buenos aires, del mejor país del mundo, de la risa y el arte como resistencia.
De ellos aprendí mucho, de Luquitas, descubrí que mi amor por el cine siempre estuvo ahí y me ayudó a vivir mejor en los peores momentos de mi vida, que si tenes una pasión tenes que seguirla sin importar a lo que te dediques, esa pasión te va mantener vivo. De Rober, aprendí que podes perder, llorar hasta desarmarse, pero te vas a volver a subir al ring y pelear cara a cara a la vida, esperando tener un golpe de suerte. De Alfre, aprendí que mi pasión por el fútbol no es algo de lo que debería avergonzarme, sino darme orgullo, soy del barrio de la boca aunque no viva ahí, soy de boca como estilo de vida y se siente bien aceptar mi identidad, el futbol puede darte cosas que la vida no. De German, aprendí que el básquet es un deporte extraordinario y perdí tiempo de vida en no verlo. Además sentí un referente en la escritura, se puede escribir muy lindo sobre lo que nos hace bien, se puede conmover a otros con un gesto, una palabra, una frase que teníamos guardada en el corazón para el momento correcto. De Joaco aprendí que tenes que cuidar tu rareza, lo que te hace distinto, porque puede ser la llave para ser vos y que la gente quiera conocerte más, como sos, tu esencia, esa que te mantiene a flote. De Jazmín, aprendí lo difícil que es liderar, de encajar todas las piezas para que el programa funcione, de trabajar con el alma rota por duelos difíciles de superar pero aun así sonreír, eso no es para cualquiera. De iluminar al mundo con una sonrisa, de entregar amor por mas cursi que parezca, de ser vos y sentir que ganas, aunque pierdas.
Este programa me dio mucho, no me va alcanzar la vida para devolverles todo, siento que tenemos una comunidad, mucha gente se ve representada en ustedes, se siente acompañada, aliviada, menos triste y encontraron también, un amigo. Cuando todo esto termine, recordaremos con nostalgia todo lo que vivimos, de ser contemporáneos a semejante programa de época, de las risas, de los llantos, de los aprendizajes, de las experiencias, de los amigos. Pero hoy prefiero disfrutar del presente, ser consciente de que los tengo conmigo vaya donde vaya, porque saberlo me alivia, no estoy solo.
Con ellos estoy a salvo, Gracias Paren La Mano.
Rodrigo Gómez
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