CAPITULO 1: El eco de los elementos y las sombras del mañana

¿A donde vas cuando todo se esta derrumbando a tu alrededor…

un lugar seguro, ¿no?.

pues este no fue mi caso, yo. yo solo corrí, corrí sin mirar atrás sin importar si había alguien o algo corrí hasta que me sangraron los pies.

y ahí lo vi, un lugar místico y oculto entre la niebla, una niebla tan densa que parecía inhabitada, ahí estaba.

tenia un lago de aguas cristalinas justo bajo una cascada que parecía tocar la luna, el cielo iluminado por luces ancestrales que bailaban con las aguas parecía que podían tocar la tierra. quede perpleja e inmóvil frente a tan magnifico paisaje, después de lo que pareció una eternidad y la adrenalina de mi cuerpo había desaparecido por completo. cai de rodillas sintiendo como cada musculo de mi cuerpo me recordaba el dolor de lo pasado. recuerdo haberme arrastrado a ese cristalino lago y beber hasta ahogarme en esa agua, me desmaye.

al recuperar la conciencia me encontraba dentro de una pequeña choza silvestre, sin nadie a mi alrededor. ya no me dolía nada todo mi cuerpo lleno magulladuras y heridas parecía intacto como si solo hubiera sido una terrible pesadilla.

me levante rápidamente de la cama tratando de buscar… ni siquiera sabia que estaba buscando, me encontraba desorbitada y comencé a entrar en pánico, pero algo si tenia claro. no había sido capturada y encarcelada.

Fui salvada por alguien. Solo quería respuestas, tenia mil preguntas girando en mi cabeza. ¿Cómo llegue aquí?, ¿a quien pertenecía todo esto?, ¿por que me salvo?

(las personas generalmente solían evitarme, salían corriendo con solo ver mi aspecto, ¿Qué paso en esta ocasión?)

De pronto un voz a mis espaldas lleno pasivamente el lugar

– Veo que ya despertaste… -dijo con tranquilidad- imagine que seria mejor darte un pequeño tiempo para que te recuperaras… – acercándose a la mesa con un gran bolso – ¿Hambre? -pregunto-.

Yo solo asentí, y me quede sentada magnificada al darme cuenta que no estaba tocando absolutamente nada pero todo se movía de tal manera que parecía danzar a su alrededor. Cuando todo estaba listo me acerque y le pregunte.

¿Quién eres?… No me conoces, por que crees que fue bueno que me salvaras y trajeras aquí, la gente con sentido común no suele ir por ahí salvando a desconocidos- dije aun con un poco de alteración en mi voz-

Tranquila pequeña, soy Freya. no seria correcto haberte dejado ahí tirada -rio- ese no es mi estilo, y ahora dejemos concluido ese tema, dime quien eres para que ya no seamos desconocidas -acercando mi lugar hacia ella- cuéntame que hacías ahí.

Mi nombre es Alba de Merah, no podría explicar exactamente como llegue ahí, iba corriendo y una niebla espesa me rodeo y aparecí en ese lugar… tan… tan…

Auriel -me interrumpió- el lugar del que hablas es Auriel, es un lugar muy preciado para nosotros, su cristalina agua lo hace realmente valioso, pues es curativa -dijo tomando mi mano- por eso tus heridas sanaron al beber de ella.

¿Cómo sabes que estaba herida? -dije con un gesto de confusión en mi rostro-

ella sonrió mientras se ponía de pie, yo solo la seguí con la mirada

Mi niña -dijo casi en un suspiro- llevo mucho tiempo esperando tu llegada y desde que cruzaste la niebla como tu la llamas, te vi, lo que no comprendo aun es el por que corrías. ¿Qué paso?, Merah es conocido por su paz, no es común que un Merniano salga de ese lugar lleno de heridas y magullones.

Si, lo admito, es un pueblo bastante pacifico, pero la verdad es que jamás fui vista hasta hoy, o mejor dicho presentada. -noté la duda en su rostro, y a pesar de dudar un poco de lo que haría a continuación le dije- Desde muy pequeña mi vida fue dentro de cuatro paredes, ningún Merniano me había visto jamás, solo mi padre.

¿estabas en cautiverio, dentro de tu propia casa? -dijo-

No, claro que no, pero mi padre tenia miedo del como reaccionarían en Merah ante mi, pues no es así como debería lucir un Merniano… -dije casi sintiendo el quiebre en mi voz-

¿Así como? -dijo acercando su mano hacia mi rostro- que puede haber de malo con tu apariencia.

rápidamente me levante y retrocedí hasta casi llegar al muro de la habitación, solo en ese momento me di cuenta que seguía cubierta, mi rostro y manos seguían tapados.

T… tu… no sabes como soy, soy un monstruo -dije con un quiebre en mi voz- Merah tuvo suerte al sacarme de ahí. Mi padre tenia razón, aun tengo vivo el recuerdo de sus rostros, estaban aterrados de mi.

No creo que seas un monstruo, solo eres diferente Alba, solo eso -dijo acercándose nuevamente- por favor, permíteme verte.

Si lo hago, tu también me temerás.

Te puedo asegurar que eso no pasara -dijo muy tranquila-

Tome valor y comencé quitándome los alargados guantes que cubrían mis brazos dentro de mi capa, los lance al piso justo con una mascara, me quite la capucha, dejando caer la capa también. De pronto Freya tomo una expresión de maravilla, acercando a mi. Levanto mi rostro y casi en un hilo de llanto sonriente.

Eres maravillosa, justa y exactamente como dijo que serias. -tomo mis manos con las suyas- Ella te trajo hacia mi Alba, lamento tanto el como llegaste, pero agradezco que lo hallas hecho, tengo tanto que enseñarte, tu camino apenas inicia, y lo que esta por venir es aun mas grande de lo que te imaginas. Los Mernianos tiene mucha serte de tenerte -dijo mientras secaba una lagrima que rodo por mi mejilla- es solo que aun no lo saben pequeña, tu solo debes tener paciencia, ¿de acuerdo?

No entiendo de que estas hablando Freya, si fuera buena por que tuve que crecer apartada, porque fue tan rápido su rechazo, no he lastimado a nadie, nunca lo haría.

Las personas suelen temerle a lo que no conocen Alba, eso es algo difícil de cambiar. sin embargo tu llegada a Auriel, te dará tiempo para aprender de todo aquello que desconocías, magnificara tu poder de una manera increíble, no te preocupes. Aquí nadie te lastimara.

(¿Poder?… yo no tenia ningún poder, mi padre jamás menciono algo sobre eso, como podría tener poderes de cuales nunca supe.)

No entiendo de que hablas Freya, -dije mientras me ponía la capa nuevamente- Creo que me haz confundido, yo no poseo ningún poder.

Estaba por tomar mis guantes y mascara, cuando Freya con un suave movimiento de su mano los desvaneció como si se los llevara el viento. Yo quede perpleja por lo que había visto.

¿Estas segura? -dijo mientras se alejaba un poco-

Freya camino hacia un librero de la sala

No es que no los tengas pequeña, es solo que aun no los activas, pero ya casi lo lograras. -tomo entonces un gran libro y lo estiro hacía mi- Todas las respuestas que buscas están aquí Alba, déjame guiarte en este camino.

No estoy entendiendo nada de esto, ¿acaso es una broma muy elaborada?, dijiste que estabas esperando. Que «ella» te anuncio mi llegada… -dije aun en shock por todo lo que estaba oyendo- ¿Quién es Ella?, ¿Por qué me quiere a mi?…

Creo que te di mucha información de golpe, ¿no?. No te preocupes, llegas un muy buen momento pues en unos días lo comprenderás todo mucho mejor. Por ahora esta bien de todo esto, ¿Quieres que te muestre el resto del lugar?

Asentí en silencio, incapaz de articular otra palabra la cabeza me daba vueltas. miré mis manos desnudas, despojadas de los guantes que las habian ocultado del mundo del mundo exterior durante años. Se sentian extrañamente ligeras, expuestas al aire de la choza, pero el peso real estaba en mi mente. ¿poderes? ¿una profesia? ¿quien era «ella?

Freya me dedico una sonrisa calida de esas que trasmiten  una paz que yo no recordaba haber sentido jamás. Caminó hacia la pesada puerta de madera tallada y la empujo suavemente. 

Al salir, el aire fresco me golpéo el rostro. E l paisaje  me robo el aliento por segunda vez,

La choza estaba construida en la copa de un arbol colosal, cutas raices parecian entrelazarse con la misma tierra ancestral de la que fluia la cascada. Desde la barandilla de madera, se ´podia ver todo Auriel. La niebla que antes me habia parecido aterradora, ahora flotaba bajo nosotros como un mar de nubes mansas, brillando sutilmente con los reflejos dorados y celestes de las luces del cielo. Abajo, el lago cristalino resplandecia como un espejo de estrellas. 

– Este es tu hogas por ahora, Alba – dijo Freya, apoyandose en la barandilla a mi lado-. Auriel no solo cura el cuerpo. Tambien es un santuario para aquellos que el mundo no esta listo para comprender. Aqui puedes ser tu misma, sin capas ni mascaras. 

-El hermoso…- susurre, sintiendo u n nudo en la garganta-. Pero sigo sin entenderlo, Freya. En Merah me miraban como si fuera una maldicio. Mi propio padre se aseguro de que nadie supiera de mi existencia para protegerme ¿porque tu me miras como si fuera un milagro?

Freya giro la cabeza hacia mi. Sus ojos reflejaban las misticas luces del cielo. 

– Pro que la ignoc¿racia siempre confunde la rareza con la monstruosidad, pequeña* respondio con suavidad- lo que en Merah ven como una anomalia, aqui es la señal de un linaje antiguo. T u apariencia no es un arror de la naturaleza. Es el contenedor de una magia que fue sellada hace siglos para su propia proteccion. T u padre lo sabia, por eso te escondia. No te temia a ti, temia lo que el mundo te haria si descubrian quien eres antes de tiempo.

Sus palabras resonaron en  mi pecho ¿Mi padre lo sabía? recorde sus ojos llenos de tristeza cada vez que me miraba antes de que todo saliera mal. El no intentaba ocultar un montruo; intentaba esconder un tesoro.

De repente, una extraña calidez comenzo a emanar del centro de mi pecho, extendfiendose rapidamente por mis brazos hasta la punta de mis dedos. Miré mis manos de nuevo. Una sutil fluctuacion, como ondas en el agua cristalina del lago, comenzo a distorcionar el aire a m i alrededor. 

Me asuste y di un paso atras.

– Freya… ¿que es esto?. Me quema pero… no duele.

Freya no se movio, solo observo mis manos con una fascinacion creciente. 

-Esta despertando- susurro ella, y por primera vez note un destello de reverencia en su voz-. El agua de Auriel rompio el sello de tu padre. Tu poder esta  respondiendo al entorno. No luches contra el. Alba–. Respira. Dejalo fluir. 

El panico amenazo con regresar, pero la mirada de Freya me contuvo. Cerre los ojos, inhale el aire humedo de la cascada y, en lugar de huir como siempre hacia, decidi, por primera vez en mi vida quedarme a ver que pasaba. 

 Los dias siguientes en Auriel fueron una mezcla de asombro y frustracion. Freya intento guiarme para canalizar lo que llevaba dentro, descubriendo algo que la dejo sin aliento: mi poder no pertenecia a una sola rama de la naturaleza. Resonaba en los cuatro elementos. Cuando me concentraba, la tierra bajo mis pies vibraba, el agua de la cascada alteraba su curso a mi voluntad, el viento soplaba en remolinos a mi alrededor y las chispas de la hoguera danzaban con el ritmo de mis latidos.

Sin embargo, el miedo me paralizaba . cada vez que sentia esa energia recorrer mis venas, la imagen de los rostro horrorizados de los Mernianos volvia a mi mente, tenia panico de perder el control. tenia panico de convertirme en el monrtruo que todos ellos creian que era. 

– No puedo freya-dije una tarde, rompiendo la concentracion mientras un torbellino de hojas y agua se desplomaba bre¿uscamente al suelo-. Si este poder es tan grande, solo traere destruccion. No naci para esto. 

Antes de que Freya pudiera responder, la densa niebla de Auriel comenzo a brirse, no por el viento si no por una claridad absoluta, Las luces ancestrales del cielo se concentraron en un solo punto del bosque mistico, descendiendo como hilos de oro liquido.

De entre el resplandor, emergio ella.

Su silueta parecia tallada en cristal y aurora. no tenia un rostro humano definido, sino una contelacion de destellos que imitaban facciones serenas y eternas. Al caminar, la hierba florecia y se marchitaba en un segundo, mostrando el ciclo de la vida en cada paso. Su voz no vino del aire, sino directamente de nuestras mentas, como un eco de campanas de cristal. 

Tu duda es lo unico que te detiene, Alba de Merah- dijo el ser, envolviendonos en una calidez absoluta.

Freya cayo de rodillas de inmediato, bajando la cabeza con una pura y profunda reverencia.

Altea…- susurro Freya, con la voz temblando de emocion-. Haz venido.

Altea, el espiritu de la luz primordial y la tejedora del distino de estas tierras, se acerco a mi. Su presencia no me asusto; al contrario, acallo el ruido de mis pensamientos. Estiro una mano hecha de destellos puros y roso mi mejilla.

-Lamento el dolor de tu partida, pequeña- resono la voz de Altea-. Pero tu huida no fue un accidente, Fue el llamado del equilibrio. Merah, el pueblo que te dia la espalda y te confino a la sombra, se encuentra al borde de un peligro inminente. Una oscuridad antigua, nacida de la misma tierra que pisas despertara para consumirlos.

Un escalofrio me recorrio la espalda. Pense en mi padre, atrapado alla atras.

-¿porque me lo dices a mi?- pregunte, con la voz quebrada-. Ellos me odian. Me desterraron. ¿por que no los salvas tu, o Freya?

– porque eres la unica que pude cruzar el umbral- sentencio Altea, y sus destellos se volvieron mas intensos, reflejando imagenes de Merah cubierto por sombras-. El destino de tu hogar ya esta escrito en las leyes de los antiguos: para salvar a Merah, se debe dar alma por alma. Un sacrificio de magnitudes que la tierra no ha visto en eras.

La revelacion me golpeo el pecho como un mazo. «Alma por alma» ¿significa que para salvarlos tendria que morir? ¿O tendria que decicir quien vivia y quien debia morir? Mire a Freya, pero ella mantenia los ojos fijos en el suelo, asimilando la gravedad de la profecia.

– Aun temes a los cuatros elementos que despiertan en ti -continuo Altea, retrocediendo lentamente hacia la luz de la habia salido-. Pero ellos son solo las herramientas visibles. Tu poder mas preciado, aun duerme en lo profundo de tu ser. No lo busques en la destruccion, Alba. Buscalo en lo que estas dispuesta a estregar. El tiempo se agota.

Con esas ultimas palabras, Altea se desvanecio, dejando el bosque sumido en un silencio sepulcral. La niebla volvio a cerrarse y la calidez desaparecio, devolviendome al frio de mi propia realidad. Yo me quede alli, de pie, mirando mis manos temblorosas, atrapada entre el miedo a mis dones y el peso de un pueblo entero que dependia de un monstruo para no desaparecer. 

El silencio de que dejo la partida de Altea no fue de paz, sino de una opresion asfixiante, Las palabras del ser de luz quedaron suspendidas en el aire humedo de Auriel, repentinamente en mi mente como un eco maldito: «Alma por Alma».

Me abrace a mi misma, sintiendo el tejido de la capa bajo mis dedos. Mis miedos, aquellos que me habian acompañado durante años dentro de las cuatro paredes de mi aislamiento en Merah, ahora mutaban. Ya no se trataba solo del temor de ser rechazada, a ver las miradas de horror de los mios o escuchar los gritos de mi propio pueblo llamandome monstruo. 

Ahora el miedo tenia un peso cosmico, una responsabilidad que aplastaba mis hombros.¿como se suponia que un ser maldito y escondido, alguien que apenas estaba descubriendo el calor del sol, se convirtiera en el escudo de un pueblo entero?

-Alba… – la voz de Freya interrumpio mis pensamientos. se habia puesto de pie, sacudiendo las hojas misticas de su tunica. Sus ojos, habitualmente serenos, cargaban una sombra de honda preocupacion.

-No me pidas que lo asimile, Freya -dije, dando un paso atras, con la voz rota-. ¿Una legion de sombras? ¿Un peligro inminente? No se usar un arma. No se controlar lo que llevo dentro. Cuando llamo al agua, siento que me voy a ahogar. 

-N o estas sola – respondio ella, acercandose con paso lento y seguro, extendio sus manos en un gesto de absoluta confianza-. Altea no se equivoca. si el tejido del destino te trajo atraves de la niebla curativa de Auriel, es porque el mundo te necesita. Pero antes de que salves a Merah, debes salvarte a ti misma de tus propios fantasmas. Dejame enseñarte. No lo hagas por el pueblo que te desterro, Alba. Hazlo por el secreto que tu padre guardo con tanto amor. 

Mire mis manos desnudas. El recuerdo de mi padre, sus manos temblorosas entregandome la mascara antes de que la multitud enfurecida derribara nuestra puerta me dio el primer atisbo de una fuerza que no sabia que poseia. El habia muerto protegiendo mi existencia. No podia permitir que su sacrificio fuera en vano. Si Merah caia bajo la oscuridad, la memoria de mi padre caeria con ella. 

– Esta bien -susurre, apretando los puños mientras las lagrimas resbalaban por mis mejillas desnudas -. Enseñame. Enseñame a no tener miedo de mi misma. 

Los dias siguientes se convirtieron en un ciclo implacable de dolor fisico y mental. Freya no tuvo piedad, y yo se lo agradecia, Sabiamos que el tiempo jugaba en contra nuestra. El entrenamiento comenzo en el claro del lago de aguas cristalina, justo bajo la cascada que parecia rozar la luna

– Los cuatro elementos no son armas que debas empuñar, Alba -me explicaba Freya mientras flotaba suavemente sobre el agua, demostrandome un control perfecto de la energia -. Son extensiones de tu propio ser. La tierra es tu estabilidad; El agua, tu adaptabilidad: el fuego, tu pasion y el viento, tu libertad. Si luchas por dominarlos con la mente, te destruiran. Debes sentirlos con el espiritu.

Al principio, los resultados fueron desastrozos. Intentar canalizar la tierra hacia que las rocas a mi alrededor estallaran en fragmentos peligrosos. Mi frustracion encendia rafagas de fuego fatuo que Freya tenia que apagar con un movimiento de sus manos. Cada fracaso me hundia mas en la desesperacion. Me sentia atrapadaen un laberinto de dudas, una prisionera de mi propia naturaleza. Mientras yo luchaba con encender una simple llama sin perder el control, una amenaza real comenzaba a tejer su res en el exterior. 

Fue Freya quien me hablo por primera vez de ellos durante una noche de decanso junto a la fogata. Su nombre se pronunciaba con un respeto temeroso: La legion de Arcano.

– Arcano no es un hombre, Alba -dijo Freya, contemplando las brasas ardientes -. Es una entidad tan antigua como las luces ancestrales de este cielo, pero nacida de la descomposicion y el olvido. Su unico proposito es sumir al mundo en una era de oscuridad eterna, un reino donde el miedo y el dolor sean la unica moneda de cambio. Sus dicipulos se ocultan en los pliegues de la realidad, esperando el momento exacto en que las defensas de Merah caigan. Si ellos toman el control la luz de Altea se extinguira para siempre. 

El nombre de «Arcano» se grabo en mi pehco como una marca de hierro incandescente. La sola idea de un ser que gobernara a traves del sufrimiento me revolvia el estomago. Yo conocia el dolor del aislamiento, sabia lo que era vivir en las sombras; no podia permitir que el mundo entero experimentara esa misma agonia. 

Una tarde, exhausta tras una jornada donde el viento se habia descontrolado y me habia arrojado con violencia contra los arboles, me sente en la orilla del lago curativo, sumergi mis pies ensangrentadis y magullados en el agua cristalina, sintiendo el alivio casi de inmediato de sus propiedades magicas. Cerre los ojos, deseando por un segundo volver a mi habitacion, esas cuatros paredes, donde el mundo exterior no existia.

Fue en ese instante de debilidad absoluta cuando el espacio parecio congelarse. 

El sonido de la cascada se apago por completo. El viento dejo de mecer las hojas del bosque mistico. El tiempo mismo parecio detenerse en un suspiro suspendido. Mire a mi alrededor con el corazon acelerado, buscando a Freya, pero ella estaba a unos metros de distancia, completamente inmovil, con una taza de te a medio camino de sus labios, como una estatua de piedra viva.

‘ no busque la fuerza en el peso de la roca, ni en la fuerza de la llama, Alba de Merah… ‘

La voz resono directamente en el centro de mi cerebro. Era Altea. Mire freneticamente hacia todas partes, pero el claro estaba vacio. No habia luces doradas, no habia siluetas de aurora. Solo el silencio absoluto y la voz inmaterial flotando en mi conciencia. 

– ¿donde estas? -pregunte en voz alta, pero mi propia voz no emitio sonido alguno en el aire estancado.

‘ Los elementos que Freya te enseña a moldear son solo el ropaje de un poder mucho mas poderoso y antiguo ‘ 

continuo el susurro mistico, envolviendome en una calidez  que detuvo mi corazon sin causafme daño

‘ tu verdadera esencia no pertenece a la materia. Tu alma está unida al hilo de lo que fue y de lo que será. El tiempo es tu lienzo, Alba, y las almas de los vivos son los colores con los que pintarás el destino. Cuando el sacrificio llame a tu puerta, comprenderás que los segundos pueden estirarse como una eternidad, y que el soplo de la vida puede ser devuelto… a un precio muy alto».

Una punzada de dolor agudo atraveso mi frente y, de golpe, el sonido regreso.

La cascada volvio a rugir, el viento azoto mi rostro y Freya termino de dar el sorbo de su te, completamente ajena a lo que acababa de suceder. Me lleve las manos a la cabeza, temblando. «el tiempo… las almas…» no entendia del todo el mesaje, pero una certeza aterradora se instalo en mi; mi don mas poderoso no tenia que ver son la destruccion de mis enemigos, sino con el control de la vida misma y el fluir de los segundos. Una magia tan inmensa y peligrosa que me hizo temblar de panico.

Me puse de pie con la mirada fija en el horizonte difuminado por la niebla. El entenamiento no era una opcion para huir de mi destino; hora era mi una tabla de salvacion. Sabias que debiamos movernos, que Auriel ya no seria un refugio seguro por mucho tiempo.

Freya se acerco a mi, notando la pialidez en mi rostro y la determinacion sombira en mis ojos.

– Debemos salir de los limites de Auriel -dije, mirandola fijamente-. El peligro esta mas cerca de lo que crees, Freya. Necesito enternar en un terreno real.

Ella asintiolentamente, reconociendo el cambio en mi energia,  Sabiamos que los dias de paza habian terminado. lo que ninguna de las dos sospechaba era que, al dar el primer paso fuera de del santuario de niebla, estariamos caminando directamente hacia una trampa mortal tendida por los ojos hambrientos de la Legion de Arcano. 

                   CAPITULO 2: El paramo de Ecos Mudos

Dejar aras la seguridad mistica de Auriel se sintio como despojarse de una armadura en m edio de una tormenta. Cruzamos la frontera de la niebla curativa al amanecer, adentrandonos en los territorios exteriores que se conectaban el santuario con los confines de Merah. El paisaje cambio de forma drastica, como si la tierra misma recordara una herida que nunca llego a sanar.

El nuevo lugar de entrenamiento elegido por Freya era una desolada combinacion de olvido y ruina: un altiplano conocido como el Paramo de Ecos Mudos.

A medida que ascendiamos, el aire de volvis mas pesado y arrastraba un olor a ceniza y hojas secas. Frete a nosotros se extrendia un bosque marchito, donde los arboles desprocvistos de follaje, alzaban sus ramas retorcidas hacia el cielo como garras suplicantes de madera petrificada. Entre las raices expuestas de aquellos gigantes muertos, emergian los restos de una civilizacion antigua. columnas de piedra gris, devoradas por el tiempo y agrietadas por antiguos cataclismos, se sostenian en pie a duras penas, cubiertas de tunas desgastadas que ya nadie sqabia leer. El ambiente entero desprendia un aire de profunda melancolia, un eco de lo que alguna ve fue un centro de gran poder mistico.

– Este lugar pertenecio a los primeros Mernianos -explico Freya n voz baja, su mirada escudriñando las sombras entre los arboles secos-. Antes de que Merah se aislara en su falta paz, aqui se sellaron las pimeras treguas con el mundo espiritual. Es un terreno dificil,Alba. Aqui los elementos no fluyen con suavidad; estan cansados, atrapados en las piedras y en la madera muerta. Si logras canalizar tu poder aqui, podras hacerlo en cualquier parte.

Sin embargo, desde el momento en que pusimos un pie en el paramo, una atmosfera de extrañeza nos envolvio a ambas, manifestandose en diferentes y desconcertantes aspectos.

Para mi, la realidad comenzo a fracturarse de una manera sutil pero aterradora. En varias ocaciones, mientras caminaba detras de Freya, el mundo sufria un retraso inexplicable. Unahoja seca se desprendia de una rama retorcida y, en lugar de caer al suelo, su trayectoria se ralentizaba hasta casi detenerse en el aire. Podia ver cada una de sus nervaduras muertas, el giro milimetrico que daba sobre su propio eje, flotando en una densa y irreal camara lenta. Mis propios pasos se sentian pesados, como si estuviera caminando a traves de un oceano de agua invisible que estiraban los segundos. Cuando parpadeaba con fuerza, el tiempo recobraba su curso abruptamente y la hoja golpeaba el suelo con un crujido seco. 

‘ el tiempo no es una linea recta, Alba… es un rio que puedes aprender a vadear’

resono un susurro inmaterial en los bordes de mi mente. No era la voz de Altea de forma clara, si no un eco residual de sus palabras pasadas, atrapado en el flujo de mis propios pensamientos.

Freya, por su parte, tambien estaba experimentando sius propios tormentos espirituales. Su rostro, habitualmente una mascara de serenidad inquebratable, mostraba sutiles muecas de dolor y desconcierto. Ella poseia una sensibilidad mistica mucho mas desarrollada que la mia, y el paramo parecia estar bombardeandola con energias invisibles.

– Hay demasiada estatica en el ambiente- murmuro, deteniendose junto a una columna derruida y llevando una mano a su sien-. Las corrientes espirituales de este lugar estanalteradas, Alba. Siento presencias… energias densas que no pertenecen a los espiritus de la naturaleza. Es como un zumbido constante que adormece mis sentidos.

No eran imaginaciones suyas. Alrededor de las estructuras antiguas, el aire vibrba con una luminiscencia palida y fantasmal. Figuras vaporosas, casi imperceptibles a la luz del dia, deambulaban antre los arboles marchitos. Eran los espiritus de los antiguos habitantes de las ruinas, atrapados en un bucle eterno, cuyas lamentos mudos hacian que las piel se me erizar. Pero lo peor no eran los fantasmas del pasado; era una densa negrura que parecia filtrarse desde las grietas de la tierra, una energia parasitaria que devoraba la poca luz que lograba colarse a traves de las nubes grises. 

La Legion de Arcano esta extendiendo su influencia -dijo Freya, desenvainando una daga corta de plata mistica que llevaba oculta en su cinturon-. Su presencia esta corrompiendo los antiguos canales de energia. Esto ya no es solo un entrenamiento, Alba. Es una carrera contra el tiempo. Debemos darnos prisa.

Nos adentramos en el centro de la plaza en ruinas, un anfiteatro circular redoado por doce columnas colosales. E l viento comenzo a soplar con un silbido lugubre, arrastrando el polvo de la piedra machacada.

A pesar del miedo que atenazaba mi pecho y de la extraña sensacion de que los segundos se estiraban y se encogian a mi alrededor, me despoje de la capa una vez mas. Mis manos desnudas temblaban, reflejando el aire marchito del lugar. Sabia que las visiones en camara lemnta y el avistamiento de aquellas almas errantes eran señales de la profesia de Altea, indicios de un poder sobre el alma y el tiempo que aun no comprendia y que me aterraba invocar.

– Concentrate en la tierra bajo tus pies, Alba -ordeno Freya, colocandose en el centro del anfiteatro, tratando de ignorar el zumbido espiritual de que debilitaba sus defensas-. Olvida las sombras. Olvida el mañana. Encuentra tu centro ahora.

cerre los ojos, inhalando el aire con olor a ceniza. intente buscar la estabilidad de la roca, pero lo unico que encontre en mi interior fue el eco de un reloj de arena cuyos granoas cian a una velocidad agonizante, y el murmullo de miles de almas atrapadas que reclamaban una salvacion que yo no sabia como dar. El peligro que acechaba a Merah ya no era una advertencia distante, estaba aqui, respirando en las sombras del paramo antiguo, esperando el momento exacto para atacar.

El anfiteatro de agrietadas columnas se convirtio en nuestro campo de batalla personal. Freya sabia que el tiempo se agotaba y que las visiones en camara lentas que yo experimentaba no eran alusinaciones , sino los primeros latidos de un poder colosal tratando de romper su cascaron.

– No puedes defenderte de Arcano se le temes a tu propia fuerza, Alba -sentencio Freya. Sus ojos, usualmente compasivos, brillaron con una intensidad severa-. ¡Defiendete!

Antes que pudiera procesar sus palabras. Freya golpeo el suelo con su pie. La tierra bajo mis botas rugio y una enorme columna de piedra solida broto del suelo , lanzandome por los aires. Cai con brusquedad sobre los escombros del paramo, soltando un gemido de dolor. Al levantar la mirada, vi que Freya manipulaba el aire marchito, condensando las corrientes sensoriales para predecir cada uno de mis movi,ientos antes de que yop mima los pensara.

– Usa el fuego, Alba! ¡usa la rabia de haber sido confinada! -me grito, enviando una rafaga de afiladas estacas de piedra hacia mi.

El panicome invadio, pero el instinto de supervivencia fue mayor, extendi mis manos desnudasy, por primera vez, el miedo no extinguio la chispa, calcinando las estacas de piedra en pleno vuelo. Pero Freya no se detuvo; utilizando sus habilidades sensoriales, esquivoel fuego y aparecio a mis espaldas, canalizando un torbellino de viento y ceniza que me derribo de nuevo. Fue una danza implacavble de tierra y aire. En una segunda batalla de practica, me obligo a extraer el agua estancada de las raices del bosque marchito para contrarrestar sus ataques geologicos. Poco a poco, el dolor fisico comenzo a transformarse en un control y fluidez rudimentario pero real de los cuatro elementos. Mi cuerpoya no rechazaba la magia; empezaba a exigirla.

Por las noches, bajo el cobijo de una de las estructuras antiguas y con el fuego de la hoguera danzando al ritmo de mis emociones, Freya curaba mis nuevas magulladuras y abria el baul de los recuerdos olvidados. Su voz, pausada y profunda, revivia batallas que la historia oficial de Merah habia decidido borrar de sus cronicas.

– Merah no siempre fue ese pueblo pacificio y cobarde que conociste, Alba -dijo, mirando fijamente las brasas-. En la primera Era de la oscuridad, cuando la Legion de Arcano intento por primera vez consumir tierras. doce antiguos guerreros Mernianos se alzaron como guardianes del equilibrio. Lucharon en este mismo paramo, derramando su sangre para que el mundo tuviera un mañana. Fue una carniceria. Uno a uno, los guardianes fueron cayendo con mucha valentia, devorados por las sombras de Arcano, hasta que solo quedo una en pie.

Freya hizo una pausa, clavando sus ojos en los mios con una solemnidad que me erizo la piel.

– Su nombre era Kára, que en la lengua antigua significa «la tormentosa» -el nombre de kára resono en mi pecho como un trueno-. Ella era tu antepasado de linaje directo, Alba -continuo Freya sin despegas sus ojos de los mios-.

– Kára poseia una conexion con la naturaleza que rozaba la locura -dijo freya, soltanto un suspiro-. No pedia permiso a los elemetos; los comandaba con la furia de una tempestad. Cuando sus compañeros cayeron y las almas de los caidos flotaban en este paramo, Kára no huyo, Se dice que en su desesperacion, desato un grito que detuvo el viento y congelolos segundos. Ella sola contuvo a miles de dicipulos de Arcano el tiempo suficiente para que Altea sellara la brecha principal. Fue la ultima en caer; pero su sacrificio es la una razon por la que hoy respiramos. Llevas su sangre, Alba. Llevas su misma tormenta -dijo tomando mis manos entre las suyas señalando las marcas que las recorrian hasta mis brazos-. 

Saber que el linaje de una guerrera legendaria corria por mis venas encendio algo sagrado dentro de mi. Ya  no me sentia como el monstruo deforme desterrado de Merah, me sentia como un puente mistico: de pronto, las visiones en camara lenta y la percepcion de los espiritus errantes del paramo dejaron de ser una maldicion. Senti una conexion directa con el tejido de las almas que Kára habia intentado proteger. Mi comprension sobre el alma y el tiempo comenzo a echar raices profundas, preparandome para lo inevitable.

Esa misma noche, el fuego de la hoguera se congelo en formas estaticas de color azul palido. El tiempo volvio a detenerse en un suspiro.

Altea aparecio, pero esta vez no fue solo una voz. Su silueta de luz primordiala se materializo frente ami, y al tocar mi frente, me arrastro a un abismo de visiones. no era el presente, sino un posible futuro alterno, una linea de tiempo fragmentada.

Vi a Merah envuelto en llamas negras. Vi el cielo desgarrado y a los Mernianos marchitos y sumidos en la perdicion, con las cuencas de los ojos vacias, convertidos en cascarones sin alma que deambulaban bajo el estandarte de la Legion de Arcano. Y en el centro de la destruccion, me vi a mi misma: derrotada, encadenada con espinas de sombras, viendo como Arcano absorbia la ultima gota de luz del mundo. El dolor y el miedo de esa vision eran tan reales que senti que mi propia alma se agrietaba. 

‘ Este es el precio del miedo, Alba de Merah…’ susurro la voz de Altea en la inmensidad del vacio. ‘ Si Arcano te dorreta, no habra un mañana para nadie. La tormenta de Kára vive en ti, pero bedes ser mas que una destructora, Debes ser la dueña del tiempo y la guardiana de las almas. Preparate porque los emisarios del caos ya han olido tu despertar’.

La vision se disolvio de golpe, devolviendome a la realidad del paramo. Respire agitadamente, con el sudor frio empapando mi rostro. Mire mis manos; ya no temblaban por debilidad, sino por una energia ancestral que exigia ser liberada. El entrenamiento habia terminado. Los relatos de Freya y la advertencia de Altea habian completado el rompecabezas en mi interior. Estaba lista para lo que venia, aunque el distino tuviera preparado un bautismo de sangre mucho mas pronto de lo esperado. 

             

              CAPITULO 3: El bautismo de ceniza y el despertar del tiempo

El viento del paramo de Ecos Mudos se habia vuelto cortante, arrastrando consigo un frio antinatural que calaba hasta los huesos. Freya y yo caminabamos a paso apresurado, rehaciendo el camino de vuelta hacia la frontera de la niebla protectora de Auriel. Ya habiamos empacado lo poco que teniamos; la vision que Altea me habia mostrado y la creciente estatica espiritual del lugar indicaban que el paramo ya no era seguro. Estabamos a medio camino, justo en el desfiladero donde las columnas agrietadas se estrechaban contra las laderas de la piedra muerta, cuando la realidad se torcio. 

El aire se saturo de un olor nauseabuendo a azufre y osamente rancia. Las sombras de los arboles marchitos se estiraron de froma grotesca, retorciendose sobre el suelo hasta ponerse en pie.

De la oscuridad emergieron cinco figuras colosales. Al verlas, un escalofrio de puro terror ,e recorrio la espina dorsal. Eran los discipulos de la Legion de Arcano. No vestian telas ni metales comunes; sus cuerpoes estaban blindados con armaduras macabras, forjadas con los huesos astillados y palidos de sus victimas pasadas. Craneos humanos incrustados en las hombreras, costillas entrelazadas protegiendo sus torzos y fragmentos de ferumes afilados que cubrian sus estremidades. Sus ojos ocultos tras visores de hueso, brillaban con una llama escarlata e hirviente, reflejando el poder corrupto que Arcano les habia otorgado.

– Alba, detras de mi -ordeno Freya. suvoz por primera vez, perdio toda la calidez y se transformo en el filo de una espada-. Ya estan aqui. 

Los discipulos no esperaron. Avanzaron desatando las habilidades oscuras con las que su amo los habia dendecido. El primero de ellos golpeo el suelo y desato una onda de choque compuesta por almas en pena que aullaban de dolor,un ataque sensorialdiseñado para adormecer el espiritu. el segundo y el tercero extendieron sus brazos proyectando una cadenas de energia nigromantica que buscaban drenar nuestra fuerza vital.

Freya demostrando por que era la guardiana de Auriel, reacciono con una velocidad asombrosa. Sosteniendo su daga de plata, canalizo el poder de la tiera con una fuerza que jamas le habia visto desplegrar.

– ¡Geo-shatter! -bramo Freya

la tierra del desfiladero se alzo en una una inmensa muralla de roca solida que bloqueo las cadenas de sombra, transmuto los escombros flotantes en rafagas de proyectiles púntiagudos de crital que salieron disparados como flechas ardientes. Dos de los discipulos se vieron obligados a retroceder, sus armaduras de hueso crujiendo bajo el impacto del ataque geologico. Freya usaba sus habilidades sensoriales para predecir los ataques, esquivando rafagas de fuego fatuo negro que marchitaban la poca vida que quedaba en el suelo. 

– ¡Alba, canaliza el viento! ¡rompe sus formaciones! -me grito Freya, mientras conjuraba un lazo de energia de tierra para aprisionar las piernas de uno de los atacantes.

Trague saliva, invoque el recuerdo de mis dias de entrenamiento y practica extendiendo mis manos. 

– ¡Aero-Vortex! -exclame. Una violenta corriente de aire racheado broto de mis palmas, golpeando el pecho de dos discipulos y estrellandolos contra las columnas de los Antiguos. El impacto hizo saltar astillas de hueso por sus armaduras, pero no fue suficiente para detenerlos. Eran inmunes al dolor fisico.

El lider del grupo, un ser cuya armadura estaba coronada por un craneo colosal con astas retorcidas, dio un paso al frente. Su presencia irradiaba una gravedad opresiva que relantizaba mis movimientos, una distorsion del entorno otorgada por Arcano. Esquivo un latigo de tierra de freya con una agilidad sobrenatural y, con un movimiento imperceptible, materializo una guadaña hecha de sombras solidas y fragmentos de columna vertebral. 

– La guardiana esta cansada -pronuncio le lider. Su voz no era humana; era un coro de miles de almas agonizantes de hablaban al unisono, la mismisima voz de Arcano a traves de el-. Tu luz es un parpadeo insignificante en la noche eterna de nuestro amo.

Con un movimiento brutal de su guadaña, el discipulo desato un corte de energia oscura que fragmento la defensa de Freya. La onda expansiva la alcanzode lleno. Vi, en lo que parecio una fraccion de segundo distorcionada, como la guadaña rasgaba el costado de Freya, rasgando su tunica y dejando una profunda herida de la que brotaba una sangre oscura, contaminada por la magia nigromantica.

Freya solto un un grito ahogado y cayo de rodillas. sosteniedose a duras penas con su daga clavada en el suelo. Su respiracion era erratica; la energia de la herida estaba devorando su fuerza vital a una velocidad alarmante. Estaba al borde de la muerte.

El lider de la Legion giro su visor de hueso hacia mi. Una risa macabra y multiplicada resono en el desfiladero.

– Mirate, Alba de Merah. Temblando en las sombras, igual que tu patetica antepasada -escupio el monstruo, dando un paso hacia Freya para rematarla-. Kára creyo que su tormenta detendria lo inevitable. Murio sola en este mismo suelo, suplicando por una salvacion que nunca llego, con su alma hecha pedazos por los dientes de Arcano. Y tu correras la misma suerte. tu linaje terminan hoy, monstruo desterrado. 

Esas palabras entraron en mi mente como dagas al rojo vivo. ‘Kára murio suplicando, mi linaje, mi padre, mi encierro’. De pronto, una compuerta que ni siquiera sabia que existia se fracturo en lo mas profundo de mi ser. El dolor de haber vivido oculta entre cuatro paredes, el horror de ver a mi padre morir, la humillacion del rechazo de Merah y la agonia de ver a Freya desangrandose en el suelo se unieron, en un solo punto de mi pecho. Una herida antigua, una culpa y una rabia reprimidas durante toda mi vida, se abrieron de golpe en una magnitud incontrolable.

El miedo desaparecio. Lo que quedo en su lugar fue una furia primordial, una tormenta que eclipsaba el legado de kára.

-Callate… -susurre, pero mi voz ya no era la de la asustada Alba. El aire a mi alrededor comenzo a vibrar con una frecuencia tan alta que los fragmentos de hueso de las armaduras enemigas empezaron a agrietarse solas.

– ¿que es esto…? -murmuro el lider, dando un paso atras al notar que la gravedad que el controlaba era aplastada por una presion infinitamente superior. 

– ¡QUE TE CALLES! -grite con todas las fuerzas de mi alma. 

en ese instante, el mundo se detuvo por completo. No fue una sutil vision en camara lenta; el tiempo se congelo de forma absoluta. el color se dreno del paramo, dejando el paisaje en un espectro de grises inertes. las llams oscuras de los discipulos quedaron suspendidas en el aire como estatuas de ceniza. los rostros de los monstruos reflejaban, por primera vez, un panico absoluto atrapado en el hielo del tiempo. 

Desde el centro de mi pecho, un estallido de flamas moradas y resplandecientes broto con la fuerza de un cataclismo. no era fuego comun;, era el fuego del alma. la energia mistica del tiempo y de la vida misma destilada en su forma mas pura y violenta.

Las llamas moradas se expandieron en una onda expansiva colosal que barrio el desfiladero. Al tocar a los cinco discipulos de Arcano, el fuego no consumio sus carnes; consumio la maimisima esencia que los mantenia unidos. sus armaduras de hueso se desintegraron en un parpadeo, trasfornmandise en un polvo blanquecino y esteril. Los guerreros de la Legion nisiquiera tuvierion tiempo dew gritae: las llamas misticas evaporaron sus almas curruptas, reduciendo sus cuerpos malditos a montones de ceniza gris que se dispersaron en el aire congelado.

La magnitud del poder liberado fue tan descomunal que la tierra misma se sacudio con un rugido apocaliptico. los cimientos del Paramo de Ecos Mudos temblaron; las laderasdel desfiladero se agrietaron y las colosales columnas antiguas, aquellas que habian resistido eras enteras, se derrumbaron simultaneamente, provocando un terremoto que altero la geografia del lugar para siempre.

Atrapada en el centro de ese vortice de flamas moradas, senti como mi propia estructura mistica se reconfiguraba. mi apariencia cambio de manera drastica. la capa y mascara que tanto me habian pesado desaparecieron en el fuego. mi piel adopto un brillo etereo, casi translucido, cruzada por lineas de luz morada que parpadeaban al ritmo de mis latidos.Micabello comenzo a flotar libremente, impregnado de destrellos verdes y dorados como el cielo ancestral de Auriel. ya no parecia una Merniana desterrada;irradiaba el aire majestuoso, temible y sagrado de una deidad del tiempo.

El tiempo congelado volvio a correr de golpe con un estruendo. El suelo seguia colapsando bajo nuestros pies, y grandes rocas amenazaban con aplastarnos. mire a Freya, quien yacia inconsciente en medio del caos, con la vida escapandosele por segundos. Guiada por un instinto ancestral que iba mas alla de la razon, extendi mis manos envueltas en flamas moradas hacia ella. Senti el tejido del espacio y del tiempo entre mis dedos como si fueran hilos de seda. tire de ellos con fuerza.

El entorno se distorciono en un destello cegadory, en menos de un parpadeo, la destrucciondel paramo desaparecio. nos transporte a traves del espacio-tiempo, apareciendo instantaneamente en el interior seguro de la choza silvestre de Auriel, junto al lado del lago de cristalinas aguas. El silencio del santuario nos recibio, rompiendo la violencia del combate.

Apenas caimos sobre el suelo de la choza, me arrodille junto a Freya. su piel estaba palida, casi grisacea debido al veneno de Arcano.

– No vas a morir. no hoy -dije, mis ojos brillando con la misma intensidad de las flamas moradas que aun danzaban en mis manos.

coloque mis palmas directamente sobre su herida abierta. invoque mi don del alma y del tiempo con una claridad absoluta. las flamas moradas envolvieron el cuerpo de Freya, flotando sobre su piel como un manto de luz sanadora. con el don del tiempo, obligue a las celulas de su cuerpo y al flujo de su sangre a regresar a un estado previo al ataque, revirtiendo el daño milisegundo a milisegundo. con el don del alma, infundi una parte de su espiritu debilitado, quemando y expulsando la negrura ponzoñosa de la guadaña maldita de Arcano.

la herida comenzo a cerrarse a una velocidad increible. el color regreso a las mejillas de Freya y el veneno negro se evaporo en volutas de humo purificado por el fuego morado que emanaba de mi ser.

Freya abrio los ojos de golpe, tomando una gran bocanada de aire mientras se incorporaba. miro su costado intacto, luego miro el entonro de la choza y, finalmente, clavo sus ojos en mi, su mirada ya no era de preocupacion, sino de un profundo y reverente asombroante la figura majestuosa y transformada en la que me habia convertido.

– Alba… -susurro, con la voz temblando-. lo has logrado. has despertado la tormenta… y algo mucho mas grande.

me sente sobre mis talones, exhausta pero sintiendo por primera vez una paz absoluta y un control perfecto del inconmensurable poder que residi en mi. sabia que la Legion de Arcano ya conocia mi existencia y que vendrian con mas furia, pero el miedo ya no gobermaba mi destino. el acamino hacia la salvacion de Merah acababa de comenzar, y yo ya no era la niña que huia de la niebla. 

              CAPITULO 4: El despertar del paramo y el ojo del abismo

la choza silvestre de Auriel estaba sumida en un silencio sepulcral, roto unicamente por el suave chisporroteo de las flamas moradas que aun danzaban sobre las yemas de mis dedos. me mire las manos, asombrada. las lineas de luz que ahora surcaban mi piel palida latian al compas de mi corazon, y mi cabellos salpicado de destellos, flotaba levemente como si respondiera a una gravedad propia. ya no quedaba rastro de la muchacha asustada que se ocultaba tras una mascara de cuero.

Freya se puso de pie con lentitud. su costado, completamente curado por la magia del tiempo y del alma, no mostraba mas cicatriz que el tejido nuevo en los ojos, casi con reverencia.

– Esas flamas, Alba… -susurro Freya, extendiendo una mano sin atreverse a tocar el fuego mistico a mi alrededor-. no son una magia ordinaria. son el ‘fuego primordial del hilandero’. en las leyendas de los doce antiguos, se decia que kára poseia la habilodad de convocar una tormenta elemental tan violenta que mutaba de color al rozar ell plano espiritual, cuando ella peleaba el fuego no quemaba la madera, deboraba el tiempo de vida de sus enemigos, lo que acabas de manifestar es la herencia pura de kára, pero magnificada. ella controlaba la tormenta; tu controlas el tejido sobre el que la tormenta ruge. 

amntes de que pudiera responder, el aire del santuario se volvio callado y una luminiscencia pura inundo elñ espacio. Altea se materialozo ante nosotras. esta vez su silueta de aurora no solo era visible para mi; Freya cayo de rodillas de inmediato compartiendo la vision. el ser mistico de luz nos envolvio con su mirada eterna.

– Has cruzado el primer umbral, Alba de Merah -la voz de Altea resono con una vibracion conmovedora en nuestras mentes-. el sacrificio de Alma por Alma del que te hable no es un castigo, sino la ley del equilibrio. has entregado tu antigua identidad, tus miedos y tu debilidad para dar vida a la guardiana de que Merah necesita. pero el enemigo no se ha quedado ciego.

un escalofriante me recorrio el cuerpo al recodar los rostros de mi infancia. recorde las pocas veces que mi padre me permitia mirar por la ventana de nuestra celda en Merah. «El mundo es un lugar hermosos, Alba, pero teme a lo que brilla demasiado», solia decirme con una sonrisa triste mientras me acariciaba el cabello. el no queria apagar mi luz, sabia que si Arcano la detectaba, vendria a devorarla. y ahora, el abismo nos estaba mirando.

lejpsa del santuario de Auriel, en un plano donde la luz moria antes de tocar el suelo, la Legion de Arcano se congregaba. en el centro de una fortaleza construida con roda volcanica y almas petrificadas, el lider de los discipulos yacia postrado, no habia salido ileso. el fuego morado de Alba habia desintegrado su armadura de huesos y evaporado la mitad de su esencia fisica. lo que quedaba de el esa un espectro agonico, un cascaronhumenate de carne negra y costras de ceniza que a duras penas se sostenia de pie.

De las profundidades del suelo, una sombre colosal y amorfa se alzo, rodeada por un coro de susurros agonizantes. era Arcano. la deidad del caos y el miedo fijo sus ojos vacios en el agonizante emisario.

– Fracasaste -retumbo la voz de Arcano, provocando que las hordas de discipulpos menores que observaban desle las galerias de roca temblaran de espanto.

– Mi amo… -consiguio articular el lidar con un hilo de voz espectral-. Las historias eran ciertas… el linaje de la Salvaje… de kára… no se extinguio.

sin mediar palabra, una zarpa de oscuridad pura emergio de la silueta de Arcano y atraveso el craneo del discipulo herido. no era para matarlo, sino para arrancar sus recuerdos, a travez de ese lazo nigromantico, Arcano obligo al sievo a liberar las imagenes de la batalla. 

en la mente de la deidad del caos, la escena se reprodujo con nitidez; vio como el tiempo se congelaba de forma absoluta y observo la transformacion majestuosa de Alba, obliterando a los guerreros con un solo grito. al ver el fuego morado, Arcano sufrio un violento flashback. en su memoria inmortal resurgio la primera Era de la oscuridad: Kára, ensangrentada y redoada por miles de cadaveres, desatando una tormenta identica antes de caer en batalla. pero esta nueva muchacha era diferente. Kára destruia; Alba reconstruia el tiempo.

los discipulos menores comenzaron a murmurar entre ellos, el panido extendiendose como polvora por las filas del ejercito oscuro.

– ¿el fuego del tiempo?¿es posible?

– pensabamos que esa magia habia sido sellada para siempre con la muerte de los Doce.

– si ella controla las almas, nuestras armaduras de hueso no nos protegeran.

Arcano retiro su zarpa, dejando caer el cuerpo inerte de su siervo, ahora reducido a un desecho inutil. la sombra de la deidad se expandio con furia. su mente trabajaba a contrarreloj. sabia que la heredera de Kára estaba viva, pero el santuario de Auriel permanecia oculto para sus ojos misticos debido a la densa niebla protectora de Altea. no podeia verla, pero sabia que hacerla salir.

– Si no puedo encontrar su nido, hare que el mundo entero arda hasta que no tenga donde esconderse -sentencio Arcano-. desaten las sombras sobre Merah. que el dolor de su pueblo sea el faro que la traiga ante mi. 

en Auriel, la vision de Altea se desvanecio, pero la advertencia quedo clara en mi pecho. un lazo invisible me unia a Merah; podria sentir una presion agonica en mi mente, un indicio de que Arcano estaba comenzando a sitias mi antiguo hogar con una plaga de oscuridad. sabia que debia ir, pero antes, una melodia inconclusa me llamaba desde el plano exterior.

– Debo volver al paramo, Freya -dije, poniendome de pie. mi voz cargaba la resonancia del viento y el metal

– Es peligroso, Alba. Arcano podria enviar mas tropas -advirtio ella, aunque n sus ojos ya no habia duda, solo lealtad.

– si voy a luchar contra un dios, necesito que la tierra misma recuerde quien soy -respondi.

volvimos a cruzar la niebla. el Paramo de Ecos Mudos estaba aun mas destruido tras nuestro combate; las columnas ancestrales yacian hechas pedazoe y el suelo estaba agrietado por la violencia de mi propio despertar. pero al cerrar los ojos, ya no senti miedo de las almas errantes que deambulaban entre los arboles marchitos. sentir su dolor, eran los espiritus de los guerreros que habian caido en batalla, atrapados en un bucle de agonia eterna por la maldicion de Arcano.

me coloque en el centro del anfiteatro derruido. recorde a mi padre, las noches en que me cantaba viejas baladas mernianas sobre la tierra fertil mientras cosia mis guantes. «la tierra nunca olvida a sus hijos, Alba, solo espera a que la llamen por su verdadero nombre».

extendi mis brazos desnudos y libere las flamas moradas. esta vez, no las use para destruir, sino para sanar el espacio-tiempo.

– ¡Aeturnum Chronos! -bramé

el fuego morado se arrastro por las grietas del suelo como raices de luz. invoque mi don de tiempo y oblique al paramo a retroceder en su historia. las colosales columnas agrietadas comenzaron a flotar, uniendosa pedazo a pedazo en el aire, revirtiendo milenios de erosion y decadencia. con ayuda de Freya los arboles marchitos y secos vieron como la savia volvia a correr por sus troncos petrificados; de las ramas muertas brotaron hoajs de un color verde esmeralday flores misticas que destilaban aroma a vida renovada. el paramo esteril se transformo ante los ojos atonitos de Freya en un jardin ancestral, tal y como lucia antes de la llegada de la Legion.

Pero el milagro no fue solo fisico. atyraidas por la pureza del fuego del alma, doce luces flotantes emergieron de la tierra. eran los espíritus antiguos de los guardianes caidos. en el centro de todos ellso, una silueta tormentosa y altiva se materializo: Kára.

la legendaria guerrera me miro a los ojos. no habia rastro de la suplicante que Arcano pretendia recordar: habia una digniudad inquebrantable en su rostro espectral. los doce espiritus inclinaron la cabeza al unisono ante mi, reconociendo a la descendiente de finalmente habia roto sus cadenas temporales. con un suspiro de gratitud colectiva que hizo resonar las hojas del nuevo bosque, las almas de los once guardianes encontraron por fin la paz en su hogar, fundiendose con la tierra alrededor del paramo.

Kára se acercó un último paso, rozando mi frente con su mano incorpórea antes de desvanecerse en el flujo del tiempo. Un torrente de conocimiento y fuerza guerrera se instaló en mi mente. El Páramo de los Ecos Mudos ya no estaba muerto; era un bastión sagrado protegido por el linaje original.

Me giré hacia Freya, con las flamas moradas estabilizadas y mi nueva apariencia brillando con la majestuosidad de una verdadera protectora. El páramo estaba a salvo, pero Merah se desangraba bajo la sombra de Arcano. Era hora de marchar a la guerra.

                CAPITULO 5:La sinfonía de las almas y la luz de la libertad

El olor de la ceniza ya no pertenecía al páramo; pertenecía al hogar. Cuando Freya y yo cruzamos las fronteras de Merah, el paisaje que me había visto crecer entre cuatro paredes estaba irreconocible. El caos regía con una crueldad absoluta. El cielo se había teñido de un lila ponzoñoso y una bruma de alquitrán sutil devoraba los tejados. Tal y como Altea me lo había mostrado en aquella terrible visión, los habitantes estaban comenzando a sumirse en la oscuridad. Los mernianos deambulaban por las calles con las cuencas de los ojos vacías, susurrando lamentos, mientras sus cuerpos se cubrían de costras oscuras. Una horda interminable de discípulos de la Legión de Arcano, con sus armaduras de huesos astillados y espadas de sombra, patrullaba las plazas, arreando a los inocentes hacia el centro del pueblo como ganado destinado al matadero.

– Es el fin de tu falsa paz, merniana -una voz telúrica, compuesta por mil ecos torturados, retumbó desde el epicentro de la plaza principal. La silueta colosal de Arcano flotaba sobre el templo de Merah, una masa de oscuridad líquida y ojos escarlata que drenaba el aire—. Viniste a morir en el nido que te desterró.

Apreté los puños y di un paso al frente. Mi piel translúcida brilló con líneas moradas y mi cabello, salpicado de estrellas doradas, flotó en el aire corrupto.

– No vine a morir, Arcano -respondí, y mi voz resonó con la fuerza de un trueno elemental-. Vine a cobrar los milenios de miedo que le has robado a mi gente. 

La horda de discípulos se abalanzó sobre nosotras en un torbellino de huesos y acero nigromántico. El suelo tembló. Pero no estábamos solas. En ese instante crítico, la luz dorada de Altea descendió del cielo, no para hablar, sino para actuar. El resplandor envolvió a Freya por completo, fracturando sus límites místicas y liberando su máximo potencial de tierra y naturaleza.

-¡Gaea-Génesis! .bramó Freya, sus ojos resplandeciendo en un verde esmeralda absoluto.

El suelo de Merah se abrió en canal. Colosales raíces de árboles milenarios y lianas imbuidas de energía viva brotaron de los adoquines, destrozando las falanges de los discípulos. Las raíces no solo aplastaban; se entrelazaban formando murallas espinadas que canalizaban ráfagas de polen luminoso, neutralizando la estática espiritual del enemigo. Freya se convirtió en el avatar de la misma naturaleza, desatando tormentas de hojas afiladas como navajas y pilares de obsidiana que pulverizaban las armaduras de hueso a su paso.

A su lado, yo desaté la tormenta de los cuatro elementos en una escala jamás vista.

-¡Pyro-Vortex Morado! -exclamé, extendiendo mis manos. Un torrente de fuego violeta barrió las líneas enemigas, evaporando las sombras sin quemar las estructuras del pueblo. Combiné el fuego con un ¡Aero-Shatter!, creando ráfagas de viento huracanado que desmembraban las formaciones de la Legión. Cuando los discípulos intentaban rodearnos, manipulaba el agua de las fuentes del pueblo, transmutándola en lanzas de hielo místico que atravesaban las corazas nigrománticas. La plaza se convirtió en un anfiteatro de luces celestes, esmeraldas y moradas que chocaban contra la densa negrura del tirano. 

Viendo que su ejército se desmoronaba ante la sinfonía de nuestra magia, Arcano descendió de las alturas. El aire se congeló. Con un movimiento de sus garras de sombra, arrojó una onda de choque que obligó a Freya a retroceder, protegiéndose tras un escudo de raíces sagradas. El dios del caos quedó frente a mí.

-Tienes poder, Alba -siseó Arcano, pero su tono cambió bruscamente, volviéndose pausado, casi melancólico-. Pero estás luchando por un pueblo que te encadenó. ¿Por qué salvar a quienes te llamaron monstruo? Únete a mí. Juntos podemos reescribir este mundo marchito. Te daré el trono de Merah. Mira… ya me rindo ante tu luz. No puedo ganarte.

La silueta de Arcano comenzó a encogerse, las luces escarlata de sus ojos se apagaron y cayó de rodillas sobre los adoquines, extendiendo sus manos en un gesto de absoluta sumisión. Parecía una victoria total. Di un paso hacia él, sintiendo el alivio de terminar la guerra.

Sin embargo, en lo más profundo de mi ser, mi instinto intensificado por el don del tiempo marcó un límite absoluto. Una extraña vibración en mi mente me hizo notar que los granos del reloj de arena de la realidad no fluían bien; los segundos estaban artificialmente estirados a su alrededor. Era una trampa. Arcano estaba fingiendo su derrota para hacerme bajar la guardia y atraparme en un bucle de agonía eterna.

-Buen intento, parásito -dije, deteniendo mi paso justo al borde de su sombra—. Pero yo ya no vivo en el engaño de las cuatro paredes. ¡Sé leer el tiempo!

-¡Maldita seas! -rugió Arcano, revelando su verdadera forma y lanzando un zarpazo de espinas negras que habría desgarrado mi alma de no haber retrocedido a tiempo.

-¡Chronos-Shatter! -bramé, liberando el fuego de mi alma.

Las flamas moradas envolvieron a Arcano en un pilar que se elevaba hasta tocar las nubes. El dios del caos soltó un alarido atroz. En ese momento, el milagro comenzó a operar en la periferia de la batalla. Los aldeanos de Merah, que observaban desde los rincones con el corazón encogido por el miedo, comenzaron a notar el resplandor de mi verdadera apariencia. Vieron la luz protectora que emanaba de mí, vieron cómo el fuego morado no destruía sus casas, sino que consumía la plaga que los asfixiaba.

El miedo comenzó a disiparse, reemplazado por la esperanza. Y como el poder de Arcano yacía estrictamente en el temor y el dolor de los mortales, su silueta comenzó a debilitarse drásticamente. Cada merniano que dejaba de temblar era un trozo de oscuridad que Arcano perdía para siempre.

Con la caída de las hordas de la legión, la negrura que cubría a los habitantes poseídos comenzó a disiparse. Las costras negras se desprendieron de sus cuerpos como ceniza estéril.

-¡Mírenla! -gritó un anciano en la multitud-. ¡No es un monstruo! ¡Es la luz que esperábamos!

Aquellos aldeanos que tomaron a Alba como la dueña de la luz de la libertad en sus almas sintieron cómo sus espíritus eran purificados al instante. El fuego morado actuó como un bálsamo que reescribió sus heridas. Hombres, mujeres y niños, libres del control mental de la Legión, rompieron a llorar y corrieron a reunirse con sus seres queridos en abrazos desesperados en medio de la plaza purificada. La fe de un pueblo entero derrocó por completo al tirano; Arcano se fragmentó en mil pedazos de humo negro que el viento del desfiladero se encargó de esparcir en la nada. La era del miedo había terminado.

Finalizada la batalla, un silencio sagrado cayó sobre Merah. El cielo lila se abrió, dando paso a los rayos de un sol dorado que no había brillado en eras. Los mernianos, comprendiendo la injusticia de su pasado y la inmensidad de su salvación, se postraron unánimemente a los pies de Alba, coronándola con sus miradas de gratitud como su eterna salvadora. En las semanas posteriores, el pueblo organizó un acto conmemorativo en su honor, erigiendo una estatua en el centro de la plaza que recordaba que la belleza más pura suele nacer en los rincones que el mundo decide esconder.

Freya cumplió su promesa. Volvió al santuario místico, pero no se escondió detrás de la densa niebla de Auriel. El velo se abrió para siempre, convirtiendo el lago curativo en un fiel y leal aliado eterno de Merah, un puente tendido entre los mortales y la magia de la naturaleza.

Tras lograr el equilibrio absoluto de las tierras, Altea se manifestó una última vez ante mí en la tranquilidad de la plaza del templo. El ser de luz me miró con una calidez que desbordaba el plano físico.

-Has entregado tu dolor por el bienestar de todos, Alba -resonó la voz mística-. Y el equilibrio siempre premia al corazón que está dispuesto a entregarse. Recibe el último regalo, aquel que nunca esperaste.

La luz de Altea se abrió y, de entre los destellos dorados del flujo del tiempo, emergió una silueta que reconocería en cualquier rincón del universo. Era mi padre. No tenía las marcas del dolor ni el miedo de su última noche; su rostro lucía sereno, imbuido de la paz de las almas que ya descansan en el Gran Tapiz.

-Alba… mi hermosa pequeña -dijo, con los ojos empañados en lágrimas mientras caminaba hacia mí.

-¡Papá! -solté un sollozo desgarrador, olvidándome por un segundo de mi apariencia majestuosa, y corrí a sus brazos. Su abrazo se sintió cálido, real, un bálsamo que cerró la última herida que guardaba en mi interior.

-Siempre supe que el mundo vería el milagro que yo ocultaba en casa -susurró él, acunando mi rostro con sus manos-. No me debes nada, hija mía. Has salvado nuestro linaje y has liberado a nuestro pueblo. Ahora puedo marcharme en paz, sabiendo que la luz del tiempo tiene a la mejor de las guardianas. Te amo.

-Te amo, papá -susurré, mientras su silueta comenzaba a disolverse lentamente en partículas de luz dorada, dándonos la despedida que la violencia del pasado nos había robado. Me enjugué las lágrimas, sonriendo al cielo. Estaba completa.

Cerca de allí, un evento místico sellaba otro destino. Durante la celebración, los ojos de Freya se cruzaron con los de un aldeano merniano que acababa de regresar de los límites del olvido, un sanador del pueblo llamado Ethan. En el momento en que sus miradas se unieron, una corriente sensorial ancestral sacudió el ambiente. Freya conectó instantáneamente con el alma de aquel hombre; era el compañero destinado a acompañarla por el resto de sus días, una promesa mística que su espíritu había esperado por más de un milenio en el aislamiento de Auriel.

Altea, al notar la pureza de esa conexión y la lealtad inquebrantable que Freya había mostrado hacia mí a través de todas las adversidades pasadas, extendió un destello de su gracia sobre ellos. El ser de luz le permitió a Ethan compartir la vida eterna junto a Freya en el santuario, una muestra de gratitud divina por haber guiado a la guardiana del tiempo hacia su verdadero ser.

Mientras observaba a mi pueblo reconstruir las casas y a Freya caminar de la mano de su destino, comprendí la moraleja oculta que este viaje había dejado grabada en las piedras de Merah: los verdaderos monstruos no nacen de una apariencia diferente o de un poder incomprendido, sino del miedo que nos empuja a ocultar nuestra propia luz y a rechazar la rareza de los demás; pues solo cuando tenemos el valor de despojarnos de las máscaras y perdonar a quienes nos hirieron, el tiempo nos permite transformar nuestro dolor en el refugio de todo un mundo.     

 

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