Llevaba consigo el peso de las decepciones, cada una ensombrecía mas su belleza, ella enamoradiza, eterna romántica que de cualquier verso decaía, pasó varios años en soledad.
Trabajaba en unos grandes almacenes, los rostros de hermosos varones paseaban por su estancia pero ya no la observaban, y ella tampoco mostraba signos de apetencia, simplemente se había acostumbrado a su recelada intimidad , sin amar a nadie que no fuese a si misma. No obstante y aunque creía que todo lo tenia, aquella situación le producía una terrible melancolía, pues aun estando tan acorde en su zona de confort, se daba cuenta de que en algún momento debería volver a encender ese botón de humanidad olvidado, e intentar ser mas accesible, disfrutar mas allá de aquellos juguetes sexuales los cuales le producían placer, pero no sabían susurrar al oído palabras que la hicieran vibrar, ni tampoco probar unos labios que se quedaron extinguidos en ese cuaderno de primeras necesidades.
Sin mas preámbulos, abandonó su burbuja de cristal para visitar ese mundo de placer, ese que había olvidado por completo…
Caminaba por senderos abruptos ausentes de sentimientos, aquellas nuevas tecnologías hacían del amor algo corto y desatendido, ya no existían las relaciones con un final feliz, con lo cual se hundía mas en su angustia, quien le habría dado el mal consejo de buscar algo que nunca encontraría!!, por lo menos no en esta era, no en este mundo virtual de cristal y después de varios fracasos mas alistados meticulosamente en aquel cuaderno de ironía, decidió volver a su habitual rutina.
Llegaba la noche, la tormenta era inevitable, de lejos ya se podía intuir su potencia devastadora y sagaz dejándole un momento de paz con su inseparable amigo , ese que siempre acertaba y nunca se quejaba por nada, ese que noche tras noche la acompañaba e inundaba sus ansias al igual que la tormenta encharcaba las calles de madrugada. Los rayos iluminaban la escena, su piel erizada, movimientos rotatorios y gemidos ahogados entre los estruendos truenos que acontecieron esa noche. La tormenta cesaba como pararon sus jadeos, y con una sonrisa dibujada en los labios, admiraba su fiel amante dejándolo en la mesita de noche, mientras de reojo observaba aquellas pastillas recetadas por su medico para curar ese insomnio que no la dejaba vivir. Ella era reacia a todo ese mundo , esas ayudas que solo eran un bote salvavidas pero nunca un gran barco donde poder pasar la eternidad, era ese parche que dura un momento pero que tu cuerpo cada vez te pide mas, esa droga lenta que te va consumiendo y te hace adicta hasta la saciedad….
El medico le prometió que solo seria un mes, ni un día mas , ni uno menos pero debía hacerlo pues su vida corría peligro y aun temblando como un perro chico, no lo pensó mas e ingirió su primera pastilla.
Le hizo efecto al momento sumergiéndola en un placido sueño, donde se desplazó a un lugar extraño. Entre paisajes de fantasía repleto de fauna y flora impactante, arbustos de hoja perenne y arboles gigantes encontró el caudal frondoso de un río claro , transparente, que desembocaba en un mar calmado, una bahía de ensueño que conectaba con su paz. El paraje entre verdes acantilados y azules marinos con sabor a sal la envolvían sintiéndose libre, suelta, una sensación que hacia tiempo que no sentía…
Entonces avistó de entre las aguas de esa orilla donde el agua moría tibia en la arena, un hombre portentoso, de torso cincelado, ojos rasgados negros como el abismo infernal que acompañaba a ese ser sobrenatural. Ella se quedó extasiada, por fin tenia ante sus ojos el perfecto varón que tanto había idealizado, pero no solo por su cuerpo, sino por el conjunto entero…. Se acercó sigilosamente y con una sonrisa que cortaba el aire, le preguntó por su visita.
Ella impresionada por su tono de voz y esa sencillez destacada, le relató que lo ultimo que recordaba era su habitación en una noche de tormenta y la primera toma de aquella pastilla de su nueva medicación. El bajó su mirada con cierta nostalgia advirtiéndole que nunca recibía visitas, que estaba solo en ese paraíso y no sabia ni como había llegado, ni como salir de allí .
Ella lo abrazó para calmar su angustia y comenzaron a pasear por aquella bahía, mientras el eco de sus risas y comentarios de sus vidas pasadas impregnaban el ambiente.. La oscuridad se hizo presente y a lo lejos una luz cegadora le indicaba que aquel sueño se desvanecía teniendo que abandonar con todo su pesar aquel espacio de tiempo tan bendecido, pero antes de que todo se diluyera, la acogió entre sus brazos y sus miradas se quedaron tatuadas al instante. El se acercó a sus labios sellando aquel sueño donde inevitablemente…despertaba…
La mañana la atrapó repleta de angustia y un anhelo por volver a ese mundo onírico del cual ya no quería salir, pero la alarma del despertador sonaba indicándole su tarea diaria.
Mientras tomaba los primeros sorbos de café observaba temerosa aquella medicación, incluso leía atentamente el sinfín de efectos secundarios de dicha medicina, pero en ningún momento pudo leer de entre todo el arsenal de maldades, algo tan…divino.
Se miró al espejo, su cara rejuvenecida era el preludio de aquel maravilloso avistamiento, aquel varón, aquel dios griego que se incrustó en sus sueños también lo hizo durante el resto del día, tatuando una bella sonrisa y unos suspiros que provocaban huracanes de pasión. La tarde se acercaba, ella no dejaba de pensar en el, aquello no era el típico sueño que una vez despiertas se desvanece no, aquel se quedó haciéndole compañía a su imaginación, deseando que llegara la noche para volver a visitarlo.
De nuevo, una vez mas su catre la esperaba, lo que antes era impensable de tomar, ahora se convirtió en su necesidad mas saciante, pero antes de que llegara ese ansiado momento, se acicaló para el gran encuentro, llevando consigo el picardas mas selecto, esa transparencia que dejaba ver tras de si, todo su cuerpo. Se maquilló, se recogió su melena y una vez lista para el viaje, tomo su medicina con la ilusión de volver a verlo.
Cerró sus ojos, casi traspasando lo real de lo fantástico y una vez mas allí volvía de nuevo al lugar de los hechos…
continuara…
CAPITULO 2
El mundo que dejo atrás, solo le transmitía soledad y oscuridad aun siendo un día totalmente despejado pero nada tenia que ver con aquella bahia entre verdes prados y rocosos acantilados que le devolvían de nuevo esa paz tan añorada.
Cada vez que traspasaba la linea, una gota de esperanza resonaba y fluía sintiéndose dichosa y agradecida. Sus pies, acariciaban la fina y templada arena mientras se dibujaba una sonrisa de satisfacción en aquel rostro de penurias,. La brisa traicionera volteaba su cuerpo con mala intención endureciendo aquellas partes que tanto deseaba ser aniquiladas por su portentoso admirador. No tenia ni la menor idea de cuanto tiempo duraría esa odisea pero lo que tenia claro era que no saldría de allí de la misma forma en la que había entrado, estaba dispuesta a todo con el…
De entre las olas aparecía de nuevo ese ser misterioso , con aquella mirada que le cortaba la respiración, este al verla tan liviana se quedó perplejo mientras avanzaba hacia ella..
-Que haces de nuevo aquí? Como has vuelto a entrar en este mundo de donde yo no puedo salir? Dime tu secreto…debo saberlo?- le reclamo con mirada chispeante a punto de desbordar sus lagrimas de lamento, mientras no dejaba de admirar la belleza de su cuerpo, ese que mostraba sin pudor tras una tela totalmente diáfana. Ella no entendía las suplkicas de aquel ser divino que en un principio pensaba que era parte de su sueño, pero algo habia tras ese telón onírico, algo perturbador que aun no se habia escrito.
Entonces le explicó como llegaba a su encuentro, aquella medicina era el hilo conductor que la desplazaba hacia ese lugar para conocer al hombre que le habia guardado el destino, pero solo mientras dormía se hacia realidad.
Los ojos del muchacho se enternecieron buscando ese reclamo, esas ganas contenidas de tanto tiempo en soledad, con la única compañía del mar, de sus olas, de su brisa cautivadora de un edén donde faltaba su bella tentadora Eva que por fin se hallaba frente a el.
Las palabras dejaron de fluir y el silencio se adueñó del paraíso, solo el vaiven melódico de las olas fueron testigos de lo que debia suceder.
Sus miradas relataban desidia, complicidad, ese arduo deseo contenido por ambas soledades que ya no podían retener por mas tiempo, porque este corría demasiado pero por suerte se detuvo ante sus miradas dejando ese silente cargado de deseo.
Avanzó lento y firme como si sus pasos se convirtieran en un esfuerzo de contención en aquella urgencia que lo consumía.
Su cuerpo, esbelto tras esa tela etérea que apenas lo cubría, brillaba bajo la luz del sol, no pudiendo evitar tender su mano, rozar con sus dedos aquella piel suave, tan real, tan tangible que le dolia solo de pensar que volvería a perderla, aquel pensamiento era compartido pues ella no queria despertar, no ahora..no en ese instante…
Comenzó a sentir el contacto como una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo. Sus labios se entreabrieron en un suspiro, y sus ojos se cerraron entregándose por completo. Las caricias compartidas, el roce, los besos encendían una llama en su interior que creía imposible apagar, en ese momento no existía mas que el aquí y ahora, en ese paraíso de arena y mar, donde sus almas estaban dispuestas a encontrarse. Sus manos se deslizaron lentamente por su cintura, sintiendo el calor, la pasión, la lujuria convertida en ilusión, en algo que no existía en su mundo y con un movimiento suave se deshizo de aquel picardias, dejándolo caer en la arena, despojando asi la ultima barrera para que sus cuerpos no hallaran nada mas que el roce piel contra piel, con la música celestial de las olas como única compañía. Sus labios se buscaron con una frenética necesidad, fundiéndose en un beso profundo, ardiente,un beso deseado, ansiado mientras sus cuerpos se rebozaban en la fina arena y sus manos exploraban los rincones mas incinerados, absorbidos por un placer inhumano, cada centímetro, cada curva era saciada sabiendo que el tiempo era limitado. Levantó su cuerpo mientras ella entrelazaba sus piernas transportando sus deseos hacia la orilla donde las olas lamían suavemente la arena y la depositó con cuidado sobre ella. Se abalanzó con un ansia incesante invadiendo su ser de dulces caricias mientras la embestia con suavidad ahogando sus gemidos en su propio climax. Los movimientos lentos y profundos se fundieron a un ritmo mas feroz, mas intenso, en una locura de gemidos, de sutiles mordiscos, de uñas atrapadas en la piel rasgando el delirio y justo cuando su entrega alcanzaba su punto mas álgido , cuando sentían que sus almas se unían de forma inquebrantable una luz cegadora empezó a rodear(los) advirtiendo el final de ese viaje tan anhelado. Ella negaba con la cabeza, el le insistió una y otra vez que no se fuera, pero era inevitable, su cuerpo se desvaneció en el brillo de su mirada, mientras de lejos escuchaba la alarma de su maldito despertador…entonces todo se desvaneció…
La oscuridad la envolvió antes de que sus ojos se abrieran de golpe encontrándose de nuevo en su habitación, sola, con el eco del paraiso aun resonando en su piel, con ese deseo ardiente de volver a el.. ella sabia que no seria la ultima vez.
Ardía con esas ganas que aun le quedaban, volvía a mirar aquellas pastillas, las únicas que le hacían vivir aquel sueño tan real que al mirarse al espejo pudo presenciar las huellas delictivas por todo su cuerpo, sus mordiscos se tatuaron en su piel, siendo testigo de aquella locura, de que lo vivió en la bahía, se confundía entre lo real y lo onírico, o quizás simplemente parte de su alma se escapaba tras el. Se dejó invadir por las gotas frías de su ducha, estas recorrían su magullado cuerpo dándole un respiro, un claro alivio de un dolor placentero. El agua arrastraba tras de si la arenilla que se quedo en su piel, era todo tan extraño?, como podía ser que aun su piel oliera a mar, sus labios estuvieran marcados por el deseo y la sal, o su cuerpo marcado por las huellas del deseo?
Se traslado hacia su trabajo ocultando las marcas de la lujuria, y con solemne silencio acató la jornada esperando con esa quimera la vuelta a ese mundo que no existía.
Continuara….
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