Dopado, navegando entre mil sustancias mi cerebro busca escapar a la imagen de su rostro que se grabó en mi memoria como el fuego que causo esa profunda herida. Sin mediar más palabra giró y salió del cuarto dejándome destrozado. Como deseaba olvidar su rostro en ese instante, borrar el pasado cercano para que esa herida no destruyera nuestro amor, el daño estaba hecho y solo podía ingerir cuanta sustancia tenia a mi alcance para imaginar que eso nunca pasó, ni una semana ha pasado, pero luzco peor de lo que me siento, he gastado hasta el último maldito centavo para escapar de mi miserable realidad con sustancias mitigantes. Y hoy que la gente me regala unos pesos al verme pordiosero puedo comprar otro pomito de alcohol, el tendero me ve con asco, pero no con más asco del que me doy yo, me faltan 50 centavos, pero me lo da así con tal de que salga de su tienda, con asco saco mi cuerpo de esa tienda, me tiro en un rincón y abro mi pomito de alcohol antes de que su imagen aparezca otra vez… tan bella que se veía, el pelo arreglado, su boquita pintada y un vestido nuevo para la ocasión, era una sorpresa, no supe que quería, me maldigo a mí mismo por haber estado en otros brazos entregando mi pasión en ese instante causando una profunda herida en tan bello corazón.

Luis Enrique Vergara

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