Rostros alegres, era todo lo que quedaba de aquel pueblo, de aquella ciudad donde el tiempo parecía haberse detenido y encontrabas los cuerpos de la gente con esa horrible cara de felicidad, las noticias eran desconcertantes, en todo el mundo se iban sumando las ciudades y pueblos fantasmas, la gente moría de repente, pero nadie lograba concluir porque, todos se veían tan felices, la epidemia de los rostros alegres, la humanidad simplemente bajo la guardia ante la alegría, el primer caso, la primer ciudad simplemente perdió el contacto con la humanidad, el gobierno mando investigar la situación, todo se veía bien, solamente toda la gente murió, con ese gesto de felicidad, los investigadores en sus trajes hicieron muestreo y todo lo que sabían hacer, todo lo que debían hacer, las autopsias eran concluyentes, algún agente desconocido estaba devorando el tejido neuronal de las victimas lo que provocaba ese gesto de felicidad, el olor a muerte era lo único diferente de la situación, las malditas moscas yendo de aquí para allá entre cadáveres de rostros felices, poco a poco la sociedad desaparecía, los canales de noticias se iban apagando, ver un rostro feliz se convirtió en paranoia, nadie quería ver en sus conocidos señales de alegría, sabíamos que el fin pronto llegaría a nuestro pueblo cuando un día al encender el televisor no hubo ni una sola señal, la muerte estaba cerca, el fenómeno ya había llegado al país y la ciudad más cercana de donde llegaban las señales de tv era la víctima más reciente, creo yo que todos debimos encender la radio con esperanzas de una señal del exterior y así fue, el locutor de la radio local daba la noticia, no había tv y él nos mantendría informados a los pueblos a los que llegaba su señal, advertía que en su pueblo no se permitiría la entrada de extranjeros para disminuir el riesgo e invitaba a los otros pueblos a hacer lo mismo, en mi pueblo se organizaron para hacer caso del locutor, nadie entraría de fuera sin recibir una gran ráfaga de tiros de los vecinos que lo vieran acercarse, la psicosis era general, solo veíamos caras largas, tristes y preocupadas en el pueblo, pocos días después estábamos todos reunidos escuchando la radio cuando la electricidad se fue, la central hidroeléctrica estaba a solo unas horas del pueblo, supusimos que la gente encargada de mantenerla en funcionamiento ya había fallecido, fue un golpe más para la fe de todos, ese mismo día todos los adultos estuvieron en la iglesia por varias horas, fue necesario hacer antorchas para iluminar las noches, realmente la oscuridad de la humanidad había llegado.
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hoy escribo estas líneas ya que quizás seamos la última colonia humana en estar viva, el tiempo se arrastra muy despacio, ya nadie vigila si llega alguien del exterior, hace meses que se vio alguien de fuera, solo este maldito calor y las moscas que fastidian como plaga mientras vemos los días morir y esperamos nuestro turno…
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Ayer doña luz apareció con una hermosa sonrisa como no se veía hace tiempo en el pueblo, le dio un beso a su esposo don José todos nos alegramos al ver tal muestra de afecto en esa pareja de ancianos, Raúl fue por una guitarra y comenzó a tocar, los ancianos bailaban y se besaban, invitando a todos a ser parte de la celebración, la cosa se puso rara cuando doña luz beso a su nieto en el oído, pero, nos hacía falta tanto el festejo que nadie dijo nada, su nieto saco a bailar a Ana mi hermana quien al principio se oponía pero termino por ceder, en un movimiento extraño la beso también en el oído, fue cuando lo vi, de su boca salían decenas de gusanos, como larvas de mosca y entraban al oído de mi hermana y ella comenzaba a sonreír, su rostro era de total felicidad…
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Ya están todos muertos, hay un enjambre de moscas por todas partes, me encerré en la casa y escribo estas últimas líneas, el cansancio me agobia, he matado muchas moscas algunas me han despertado al morderme, sé que no viviré mucho más, es una nueva especie de mosca que parece disfrutar de nosotros…
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Sentí como entraron en mi oído no puedo borrar esta sonrisa de mi rostro, de hecho me siento feliz aunque ya no puedo controlar mi rostro, pronto moriré, pero realmente me siento feliz.
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