En el abrasador silencio de la noche solo sus pasos y su respiración se escuchaban, el terror invadía de adrenalina su sangre lo que la impulsaba en su marcha ciega en la nada del bosque, una ligera brisa caía del cielo sin luna, insensible a sus heridas intentaba avanzar más y más. Por fin un claro en el bosque, se detuvo a escuchar… Nada mutismo absoluto, ni siquiera la brisa o el viento causaban ruido, solo su corazón retumbaba en aquella desolación. ¿Qué mierda había pasado? Todo el mundo estaba desapareciendo, no había animales en el bosque y las pocas personas que encontraba eran locos violentos, primero sus hijos desaparecieron, los dejo en su casa para ir de compras y al volver no estaban, su esposo ya no contestaba el teléfono, poco a poco, todos aquellos que conocía, simplemente desaparecieron y los que no eran seres envueltos en locura violenta, subió a su camioneta intentando llegar a casa de sus padres, autos detenidos por todas partes puestos en marcha sin nadie que los condujera, algunos otros simplemente estrellados y la gente que lograba encontrar se arrojaba a ella de forma violenta, la noche la envolvió en la soledad de la carretera, apenas comenzaba a tranquilizarse cuando otro auto la envistió, al recuperar la conciencia había un hombre que intentaba abrir su camioneta, pero su rostro reflejaba la misma locura, la persiguió dentro del bosque pero, ahora estaba sola, completamente sola y perdida…

Poco a poco comienza a sentir el frio, dolor de cabeza, se toca y se da cuenta que tiene una herida en la frente que mana sangre, el silencio es dueño de todo, aun su corazón ha dejado de gritar, solo su respiración genera sonido, decide volver, quizás en su camioneta pueda descansar, el cansancio se hace notar, la luna asoma levemente y deja distinguir levemente los árboles que la rodean, no conoce mucho la zona, pero sabe que si vuelve a la carretera ya no estaba lejos la casa de sus padres, tiene la esperanza de al menos encontrarlos a ellos… camina por más de media hora y no logra encontrar la carretera, está perdida, ve una roca y se sienta, por fin deja fluir las emociones y el llanto hace presa de ella…

No sabe cuánto tiempo ha pasado, quizás se quedó dormida mientras lloraba, el frio le muerde los pies y manos, el dolor de cabeza ha disminuido, pero todo su cuerpo le reclama descansó y su cabeza le pide una explicación, reinicia su camino, espera encontrar la carretera, la luz comienza a asomar, recuerda un poco del camino, una esperanza brilla en su corazón, acelera el paso, encuentra la carretera y su camioneta, el golpe de costado no le permite abrir la puerta, pero entra por el lado del copiloto, como escapo de aquel loco, intenta encenderla, pero la batería está muerta, dejo las luces encendidas, comienza a llorar, el sueño la vuele a cobijar… Despierta, recuerda como su esposo le enseño a encender la camioneta sin batería, fue un gran pleito, ella quería un vehículo automático y el un estándar, una de sus ventajas era esa, lo podía encender aun sin batería, para su suerte había quedado en una pendiente, quito el freno, presiono el clutch y la camioneta comenzó a moverse solo por la gravedad, intento arrancarla, pero no encendió, una vez más, aun tenia vuelo, negativo… una más -¡tienes que encender por favor!- BRRRUM -¡Muy bien bonita! ¡Muy bien!- Como había odiado esa camioneta al principio, pensó en su esposo y sintió una punzada en el corazón, comenzó a avanzar en la camioneta, se portaba de un modo extraño, pero la llevaría a su objetivo. El recuerdo de su esposo e hijos comenzó hacer estragos en su cordura, el no saber de ellos le mordía el corazón, miedo y angustia comenzaban a devorar aquella pequeña esperanza que nació de lograr encender la camioneta. Por fin, la casa de sus padres entraba en su campo visual, en el trayecto, había visto algunos otros locos violentos que intentaban atacarla pero la velocidad de la camioneta había sido suficiente para que todos fueran solo un pequeño sobresalto al que poco a poco se acostumbraba…

Entro en la casa, estaba vacía, el tiempo parecía haberse detenido allí, subió y bajo, entro a todos los cuartos y no había nadie, se preparó un sándwich de lo que encontró en la alacena, pero el sabor estaba ausente, era como comer papel, apenas si sintió que algo cayera en su estómago, intento llamar a su esposo nuevamente, a Laura su mejor amiga y ninguno contesto. Desconsolada salió a la calle recordando su infancia, los recuerdos solo le produjeron más dolor en su angustiado corazón, entonces la vio. La señora Jiménez, “la bruja” de la colonia tenía la misma cara de locura que todos. Recordó como todos los niños le tenían miedo y las historias que se contaban de ella… Pero la señora Jiménez había muerto 5 años atrás, fue todo un suceso, la policía encontró cadáveres de bebés sepultados en su patio… su corazón parecía iba a estallar y todos los recuerdos se agolparon en su cabeza, sintió como la cordura la abandonaba… tenía un año de divorciada, su esposo la encontró con otro y ella decidió que era tiempo de terminar la farsa, ya no lo amaba, como gozo ese primer momento al lado de su amante, pero después todo comenzó a irle mal, perdió el trabajo y su amante también la dejo, el día anterior fue a visitar a su exesposo, él le había rogado que volvieran hasta un mes antes, pero sintió derrumbarse cuando la encontró con otra, la locura le envolvió la mente, estaba molesta, al regresar a su casa vio a sus hijos producto de aquel amor muerto que le destruía el corazón, les dio de comer y los llevo a dormir, sabía que el veneno pronto actuaria y cuando su padre se diera cuenta le destruiría el corazón como se lo había destrozado a ella, el recuerdo de su niño mayor diciéndole que la comida sabia feo y ella obligándolo a comer le remordía aún más la conciencia… salió de compras para distraerse y al volver la envistió otro auto, fue ahí cuando todo cambio, la cordura la abandonaba y se volvía loca de violencia, justo como todos a su alrededor en el infierno que ella misma se había creado.

Luis Enrique Vergara Maldonado

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