Muy pocas veces pienso en la brevedad del tiempo, de nuestro tiempo; lo presuroso que avanza el reloj, lo fugaz de las horas, lo limitado de la vida.
Raras veces analizo que vivimos al día, despertamos anhelando la noche, dormimos esperando el amanecer.
Hoy es uno de esos días donde uno tiene un golpe de realidad, un golpe que te noquea, un golpe que te impacta, una mala noticia que te recuerda la fragilidad de la vida.
Perder a alguien cercano es difícil, sobre todo cuando pasaste muchos años compartiendo enseñanzas, vivencias, risas, momentos.
La vida es temporal, pero nunca se piensa que se acabe tan deprisa, que es tan corta, que en un abrir y cerrar de ojos puede terminarse.
Hoy definitivamente es un día diferente, un día de luto, un día para entender que la vida no dura nada, comienza siempre llorando y así, llorando se acaba.
OPINIONES Y COMENTARIOS