Hace tiempo que experimento en mí el deseo de publicar una obra sobre el amor… Me siento indigno… Ante la grandeza del amor, todas las magníficas y sublimes obras que se han escrito se deberían quemar porque cualquier palabra es insuficiente para describirlo. He comentado algo en mis anteriores obras sobre él, aunque todo eso sea poco. Escribí que es el pilar del mundo y efectivamente lo es, pero no sólo es eso. Es el motor del universo, pero no sólo es eso… Se esconde en dos corazones enamorados, sin embargo, abarca mucho más que eso. Nuestra pobre mirada se vuelve tan pequeña y nuestra arrogante inteligencia e insolencia de pretender que conocemos mucho se vuelven minúsculas ante él. Puedes hablarle de ciencia y explicar muchas cosas a un intelectual, pero, a un amante, ¿qué le dices? De qué le sirve la ciencia barata si no posee la luz de su alma, la llama de su corazón que es el amor… Nada puede curar un corazón al que le han arrebatado el amor, está apagado, y eso demuestra su grandeza… Las obras más grandes de la humanidad están fundadas en el amor, los poemas y las obras más grandes intentan atisbar un poco de su grandeza, pero no pueden. La gran mayoría de suicidios se llevan a cabo por la carencia profunda de amor… Toda la búsqueda afanada de poder, de grandeza, de riquezas se basa en eso, en ser admirados, amados por alguien… En resumen, la humanidad está en busca de su tesoro perdido, de su Edén, del amor, y somos incapaces de encontrarlo. Y la respuesta a las dificultades que se nos presentan en esa búsqueda es fácil: buscamos donde no está. Lo buscamos en nuestras grandes hazañas, en intentos descabellados por alcanzarlo, pero el amor se encuentra en lo profundo de nuestro corazón. En una sonrisa, en un «gracias», un «por favor», en un «perdón». Nos distraemos tanto en nuestras vidas y en nuestra búsqueda que lo perdemos de vista y lo dejamos escondido como un juguete viejo… Era tan fácil amar siendo niño… Y en el transcurso de la vida lo perdemos tantas veces… Si lo pensamos bien, las pocas veces que conseguimos recuperarlo son las veces que nos enamoramos… ¿Por qué es así? Porque al enamorarnos volvemos a ser niños, volvemos a ser pequeños, volvemos a poder amar, a tener esa inocencia… ¿Sabéis qué nos quiere decir la vida con eso? Que la complicamos muchas veces creyendo que la felicidad, sinónimo del amor, reside en las cosas grandes que llevamos a cabo en nuestra vida, y que, sin embargo, para poseerlo debemos retroceder hasta ser como niños… Fiarnos de la vida…Es tan fácil ser feliz, pero es tan difícil a los ojos de este mundo…
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