Las horas se desploman sobre el suelo,no hay pasos que marquen el camino,el cielo es un inmenso y gris pañuelo que envuelve nuestro frágil destino.
Al caer la tarde en el ocaso, nos invade una sombra conocida, el miedo de volver al mismo paso, la tregua se da por despedida.
Domingo es un abrazo y es un duelo,un puente entre lo eterno y lo fugaz, un último suspiro de consuelo antes de que la vida pida más.
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