Sólo soy un ser humano más en el mundo, una persona sencilla, sin ningún talento aparente ni ningún don especial; no conseguí alcanzar ninguna carrera universitaria, ni resaltar en ninguna actividad que hacía; nunca he inventado nada; no puedo tratar las enfermedades para mejorar la salud de otros; no tengo el valor para salvar la vida de personas cuando se provoca un incendio; no valgo para proteger la seguridad de aquellos que están desamparados; no tengo la capacidad para transmitir a nadie valores ni conocimientos; no construyo edificios para las personas sin hogar; no sé defender los intereses de nadie; no fabrico cosas para facilitar la vida a los demás; …

…y a pesar de todo, yo me siento especial, pues viví de la forma que yo elegí, superando siempre los retos que me ponía por delante la vida, siguiendo mi recorrido, a veces recto y otras veces con curvas muy cerradas; tocada en ocasiones, por la mano del pánico y con miedo a fracasar en aquello que me proponía comenzar, pero no conformándome con lo que los demás querían que yo hiciera; dándole alas a mis sueños, estudiando en la universidad de la vida, licenciándome en actitud positiva, sacándome un master en alegría de vivir y haciéndome una verdadera experta en mi doctorado del amor,…

…y a pesar de todo esto…

…no soy nadie.

Aprendamos todos a matricularnos en la universidad más importante, la de la vida.

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