Capítulo uno (Hechizado)
Una mañana de cualquier día. Sin imaginar que sería el comienzo de una historia que no estaba ni en sueños truncados, ni en fantasías inconclusas.
Se presentó imponente con su garbo y su belleza, con una estampa de una mujer educada y empoderada de conocimientos y sobre todo de una delicadeza que decía mucho de lo que por dentro tenía.
Allí sentada en frente de mí, no atinaba a pronunciar palabra, simplemente me quedé asombrado e impactado por su presencia, pues ella brillaba con luz propia. Sonreía de una forma muy singular, con un toque de sutileza y también de sensualidad, que la hacían mucho más impactante de lo que fuera al verla entrar por esa puerta, por vez primera.
¿Casualidad o destino?
No era a ella a quien fui a buscar, fui a demostrarme a mí mismo, que podía plasmar un sueño que tenía en mente, para ello necesitaba vincularme con personas de esa institución a la que llegué y que, por cosas de la vida, ella también pertenecía.
Más, a pesar de no ser la persona indicada para que yo pudiera expresar mis ideas y acceder a lo que solicitaba, Pedro, con quien me había entrevistado, me sugirió su nombre, «Ya te llamo a la persona que te puede atender en este caso». Y allí fue que apareció ella. Con toda su imponencia, con todo su esplendor; era el revolú de ese espacio, todas y todos le hacían reverencia, ella solo se limitaba a responder los saludos y a sonreír.
Pasaron unos cuantos segundos, y yo quedé impactado, embrujado, anonadado. No atinaba a decir palabra alguna, solo me limitaba a mirar sus piernas y de reojo ver su sonrisa, esa sonrisa disimulada, que englobaba muchas cosas, que decía más de lo que se puede escuchar.
Mucho más de aquello que se puede imaginar.
Capítulo dos (invitación)
Pasado el primer impacto causado por el esplendor de su brillo, el mismo que me había dejado boquiabierto, recuperé el aliento y pude esbozar alguna que otra palabra, como saludar y presentarme.
Logre por lo menos mencionar mi nombre y cuál era la intención por la que estaba en ese lugar y que desde luego me había permitido conocerla; la verdad que me con pocas ganas de hablar y solo con las ganas de admirar esa escultura humana representada por esa hermosa mujer y sobre todo por sus singulares piernas. Pero eso es de lo que precisamente se trata este relato.
Muy educada correspondió a mi saludo y acto seguido se presentó como la encargada de las competencias de desarrollo empresarial de su institución, y empezó a detallarme sus funciones, sus actividades y lo que hacen como incentivo para los nuevos emprendedores.
Escuche atentamente todo lo que me decía, y de reojo baja mi mirada para seguirme deleitando con esas piernas, que me habían hechizado desde el primer instante.
La reunión trascurrió muy amenamente, yo escuchando y ella explicando hasta el ultimo detalle de lo que hacían. Me salto una inquietud en mi interior sobre si eso era lo que realmente había ido a buscar o no, pero no interrumpí la charla y fuimos delineando ciertas acciones que tenia en mente y que ella las trasladaría a sus superiores para que conocieran y dieran su aprobación.
Aunque después las cosas que sucedieron me demostraron que, si estuve en el sitio, en lugar y con la persona indicada para lo que yo estaba buscando, aliados estratégicos para mi proyecto; y mucho más que eso, el destino me tenía preparado un escenario inimaginable que sucedió en mi vida.
El tiempo paso muy de prisa sin darnos apenas cuenta, y de vez en cuando ella me regalaba una sonrisa no tan extensa, más bien corta y disimulada, pero era parte de la escena en la que estábamos.
Pactamos una próxima reunión, con la intención de ir viendo resultados sobre mi propuesta y también analizar lo que sus superiores pensaban al respecto del proyecto en el que nos inmiscuiríamos más adelante.
Nos despedimos con un leve apretón de manos y quedamos un par de segundos en esa posición, yo la observaba intensamente y ella lo hacía sutilmente, nos despedimos hasta la próxima ocasión de reunirnos.
Capitulo tres (trabajando una idea)
Mientras tanto los días trascurrían sin ninguna novedad especial con respecto a las actividades que realizábamos cotidianamente, no así en mi mente, pues de cuando en vez me venían imágenes de esas hermosas piernas que me habían deslumbrado desde el primer día que las vi.
Las recordaba como si estuviera viviendo el momento exacto, el instante mismo cuando me quede hipnotizado. Mas era solo eso, recuerdos de aquella hermosa impresión del momento, pues de eso ya hacia bastante tiempo.
No supe de ella durante algunos días, pues cada uno tenía actividades diferentes, y no coincidíamos para nada en el diario vivir.
Llegó el día en que habíamos quedado para seguir madurando la ides del proyecto que tenía en mente, y nos reunimos en otro lugar, ya no en su oficina, esta vez lo hicimos en la mía; un lugar más amplio y con vista a la calle por un lado y a un pasaje comercial por otro. Saludamos muy atentamente y de inmediato nos pusimos a trabajar, note algo un tanto raro, pues ella llegó acompañada de un señor bastante mayor que ella, pero no pregunte nada al respecto; tiempo después me entere que era el esposo, la noticia me cayó como un balde de agua fría, pues no imagine que fuera así.
Mas eso no era de mi incumbencia en ese momento, aunque más adelante sí; tratamos los temas que estaban pendientes y yo esperaba fervientemente ver esas hermosas piernas, pero no fue posible, pues ese día había elegido vestir pantalón y bléiser, por lo tanto, me quede con las ganas de verlas.
Paso a paso fuimos analizando los pormenores de nuestros temas y también delineando las estrategias para conseguir los objetivos que nos habíamos fijado en la materialización del proyecto en curso.
Ultimando detalles del proyecto
Ya quedaban pocas semanas para que se realizara y nos tocaba ajustar los tiempos para que todo salga de la mejor manera y no tener contratiempos en el momento de ejecutar y presentar el evento al público.
Ella tenía una forma muy sutil de explicarme las cosas y las sustentaba de manera que era creíble su alocución, lo que si note es que repetía con frecuencia la palabra “Si o No” como en forma de preguntar o de afirmar algo de lo que mencionaba.
Su ayuda fue muy importante para que mi proyecto tuviera el éxito deseado, que por cierto así fue.
Ya las cosas estaban bastantes claras sobre el evento y solo faltaban llenar ciertos detalles que eran solo el complemento para culminar el proceso de planificación y enfocarnos en el proceso de ejecución.
Nos dejamos tareas para una próxima reunión y así culminar esa planificación.
OPINIONES Y COMENTARIOS