Odio cómo funciona mi cabeza
Y odio la manera en la que me hace ver las cosas
Odio sentir las cosas tres veces, cuatro veces mas que las personas neurotípicas
Sentir, sentir, sentir… ¿hace cuánto tiempo dejé de disculparme y a cuando empecé a hacerlo?
Odio aferrarme a cualquier cosa que me de un atisbo de esperanza, a cualquier persona.
Recuerdo mi primer intento, entonces todavía creía que podría ser escritora. Sé que llegará el día en que el tiempo me robara todo, la agudeza de ms sentidos y la destreza de mis manos e ingenio, pero esta enfermedad me acompañará hasta el día en que muera. El único lugar en que encuentro tregua a la enfermedad es en los dulces brazos de Morfeo. Supongo que es porque es los mortales conoceremos la muerte sin firmar ese contrato eterno. Tl vez por eso nos llaman limítrofes.
A veces me asusto de mi misma, ¿es posible que tantas emociones quepan en un cuerpo tan pequeño? ¿cómo pueden tantos pensamientos pasar al mismo tiempo y con tanta fuerza? Me aterra, pero ms que aterrarme me paraliza y solo dejo que pase, como un sofoco, como un golpe en el pecho. Me convenzo a mí misma que esto pasará, pero no es así, tengo que vivir con esto y es parte de mí. Pero esa es la cuestión ¿es parte de mí o yo soy parte de ella? ¿quién gana al final del día? ¿Ártica o Border? En los 21 años que llevo en este mundo en continuo perecimiento Border ha regido cada aspecto de mi vida sin que yo lo supiera.
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