Papá cuida de ti

Papá cuida de ti

She is love

23/07/2021

Todos sabemos que por mas que tratemos de esconder siempre están ahí ya sea a simple vista o en lo más profundo del alma, todos tenemos una o varias que tratamos de esconder con una sonrisa y cuando te das cuenta te va doliendo poco a poco la cara de tanto sostener sonrisas fingidas, dándote ganas de que se acabe el momento que se vallan todos, desaparecer por unas horas, semanas y quien sabe si no es muy exagerado decir toda una vida pero el chiste es que dedicas muchas horas de tu día a día en ocultarlo. Por ejemplo yo tengo muchas cicatrices, una por distraído, por jugar con fuego, tengo una por amor creo que es la mejor ya que es por una historia increíble, tengo una por esperar tanto tiempo algo que no pasara y no es porque no se luchó sino porque ya no hubo mas que hacer, tengo una que dibujó la soledad lentamente haciéndome creer que no había nadie más allá afuera en quien confiar, tengo una por las noches en vela que pasé buscando las palabras prefectas para expresar lo que siento, tengo una por mis sueños que se fueron en aquella estación de tren, tengo una por las batallas perdidas que se dieron al tratar de evitar el accionar de la muerte, la cicatriz que más me perturba es la de no ver la sonrisa de mi hija muy seguido, ella piensa que soy muy anticuado, muy pasado de moda pero sabe que si la vida la golpea tan fuerte puede regresar a mis brazos que papá siempre hará parar el mundo para que ella de un respiro, que no haría por mi hija hasta cruce un continente solo para poder abrazarla en su cumpleaños y al hacerlo le dije “papi llego, ¿por qué estas llorando?” ella me abrazo tan fuerte que recordé a esa pequeña que corría a mi cuarto por las noches para contarle un cuento y se quedaba dormida en mis brazos, al recordar solo quise que no avance el tiempo, que ella no creciera mas y se quedara para siempre a mi lado, creo que es el deseo de todos los padres que lo único bueno y hermoso que hicieron en este mundo es su hija, la niña de sus ojos pero ella aprendió de papá hacer fuerte y siempre trata de demostrar a este viejo que ella puede sola y yo sé que en ocasiones tiene ganas de dejarlo todo para ir con papá pero no lo hace y siempre me dice “ no creas que estoy llorando anciano, solo me entro tierrita en el ojo” me dan ganas de decirle que cuando yo era joven también me dieron ganas de rendirme pero nunca lo hice ya que al llegar a casa ella me esperaba con su librito de cuentos para que se valla a dormir y en ese momento el cansancio quedaba en segundo plano, todos los días era igual y no podía rendirme, ella era el motivo para seguir y aunque tropezara tenía que levantarme rápidamente, mientras la abrazaba en ese momento también tenia que ser fuerte para que mi niña siguiera con sus sueños y no se preocupe por este viejo nostálgico. Tengo una cicatriz que me hace recordar el día que murió mi cantante favorito, tengo una al ver que los niños de ahora cada día se parecen mas a los zombis, tengo cicatrices por cada poema que escribí al amor de mi vida, por las noches que la soñé y extrañe, por mis amigos que la vida se los llevo muy lejos, tengo una por el recuerdo de mis padres y ahora comprender todo el esfuerzo que hicieron por mi y que hora yo hago por mi hija, recuerdo que mi papá regresaba de lunes a sábado a las siete de la noche de su trabajo de albañil y nunca dijo estoy muy cansado, siempre tenía tiempo para sentarse con nosotros a ver la tele, recuerdo cuando mi papá sostuvo a su nieta por primera vez y dijo dos cosas, la primera “gracias a Dios es igualita a la mamá” y segundo “ahora te toca luchar por ella, se mejor que yo” y ahora que lo pienso me dan ganas de decirle a mi padre si lo hice bien, si está orgulloso de mí y lo más importante cuanto los extraño que donde esté por favor cuiden a su nieta. Todos tenemos muchas cicatrices que tratamos de esconder, pero les doy un consejo, no las escondan, no te haces menos al mostrarlo, las cicatrices te demuestran lo duro que es la vida, pero a pesar de ellos sigues avanzando que no te vas a rendir, así ya no tendrás que esforzarte en mantener una sonrisa falsa y te darás cuenta que ya no tiene sentido hacerlo.

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