Silencioso observa nuestros actos. Sus leyes juzgan con la verdadera unidad de medición para la vida, el tiempo.

Nos acecha como un fantasma que no vemos, pero siempre estará ahí.

Ella paga el bien con el bien y se cobra el mal con el mal. A veces es instantáneo, otras cambiará un destino con el precio de los actos.

Es un ente justiciero que no se compra con dinero, pues no quiere nada de nadie. Su misión es guardar el equilibrio y se alimenta con la energía que proyectas. Tu eliges que cosechar y así recibirás.

Ella se llama Karma.

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