Ensaye mi corazón tantas veces como me fue posible, embarque mis anhelos a un  lejano cielo. Pero me viste en la esquina de tu casa solitario despues de haber intentado luchar en vano y te preguntaste si tenia frío. Entonces me refugiaste en tu mirada mas honesta. De ahí enseguida nos volvimos dos amigos  aliados de nuestras heridas. Conocimos juntos calles solitarias y valles con espinas y nos preguntamos muchas veces si valia la pena seguir con esta verdad que es la vida. Pero a pesar de todo viento y caídas, seguimos sin importar lo que nos quede al cruzar el camino, sin importar la tormenta o la ola inquieta que nos derrumbe.   Pero a pesar de los golpes seguimos unidos como dos viejos robles que la tempestad de la vida jamás apago su existencia. 

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