Paez Valencia Andrea.
Olga era una mujer sumamente atractiva y llena de vida que constantemente se le veía saliendo con distintos hombres que en mayoría eran casados, todas las vivencias de amor que le sucedían las plasmaba en su diario, su posesión más valiosa. En dicho diario escribía cada romance que a lo largo de su vida había tenido y es que tanto su carisma como su espectacular figura hacia que los hombres cayeran a sus pies, sin embargo, no todo en su vida era felicidad. Fue despedida de la ultima agencia de publicidad en la que se encontraba así que en cuanto quedo desempleada comenzó a buscar nuevos panoramas, de tanto buscar y buscar llego a otra agencia de publicidad en la que no dudaron en darle el empleo debido al desempeño que mostro durante la entrevista.
Cuando Olga se incorporó a la agencia conoció a su jefe, el señor Elliot un hombre sumamente atractivo al que no dudo en conquistar. Con forme pasaban los días eran frecuentes las veces en las que trabajaba directamente con Elliot ya sea creando una nueva campaña o ideando alguna estrategia para ganar más clientes, de tantas veces en las que interactuaban les fue imposible no comenzar una amistad, en ocasiones Elliot la invitaba a cenar razones por las que Olga a medida que lo conocía se iba enamorando. Un viernes saliendo de trabajar Elliot invito a cenar a Olga, ella como de costumbre pensaba estarían solos, había llegado el momento que tanto anhelaba, le declararía su amor y con ello tenía planeado pasar una muy agradable noche, la simple idea la volvía loca.
Llegaron a un restaurante altamente lujoso en el que previamente había sido reservada una mesa, lo que Olga no esperaba era que Elliot le presentaría a su esposa una mujer que impactaba a todo mundo con su figura y belleza, por primera vez se sintió poca cosa. A pesar de lo vivido en la cena no planeaba quedarse con las manos vacías, una noche trabajando en la oficina con Elliot opto por seducirlo a como diera lugar y así lo hizo, se desnudo frente a su jefe esperando que correspondiera la misma pasión que sentía, sin embargo, esto no fue así, fue el primer hombre en rechazarla. Se sintió terriblemente humillada, ningún hombre la había despreciado.
El aparente enamoramiento que tuvo por su jefe fue más allá de los límites establecidos, se había convertido ya en una obsesión enfermiza y medida que avanzaba el tiempo iba empeorando, Olga comenzaba a deteriorarse y cada vez eran más notorios los cambios que ya tenía, la vida de Olga termina de la manera más absurda posible, toma la decisión de suicidarse por un hombre que la rechazo, da final a su vida dejando una carta de despedida en la que relata cada uno de sus amoríos intensos y apasionados terminando por mencionar al hombre que la rechazo al cual ella verdaderamente había amado.
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