TRANCE ROMÁNTICO

Era un día normal como cualquier otro, me sentía un poco ansioso pero al mismo tiempo emocionalmente inestable… quién pensaría que Él causaría tantas emociones en mi ser, estaba terminando-me de vestir cuando momentáneamente su imagen pasó por mi mente, se veía sonriente, con esos hermosos labios que me hacían querer recitarle poesía a la luna.

Y, que me dicen su voz?, que podría llegar a ser tan suave como la seda pero al mismo tiempo tan robusta como un roble, ¿y si mejor hablamos de su extraña personalidad? tan cambiante, tan mixta, tan vívida, en un momento puede estar teñida de un violeta tan intenso como el de una joya de amatista y al otro cambiar a un rojo carmesí como el de un guijarro… pero la mejor parte de él, eran sus fieles y puros sentimientos que tornan el marrón grisáceo de la luna en un rojo incandescente que emana pasión y un poco de lujuria, y así es Él, el hombre que me hace entrar en un trance romántico inextinguible como las llamas de la diosa Amaterasu, unas llamas que hacen arder mi alma en éxtasis de emociones y sentimientos fuertes, un trance que causa los más bonitos estragos en mi ser, un trance que me hace delirar cuando ya estoy más hueco que una nuez que una pequeña ardilla rechaza. Un trance somnífero que me hace querer dormir junto a Él y no volver a despertar.

Él es, no tan simplemente, un trance.

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