Martina era una mujer de aproximadamente 30 años.

vivia de forma humilde al lado de el amor de su vida.

pero cierto día decidió superarse continuar con sus estudios que había dejado a medias por qué no les dio la importancia que debía en su debido tiempo.

nunca es tarde pensó y busco las opciones que le permitieran seguir atendiendo a su familia.

su esposo no se puso renuente y dijo apoyarla,eso la hizo sentirse feliz.

pero comenzó a ver qué no era así cuando estaba más atareada llena de estrés,el se mostraba enojado y exigente.

le reprochaba no tener suficiente tiempo para apoyarlo,ella al principio pensó que  pronto cambiaría,pero no fue así,el cada vez estaba más impaciente y ella más decepcionada.

ya que ella siempre lo había apoyado y lo seguia haciendo pero el no era conforme con nada.

Pero ella estaba más dispuesta a no renunciar a sus sueños no podía darle ese ejemplo a su pequeña hija que observaba el comportamiento de cada uno.

Ella sabía que su mamá era de las mujeres incansables que nunca se rendían a pesar de los obstáculos.

Y eso su marido no lo soportaba no quería que dejara de depender de el ,le dolía pensar que no se la merecía.

Pero ella lo amaba y hubiese estado dispuesta incluso a compartir su dinero y fama si el le hubiese demostrado su amor apoyándola,al menos un poco en las tareas del hogar.

Pero el no supo comprender y se marchó dejando a Martina y a su pequeña hija a su suerte.

Pero Martina pronto secó sus lágrimas y se aferró más a sus sueños y pudo ser mamá,trabajadora y estudiante,pronto logro ser una sicóloga muy querida y reconocida gracias a su empeño y perseverancia.

Su hija la veía con admiración y respeto,y eso era lo mejor su gran motivo y su fuerza. 

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