Para mí amada

En las noches en lo profundo,
Y en el silencio de la oscuridad, te recuerdo;
En cada estrella al brillar, veo tu radiante mirar;
Al dormir en mis sueños apareces sin permiso.
Robándome el aliento con esos besos
Que sólo una mortal con grandeza de una Diosa, sabe dar.
Por los laberintos de las calle me paseo moribundo,
Porque tu cuerpo no está junto al mío,
Y la tonada de la noche hacen venir a mi mente;
La dulce melodía que emitían nuestros cuerpos al juntarse,
En momentos de lujuria y perdición, ¿te extraño?
Lo hago como lo hace la luna al no ver sus estrellas acompañándola,
Como un loco camino sin ver el sentido de la vida,
Navego aguas turbias con un norte desconocido, y la perdición,
Es mi único destino,
Cada día al caer la noche duermes conmigo
Aunque ninguna de esas noches estés junto a mí,
Mi entorno se volvió frío desde aquella despedida…
Desde aquella despedida donde las lágrimas bañaban mi rostro
Y la tuya se encendía de alborada por ir al reencuentro de tu vida,
Mientras tanto yo quedo en la soledad esperando el retorno
De aquello que fue mi primer amor.

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