Me tiendo al sol
 

me desperezo
 

sacudo de mis hombros el moho de una noche eterna.
 

Mis flores se abren al beso húmedo del rocío.
 

He abandonado la tristeza,
el tedio,

y mi cuerpo entona un himno verde en serena complicidad con la hierba.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS