JUGANDO CON LOS POETAS
CON NERUDA
Podría escribir los versos más tristes
pero una noche ya es todas las noches
y sus cielos apagan los reproches
de lo que yo te dije y me dijiste.
Tus abrazos con otros compartiste
y lejos te llevaron en sus coches
abrumándote con ricos derroches,
pero nuestro instante siempre persiste,
lo tengo en mí, aún más idealizado,
tus besos son un beso indefinido
que es muy suave, sutil y prolongado,
aquel que sentí y nunca se ha ido,
y mantengo tus labios a mi lado
cuando imagino que es correspondido.
CON LORCA
¡Vives!
Pasaran más de mil generaciones
y tú seguirás siendo muy querido.
Danzarán en el más profundo olvido
el grupo de retrasados matones
ignorantes de las limitaciones
de sus retro-cerebros comprimidos
(y que solo ellos fueron los vencidos).
Regados por millones de micciones
se embarran los desiertos polvorientos
que cubren sus podridos esqueletos
y allí crece un espectro sin pigmentos
(vapores de colores inconcretos)
con la forma de candentes sarmientos
muy dentro de sus envidiosos rectos.
CON BAUDELAIRE
Los esplendorosos soles marinos
lucen en los espaciosos pórticos,
donde senos derriten los árticos
y sus olas abaten los destinos
de amigos de los olorosos vinos
y paraísos verdes y orgásmicos,
adornados de tigres basálticos
ocultos al borde de los caminos.
Refugiados en grutas pantanosas
se disfrutan los placeres furtivos:
el amor de un niño al que casi rozas
y el poder de unos pezones altivos
que se exhiben en doradas carrozas,
por siempre, en estos mundos permisivos.
CON ALEIXANDRE
En la plaza
Ya, dentro del unánime corazón,
mi pequeño corazón se ha integrado.
¿Y ahora qué?, ¡mi corazón tan amado!,
al convivir: ¿comulgas con su razón?
y, ¿eso es todo?: ¿estar juntos a capón?
El gran corazón nos ha atrapado
y todo disentir se lo ha tragado:
¡El solitario alistado en la legión!
Estamos todos juntos en la plaza,
sin mirarnos los unos a los otros,
integrados en esta amorfa masa
en la que lo nuestro es lo de vosotros,
y el jinete del éter nos desclasa
al domarnos, como se hace a los potros.
El poeta se acuerda de su vida
Para dormir, primero hay que estar vivo
y, aunque no se declame, la muerte es paz.
Si vives, de suspirar eres capaz,
y algunas palabras te han trascendido
escritas en el papel adquirido
para transmitirlas a la eternidad
(o mientras mantengan la capacidad
de contener tu discurso aburrido),
y su sonido también puede durar
si, en artefacto, lo has registrado,
más no es igual con tu postrer respirar
que ningún rayo ha atravesado…
y la «noche» no se puede comparar
con «nada» aunque la hayas estirado.
CON BORGES
Moralidad
Obviando que escritor es el que escribe
pide Borges, en Kipling escudado,
que lo ficticio sea aceptado
mientras la moralidad la proscribe.
Será un escritor que todo lo exhibe
para el aplauso del aficionado,
con vistas a ser lanzado al mercado
y ver si una recompensa recibe.
Pero el tema de ficción elegido
ya incorpora la moral en si mismo,
puede estar describiendo a un pervertido
ensalzando su conservadurismo
o bien criticar al comprometido
en que se supere el capitalismo.
Sosiego vs. remordimiento
No creo, en absoluto, en los pecados
que ante otros han de ser. He vivido
feliz y ha sido un don que he recibido
de todos mis ancestros adorados.
Mis padres me engendraron en un juego
de caricias, de besos y de vida.
Yo seguí su juego, que ya era fuego,
y lo gocé como ellos. Aplaudida
fue mi continuidad. Mi ávida mente
cabalga del estudio a las orgías
y en el arte entrega sus energías.
Mi pensamiento ha sido valiente,
algo de lo que me he vanagloriado:
vino débil y en fuerte se ha tornado.
CON HUIDOBRO
Del Canto III
Mirar la belleza como aguas turbias,
tomar el agua como lavativa,
lavar la dedicación creativa,
crear los esqueletos de las rubias,
rubias rollizas que comen alubias,
con sus gases en actitud altiva,
altiva pero también emotiva
que emociona tan vivamente a las nubias,
con negro vacío de los ausentes
que se han ido como los adjetivos
dejando a los nombres indiferentes
sin mostrarnos sus calificativos,
ensalzando sus esencias vivientes
para ver a los peces en sus nidos.
CON MOLINAIRE
Soledades
De hoy estoy hablando, de sabores,
de la exquisita agua de la vida,
de lo que mi mente calmada pida,
de mí, ángel montado en mis ardores,
de mis luces y sus pormenores,
de mi placer y de la dicha habida,
de esa sutil levedad recibida
y de haber doblegado los rencores.
Del tiempo que yo siento detenido
y que me mece en su palma calmada,
pleno, espectacular y divertido.
Y en la paz de mi apacible morada
la expectativa de lo inadvertido
burla a la muerte, siempre desbocada.
CON GOROSTIZA
Presencia y fuga
La Forma por la forma no es nada,
es vida abandonada en ausencia
fría, que queda para la demencia
del muro y la congoja amortizada.
Vivo, si es, el tacto de nuestra amada,
la noticia basada en coherencia,
la imparable codicia y su apetencia,
que, si que es fealdad desgobernada.
¿Porque descabezarse en el reposo
de un diseño muy fiel e inmutable
que nunca avanza y es siempre moroso,
sin saber apreciar lo perdurable?
La presencia siempre nos deja el poso
de su eterna esencia comunicable.
CON FLORIT
Con el silencio
Junto a tus siglos, en su eterno callar,
también tu vista se habrá apagado
cuando todo el ser se haya evaporado.
«Paraíso» tú puedes denominar
a la tierra y viento que te han de tragar,
viento, que a las hojas ha soplado
y que como ha venido se ha marchado
(e incluso del caracol se va a marchar)
mientras una estrella te ha iluminado
hasta que tú no la puedas contemplar,
pues serás tú quien habrá abandonado
esa efímera virtud de imaginar
al silencio, que te ha justificado,
la realidad, en su largo perdurar.
CON CESAR VALLEJO
Se han acabado todas las batallas
y el soldado habla para si solo,
pasa uno y le escupe con dolo
y le amenaza: «¡porque no te callas!».
Otros pasan con cara de canallas
y le patean con gran despendolo,
mostrándole el camino al mauseolo
tras meterle ganchos en las agallas.
¡Oh! soldado, solo y abandonado
nadie quiere saber lo que les dices,
pasen muy pocos o pase un puñado
no se dan cuenta de que los bendices,
por eso de la soga te han colgado
borrachos de beber en sus raices.
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