Juan abrio los ojos lentamente aun sentado en el sillon sintio en su rostro dos lagrimas de hielo, las borro de su rostro y recordo de nuevo a su madre, volteo la cabeza en direccion a su espalda y observo de nuevo una de sus alas.
-¿Qué carajos, que mierda hare con esto?.-dijo Juan con una total y fulminante tristeza.
Se acerco a la ventana de su casa y miro la calle desierta. Se adentro en una formal cuestion. Que tendria que solucionar, pues el amanecer con dos alas en la espalda y ahora ser un angel no es una cotidiana situacion y él lo sabia incluyendo a este estimado escritor.
-¡Milagros! ¿Quién en nuestros tiempos cree en los milagros? – Se interrogo Juan al despegarse de la ventana e ir al cuarto a escoger su ropa que con dos alas nuevas tendria que convinar.
Al salir a la calle aun con mas dudas que nunca y con la cabeza inclinada al suelo similando un soldado derrotado en la trinchera, se levanto el animo a pesar de la clemencia y tomo la decision de por medio y con una sonrisa disimulada entre pena y alegria cerro el puño derecho diciendo:
-¡Va me la juego! …. continuara
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