Abba! Padre! Un dialogo de amor.

Abba! Padre! Un dialogo de amor.

Introducción – Prologo

1

La búsqueda de la felicidad puede ser compleja para el hombre del mundo, pero en este caso se narra de la búsqueda y el resultado de la búsqueda.

A lo largo de este fatigoso trabajo aquí se narra como un joven adolescente se embarca en una misión para encontrar la felicidad, sonaba muy difícil pero el Señor se deja encontrar por aquellos que realmente necesita de él. Pero ¿Cómo se necesita de aquel que aún no conoce? es una cuestión que fue descifrada y respondida. Basada en el libro de San Agustín Confesiones. Un Dios que nos ama y un ser inferior que cuestiona lo que no sabe, es uno de estos temas de este libro. El amor de Dios y un Hombre con peguntas.

«Al final, buscando encontré lo que tanto anhelé»

E. Manuel Pereira


2

Un punto que por lo general la conversación con Dios en muchos casos se vuelve interrogación, cuestión; por lo que el hombre hace la pregunta sin antes saber con quién trata, o a quien se dirige, lo primero es saber que la pregunta se dirige a un solo Dios Omnipotente, uno que es perfección de por sí. Pero muchas veces cuestionamos algo tan sencillo como por ejemplo; ¿Por qué? El “porqué” de todas las cosas. La base de todo este libro “¡Abba! ¡Padre! ” Es que durante el camino de perseverancia y busca de la conversión, uno se atreve a preguntar y muchas veces a llegar a cuestionar a Dios, en muchas ocasiones en las “Noches Oscuras” cuestionaba a Dios, cosas por lo cual la gota que colmó el vaso fue la pregunta del ¿Por qué? Un Dios amoroso que con sabiduría respondía las cuestiones que le generaba con. “La Santa Palabra de Dios, La Biblia” por lo cual mediante ha respondido mis cuestiones, ya sea la necesidad del ser humano u el amor que no nos merecemos, así con insistencia tocaba las Puertas del Cielo por una respuesta que me inquietaba la conciencia, así con amor y gestos de ternura ha sabido responder a un ser que ni siquiera tiene la autoridad de cuestionar.

Un ser inferior y un Dios Sin Defectos, Un ser inferior con incógnita y un Ser Superior con Respuestas.

Agradecimientos:

“En primer lugar a una Divinidad Santa, un Dios de amor y modelo de perfección”

“A mi familia, por el apoyo inmenso”

“A mis hermanos en Cristo Jesús, por las oraciones”

Dedicado a:

“A los jóvenes, que han puesto su confianza en nuestro Señor.”

“A mi comunidad Renovación Carismática Católica de Minga Guazú Km 16 Acaray – Alto Paraná- Paraguay”

I

Platicas Verdades y Confesiones

Génesis (1 – 2) Todo era confusión. He hiciste la luz, y esa luz era buena, y esa luz es buena, y esa luz permanece. La palabra clave, oh Dios, “La luz de Dios ilumina nuestra oscuridad”. ¿Cuál de tus obras es mala? En la mañana por la ventana un rayo de luz entre las cortinas se retracta, a ver semejante creación indago y te alabo por eso.

La luz vino al mundo, y fue ahí donde nos depositaste entre tus brazos descansamos, Y ¿Cómo no descansar? Si el descanso es lo que hoy necesitamos, es más, encontramos descanso en ti, Dios Nuestro. Por caminos oscuros eres mi faro, y entre tinieblas eres nuestra Luz, Pero acaso, ¿Creaste las tinieblas para que habite en mí? O ¿Escogí yo habitar en tinieblas? Pero no veo tanta luz dentro de mí, por eso aquel gran Santo dijo; “Señor, Ilumina las tinieblas de mi corazón”… También puedo decírtelo así, ya que tú eres mi faro que guía mi inquieta humanidad hacia tu paz.

Las tinieblas existían siempre, hasta que iluminaste tal oscuridad. Noche y Día tú creaste, y así cada vez que clamo tú siempre respondes a pesar de que yo habite en semejante oscuridad, por mis pecados hábito en oscuridad e igual escuchas mi clamor… Y respondes con amor. Si no te viera ahí, deslumbrante, espléndido, extraordinario; seguiría en confusión. Así que te has manifestado y he visto tú luz cálida y mansa, después de que con ojos de confianza y verdad te viera empecé a necesitar de ti.

Te busqué y con prisa te quería encontrar, al final cuando ya dejaba de buscar una luz que a lo lejos mi ceguera hizo fugar, y sin esperar me entre tus brazos me lancé y ahí descanse.

Génesis (1-26) A imagen tuya nos creaste. La última vez que mire un espejo fue hace un segundo, y sigo queriendo verte en mi… ¿Cómo si nos creaste a imagen tuya, sigo sin verme como tú? Al final me respondo esta pregunta, Tú, tan perfecto ser y yo también perfecta creación tuya… pero imperfecto por mis pecados.

Pero a imagen tuya nos creaste, aunque no somos como tú, tú eres un ser todopoderoso, divino y purísimo. Tú eres único y no podría existir alguien como tú, y soy nada más que una creación tuya, un soplo de polvo delante de ti

Génesis (1-31) Toda tu creación era perfecta. Todas las cosas que hiciste hasta hoy permanecen perfectas ¿Cómo no ser perfecta? Si tú mismo eres un ser perfecto, puro e inmortal, sería imposible que toda tu creación salga con defectos. Es más el mensajero por excelencia de tu gran poder y amor por nosotros, es la naturaleza, el espacio puro y natural donde apoyas tus pies.

Génesis (15-1) No temas yo soy tu escudo. Si eres nuestro escudo… ¿Quién podrá dañarnos? Eres recto y jamás mientes, proteges a los débiles y derribas a los que se creen autosuficiente, tú fuerza no tiene límites es infinito.

Ayer tuve miedo de lo que podía pasar hoy, ahora ya estoy en el día que temía, y no permitiste que las cosas salieran mal y me preguntaba ¿Por qué permites que al final todo saliera bien? tal vez fue porque con temor estaba y justamente por temor me refugie en ti, ya que eres nuestro escudo, una escudo que nadie puede traspasar, una fortaleza donde entra los necesitados y a donde tú los brinda protección, confort, seguridad y por sobre todas las cosas amor, es más tu escudo es el amor, y con ése amor nos proteges, Señor. Nada que temer, nada que vacilar, todo confiar, todo creer en ti, Señor.

Oseas (11-4) Con gesto de ternura nos tratas. A pesar de nuestras rebeldías sigue tratándonos como tu hijo amado, no tienes en cuenta nuestros pecados si no que nuestra flaqueza, con gesto de ternura nos tratas.

Antes de formarnos ya tú nos tratabas con amor, una dulce ternura nos abrigaba, y un propósito pensabas, hasta que vinimos aquí en nuestra hogar, tú creación, la tierra, el mundo, y guías los pasos de los humildes y no dejas que caigan y se lastimen hasta que ya no pueda caminar más, sino que, Señor, con gesto de ternura y con cuerdas de amor nos has ido atraído hacia ti. Toda reacción tuya tiene como resultado enseñanza, y toda enseñanza de ti tiene como consecuencia el amor y la paciencia. Así también, Señor, toda tus respuestas son con amor, y tus castigos son con amor, es por eso, Señor, que siendo yo pecador, siendo tus hijos pecador vuelven a ti con un corazón quebrantado, siendo tu sentencia con amor, siendo tú veredicto con ternura.

Oseas (11-9) Tú eres Dios y no hombre. Nadie puede compararte con los hombres, ni por el más justo, pues, tú eres Santo y el único justo. Has creado un sin fin de maravillas y nos confiaste tú creación, y no fuimos capaz de mantenernos en ti, como tú en nosotros. No fuimos capaz de contemplar tú gran poder y tu gran majestad, ni siquiera tu creación hemos tenido en cuenta.

Pero en todo eso eres un Dios de vida y no de muerte, eres un Dios de renovación y no de destrucción, eres santo y no impuro, eres la luz que jamás se apaga. Un solo Dios de Amor, un solo Dios de creación, un solo Dios que tiene el Control de todo.

Isaías (49-15) Tú nunca te olvidas de nosotros. Tus palabras solo son de sabidurías, Señor, si comparo una madre que cuida a su hijo desde su concebimiento hasta que lo tiene en brazos, realmente eso no sería comparación, no se justifica como comparación a tan, tan apreciado valor que nos das, tu jamás podrías olvidarnos y nos sondeas, es más eres el Único que conoce todo. Y aunque nos olvidemos de ti, cosa que siempre a menudo pasa, tú jamás te olvidas de aquel que tú mismo formaste.

Isaías (49-16) En la palma de tus manos nos tienes grabado. Tanto nos conoces, tanto valor nos das, tanto nos amas que nos tienes grabado en la palma de tus manos.

Nos conoces mucho antes que nuestros padres nos conociera, quisiéramos que tú te grabes no solo en nuestras manos, si no que; en nuestros corazones y que solo nosotros observemos de ti y tú no de nosotros, que nosotros quisiéramos llamarte la atención y que tú no, que nosotros te amaramos y que tu sigas así, amándonos, porque sin tu amor también nosotros ni existiríamos.

Isaías (53-5) El soporto el castigo que nos trae la paz. Aún sin que tuvieras ni la más mínima culpa soportaste hasta la humillación ante polvos, ante creación ciega que no sabe más que el pecado.

Alguien insignificante como nosotros estaba humillándote y tú ¿Qué hacías? pues intercediendo al Padre que nos perdone, porque no sabíamos lo que hacíamos pero… ¿Era cierto que no sabíamos? Pues tú lo sabes todo señor ya que conoces nuestro corazón. La cruz pesaba brutamente, pero, ¿Más pesaba nuestros pecados? Y respondo yo; los pecados que ya nos esclavizaba, que ya nos mataba tú los ibas llevando sobre ti, quiso Dios así, y nunca reclamabas nada si no que estabas dispuesto a entregarte entero a nosotros por amor y para la expiación de todos nuestros pecados.

Nos traes la paz que hasta hoy en día permanece en nosotros, uno escoge a quien sirve, así mismo.

Y como Dios quiso descargar los pecados de todos nosotros para nuestro perdón absoluto, eso te llevo a suspenderte al aire traspasado de pies a manos con clavos, colgado y desnudo sobre un madero. Tú soportaste la muerte pesada que venía sobre nosotros y por tus llagas hemos sido sanados hasta de la muerte.

Éxodo (3-12) Jeremías (1-3) Tú estás conmigo. No temeré. Yo sé que estas con nosotros y que en nuestros peores momentos nos amas, aunque en las aflicciones no te veamos tenemos la certeza de que estás con nosotros.

Aunque con la boca proclamo que no estás conmigo, mi corazón late porque sabe de tu presencia… Si no le temo a nada ¿significa que te veo? Y si no te veo, ¿Significa que debo de temer a todo? No, estas ahí te vea o no, sienta o no te sienta… Solo que en ocasiones no te veo porque no lo quiero y no te siento porque no te pongo atención. Pero hago eso involuntariamente sin percatarme en ese momento, mis ojos están vedadas en tiempos de aflicción, por eso. Pero luego doy merito que tú fuiste quien tiene el control de todas las cosas.

Job (42-2) Te reconozco capaz de todo. No creo que haya ser humano que no reconozca tú grandeza, y si lo hay, Señor, perdónalo porque no sabe lo que piensa. Tú sin embargo, Señor, eres capaz de todo. Tus proyectos los haces con toda sabiduría, lo terminas y aun así dejas enseñanza para tus Creaturas.

Y si eres capaz de todo, ¿Por qué en medio de tormentas sigo dudando de tú capacidad? Y si dudo de ti, ¿Es porque no te reconozco capaz? De ninguna manera, Señor, es solo que soy una criatura muy débil que, en vez de mirar más allá de todas las dificultades y fijarme solo en ti, termino adentrándome en la tormenta y mi barca no aguanta y en muchas ocasiones mi barca se hunde, pero al final vienes tú y me sacas hasta la orilla y cada día voy aprendiendo más de ti. Y si aprendo de ti, es porque me muestras de lo que eres capaz y si eres capaz entonces debo yo reconocerte capaz de todo. “Señor, enséñanos a conocerte capaz.”

Sirácida (31:27) ¿Qué es una vida donde falta el vino? Así también te digo a ti, Señor, puede que ande sobrio, pero quiero embriagarme de ti. Cuando se nos acabe el efecto de ti, ya no somos felices. Aunque bien, apariencia demostramos. Y si nos llenamos de ti, hasta embriagarnos ¿Seriamos feliz? No lo dudo, Señor. Entonces ¿Nuestra felicidad pende de ti? No solo eso, sino que también nuestra prosperidad, bienestar, comodidad, salud, placidez, seguridad, auge, fortuna… ¡Embriáganos Dios nuestro!

Sirácida (33-13) Nosotros estamos en tus manos como barro. Nosotros estamos en tus manos, así como el alfarero con el barro. Y así como el alfarero que moldea para la tinaja, así fuimos formados y moldeados por ti.

Pero, tanto nos amas que nos diste la libertad de escoger nuestro camino, aunque tú puedes moldearnos como barro en manos del alfarero, a tu misma voluntad. Pero golpeas antes de entrar, como todo un caballero.

Pero tú eres nuestro creador y tú sabes todo, sabes lo que mi corazón necesita, y como necesita ser moldeado por tus manos Benditas.

Jeremías (18:6) “Barro en tus manos Divino Alfarero” Descansaba mi barro en tus manos, Divino Alfarero, el horno seguía a fuego fuerte ya que debías cocer tu obra. Pero preguntaba porque sentía tanto dolor, ¿Porqué, Señor, siento tanto dolor? Simplemente hacías tú obra mientras limpiabas mi barro porque tenía mucha impureza, más bien purificabas mi barro en tus manos, giraba mi greda mientras en tu mano tomaba forma, quebrabas y lo hacías de nuevo, Señor, permitía ser convertido en una vasija nueva donde ya pueda contener lo bueno, así también me llevaste al fuego y ahí pusiste el fin a tú trabajo, miraba tus vasijas nuevas y quise yo alabarte por tus obras, más bien quise yo también pasar por tus manos, así también muchos debería también quebrarse a sí mismo y dejarse moldear de nuevo por ti, así podrá contener lo bueno en sus vasijas ya nuevas.

Jeremías (31:3) “Con amor eterno nos amas y prolongaste tú cariño por nosotros” No cabe duda, Señor, que a tus hijos amas con un amor perfecto, siempre prolongas tu cariño por nosotros tus hijos, aunque, ¿Qué hicimos para merecer un amor perfecto? Mirando, Señor, vi que ni aunque el mundo dejase su rebeldía y te amase nunca podría igualmente merecer de tú amor, ¿O acaso nosotros podríamos amarte de la misma forma que tú? No veo, Señor, eso por ninguna parte.

¿Y si hay alguna cosa que podríamos hacer para que seamos dignos de recibir tú amor? Tú, Señor, solo pediste que nosotros te seamos fieles y que no haya guerras entre nosotros mismos, en pocas palabras que amemos a nuestros hermanos así como tú mismo nos amas. Pero si amamos a nuestros hermanos como tú nos amas ¿Es porque podemos amarte así como tú nos amas? ¿Así con un amor perfecto? Podríamos, Señor, amarte humanamente, ya que lo mereces, porque eres justo de merecer amor. Pero, Señor, humanamente podríamos amarte, pero al mirar tú amor y no poder amarte de igual forma que tú, eso es lo que me hace mucho menos merecedor de ti, es más, el mundo no tiene merecido que ames, ya que somos inferiores amándote.

Pero que te reconozcamos, que te hayamos alabado, que te hayamos necesitado, que te hayamos escuchado y hecho caso, y que hayamos amado a nuestros hermanos, así es como tú nos haces aún más dignos de tú amor.

Tú amor es eterno, así de eterno permanece en nosotros aunque no la quisimos acoger, igualmente desde tú amor nace tú misericordia y fue entonces donde nos acoges tú sin que nosotros aceptáramos, pero igual tu amor nos hace dignos a través de tu misericordia, así también nace tu cariño por nosotros, ya que en algún momento somos necesitados de tu amor, es más en el fondo de nuestros sentimiento somos carentes de tu amor, así como de tu misericordia y así de tus cariños. Resumiéndote, Señor, reconozco que no somos dignos de ti, pero que con tú gran misericordia hacia nosotros, eso nos hace merecedor de ti ya que eres amor, un amor perfecto. Danos el entendimiento de reconocernos incapaz de ser superior a ti, en todo. Así sea, Señor.

Hebreos (11-1) La fe es la certeza de lo que se espera. Y mis dudas salen a la luz pero recuerdo lo que espero y de lo que eres capaz y entonces me aferro en eso que no veo y ya hasta lo festejo, confieso que eres capaz de realizar todo, no existe barrera para ti, eres un Dios de lo posible, que todo lo puedes. En cuanto, seguiré festejando en mi corazón lo que espero, aunque no lo vea, pero tengo en cuenta que lograras hacer posible lo que para mí es imposible. Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. (Lucas 18:27)

Romanos (8-35) ¿Quién nos separara del amor de Dios? Tal vez el único que nos separa del amor de Dios seamos nosotros mismos, por medio del mundo, pero, ¿Sería esto posible? Tú sabes bien, Señor, que soy prueba viva de tu amor, aunque muchas veces prefiero el mundo que tu amor. Sin embargo reclamaba tu amor aun sabiendo que me amas, pero, yo quería que ése amor sea palpable. Pero no sé, o fui yo el distraído, pero, jamás tu amor se apartó de mí, sino que tanto nos amas que nadie quiere entender tu gran amor, pero entonces, ¿Pudimos ver tú amor? ¿Pudimos palpar tú amor? Si niego, sería pecar contra tu amor, porque, si logré ver y gustar y sentir y palpar ése amor tan diferente, ése amor tan grande, ése amor tan concreto, tan hermoso, tan grato. Aquella vez que al abrir mis ojos y contemplé tu bendita Cruz, y tú estabas colgado allí, y yo me pregunté, ¿Cómo pudiste hacer eso por nosotros pecadores? Pero yo mismo respondí mi cuestión, tanto nos amaste que no quisiste negarnos, aunque no somos dignos de recibir de tus manos tan perfecto, tan divino, tan fastuoso, tan sublime, tan ideal, muestra y afecto, muestra de cariño, muestra de ternura, muestra de amistad, muestra de amor, a nosotros tus rebaños, pero a través de ésa cruz tú nos salvaste, liberaste, expiaste de todos nuestros pecados. Y sí, fue ahí donde tú me hablaste y abriste mi ceguera.

Pude ver tu gran amor y me sentí amado, como fogata que calienta en el oscuro invierno, así tu amor vino hacia mí y en la oscuridad fría contemplé de tu amor. Ambas cuestiones me respondiste, y fuiste realmente paciente conmigo y actuaste con sabiduría. ¡Cuán Grande eres, Señor!

Que quisiste alegar que no hay nada ni un poder superior que nos aparte de tu amor, y no digo que exista algo superior, solo que si hubiera, pero nunca existió ni existirá tal cosa, porque el amor por tus hijos es más grande que todos nosotros mismos, pero aun así sabiendo que tu amor significa todo, y, que nosotros no somos nada ni dignos de merecer eso, no quisiste apartar de nosotros tu bondad, tu misericordia, tu gran amor. Entonces, ¿Acaso hay algo que nos aparte de tu amor? Jamás existió ni existirá.

Marcos (1-37) Todos te están buscando. Un día estando en mi pozo de miseria clamé a gran voz a ti, te he estado buscando, Señor, y, te dejaste encontrar por mí. Es más, el mundo te busca en sus miserias, claman a gran voz a ti, y tú al igual que a mí te dejas hallar por aquellos que en verdad te buscan, y si te buscan, ¿Sólo será por necesidad? Todos te buscan porque tú cubres nuestras necesidades, nuestras almas necesitan de paz, y en ti encontramos.

Cubrimos nuestra necesidad al encontrarte, y si te encontramos, ¿Es porque te buscábamos desesperadamente? Nos desesperamos porque estamos segados en nuestras necesidades, y solo tú eres más grande que todas las situaciones que existen. Te encontramos porque miras nuestra impotencia y en tu infinita misericordia y amor nos dejas encontrarte.

Juan (15:1) No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos. Cuando miraba tus manos y pies traspasado por

Los clavos, y tus manos extendías, como si querías abrazar el mundo entero, y lo hiciste. Miré y vi que estabas suspendido en el madero, llevabas una corona que te identificaba como rey. Y tus llagas dolorosas, ensangrentado, sin posibilidades de vivir, entendí que estabas dando la vida por tus amigos, y no solo por unos cuantos que creen en ti, sino que por cuanto viven y han oído de ti, crean o no en ti, igual así diste la vida por todos nosotros sin excepción de personas. Tú nos llamaste amigo. Tú me llamaste amigo ¡Que detalle, Señor!

Juan (18:38) ¿Qué es la verdad? Y la verdad eres tú, Señor, ¿Quién hablaba con la verdad? ¿Quién actuaba con la verdad? ¿Quién amaba de verdad? Sólo tú, Señor, quien en todo momento hacia la verdad. Y de verdad nos amas, y de verdad hablabas verdad y de verdad actuabas con la verdad, no se encuentra engaño en ti, sino que nada más que la verdad del amor. Enséñanos a ser justo, Señor.

Juan (19:28) Tengo Sed. La Sed en este desierto, la sed en este calvario, la sed en esta lucha constante de querer superar las pruebas, y ¿cómo no tener sed de ti? Si nuestras fuerzas hemos gastado, nuestra fe pusiste a prueba, y así el horno estuvimos forjados, queriendo pasar una y otra prueba más.

Pero todo en esto, supimos progresar a través de ti, pero también supimos tener sed de ti, por eso quisiéramos beber de ti antes de ir a la batalla. ¡Danos de beber desde nuestra cruz!

Juan (20:19) Nos diste la Paz. El mundo me ofreció felicidad a mi ser, y mi carne se gozaba en él, más bien en todo momento buscaba paz, mi alma y espíritu buscaba paz, pero solo lo encontraba en ti, por eso tuve que dejar el mundo y alimentar mi propia vida de ti, tú que eres fuente verdadera de paz y descanso, así como nos dejaste la paz y no como el mundo nos da, sino como tú la sabes dar, así libremente y gratuitamente hoy vengo a pedirte y recibirlo en mi vida, nos dejaste otra prueba de tu amor, otra más de ti, Señor. Déjanos gozar de tu paz.

Juan (21:19) Me dices que te siga. Y no te importo que no pueda seguirte, con tal, siempre tú me das la fortaleza que necesito, me has llamado por mi propio nombre, y así con mis defectos te seguí y así con mis defectos me hiciste perfecto para que me utilices como un instrumento de tu amor. ¿Te sigo? ¿Dónde iremos? ¿Para qué iremos? Fueron mis cuestiones personales hasta que me cerraste la boca y dejaste en blanco mi mente, cuando descubrí que me llevabas de la mano hacia una vida plena en ti, una vida feliz. Daria testimonio tiempos más tarde, pero antes quería oír decirte que “Si” y sin responder nada ya estaba yo siendo recluta de tú amor y por supuesto, primera vez en mi vida siendo feliz de seguirte.

De tu pureza me alimentaba y de tu amor mes sostenía, más bien seguía tus pasos y aunque quería mirar atrás me enseñaste de que todo fue para que vea mis manos y vea mis callos y piense y declare que tú eres mi Señor, ese señor de mi vida, quien me ayudo a seguir su mismo amor, y ¿Cómo me enseñaste a seguirte? Pues solo había una sola respuesta, en realidad dos, amor y mucha misericordia… Corrige nuestro sendero y llévanos a seguirte por todo el camino, hasta aprender cómo llegar a ti.

Juan (13:9) “Señor, lávanos no solo los pies sino también las manos y la cabeza” Si nos lavas no solo nuestros pecados, sino que también nuestra alma y nuestros pensamientos, como Pedro, queremos pertenecer más a ti, que no solo nos laves una parte de nuestra suciedad, si no que todo nuestro ser.

Y no solo pertenecer a ti, sino que estar en ti y tú en nosotros. ¿Sería posible que perteneciéramos en ti y tú en nosotros? Por amor a ti, nosotros aceptaríamos que tú permanecieras en nosotros y por amor a nosotros tu permitiste que nosotros permaneciéramos en ti, es mas aunque no contamos nada, igual nos dejas que permaneciéramos a ti. ¡Lávanos para que seamos dignos de permanecer en ti!

Juan (14:18) “No nos dejaste huérfanos” Igual si no somos dignos de tener un padre así como tú, quisiste llamarnos hijos y así como te declaraste padre de nosotros, así no nos dejaste huérfanos ni por un segundo. Solo nosotros en nuestra tormenta no nos atrevemos a llamarte padre, no es porque no queremos, sino porque nos olvidamos por estar cegado en nuestros problemas. Aunque indignos de tener tan Grande amor y protección de parte de ti, aun así miras la situación en que nos encontramos, abandonados en nuestros pecados, desamparados porque nunca confiamos en ti, solos porque escogimos el mundo que a ti, desabrigados porque nos soltamos de ti, solitarios porque así lo creemos. Y con tu infinita bondad y amor nos recoges y no nos dejaste huérfanos.

Juan (16:22) “Sentíamos tristeza, pero tú nos volviste a ver y ahora estamos felices” Por nuestras rebeldías nos alejamos de ti, muy lejos, tan lejos, pero, aun así nos volviste a ver y ahora estamos perdonados y más que felices, y ése gozo que sentimos a través de ti, dejas que permanezca porque así nos amas y sabes lo que nuestro espíritu y alma quiere.

Juan (16:33) “Nos hablaste de tu amor para no desanimarnos y sabemos que has vencido al mundo” Desde que te supe de ti, supe de tú amor, es más, supe primero de tú amor y después de ti, porque primero me amaste y luego me hiciste saber de ti, al igual que a todos que te conocen. Así, en cuanto supimos de tú inmenso amor hacia nosotros, así te fuiste dándonos ánimos por medio de tú amor, y por medio de tu amor tú vences todo.

Entonces ya que eres amor ¿Venciste el mundo? Y no solo eso, si no que redimiste al mundo entero con tú sangre preciosísima. A través de tú bendita Cruz.

Juan (6:48) “Tú eres el pan de vida” Contemplaba yo tú cruz y tú estabas allí suspendido, clavado de pies a manos y ensangrentado, luego me fije en ti, así en tu máxima expresión de amor y entrega, y vi un pan blanco, redondo en un custodio. Estabas en silencio pero me hablabas, como diciéndome que te contemplara, y fue entonces que lo hice, y si creo que tú eres el pan de vida eterna.

Juan (6:50) “Eres fuente de la inmortalidad” Mientras creía profundamente en ti, Ostia Bendita, Sagrada, Hermosura Divina, Muestra de entrega y Humildad, alego con toda seguridad de que de ti emana inmortalidad. Más bien, eres fuente de toda inmortalidad. Bendito Pan de vida eterna.

Juan (6:68) “Tú tienes palabra de vida eterna” Confieso con mis propias palabras que solo tú tienes palabra de vida, sino ¿Cómo podría yo escribirte? Escribo palabras que hablan de vida, palabras que hablan de ti, Señor.

Y si hablo de ti ¿Entonces hablo porque estoy vivo? Hablo porque me diste la vida y así reconocí que tú eres vida y que a través de ti puedo expresarme con palabras de vida, y ¿Qué expreso? Te expreso a ti, Señor, con palabras de vida, porque hablo de ti.

Juan (7:37,38) “Creemos en ti. ¡Danos de beber!” Afirmo que aunque muchos lo negase, el mundo necesita beber de ti, es más quieren, pero no te conocen. Y si te conocieran ¿Querrían beber de ti? Sin duda, ya que todos aquel que bebe de ti ya sabrá que beber después, otra cuestión, Señor, y si te conocen ¿Creerían en ti? Por supuesto porque todo conocimiento vienen de ti y toda sabiduría nace de ti, entonces aquel que aun bebiendo de ti y no cree en ti, entonces no te conoce.

Sirácida (34:15) “Conocemos bien nuestra felicidad” Conozco de donde viene mi felicidad, así como los hombres conocen el mundo, y saben que el mundo los da felicidad falsa. Así mismo conozco yo a donde busco la felicidad. Conozco la única fuente de la felicidad plena y por eso siempre me esfuerzo en seguirte, Señor, solo tú tienes esa paz que necesitamos para ser feliz, ese gozo para deleitarnos, y por sobre todas las cosas el amor que nos moldea para que seamos dignos, aunque no seamos dignos de ser feliz por ti, pero tú lo quisiste así, para eso tu nos formaste un ser pendiente de ti, porque no podías crearnos pendiente de nosotros, porque no hay otro ser que dependa solo de por sí. Solo tú dependes de ti porque eres perfecto y lleno que no te hace falta nada, porque eres todo. Pero si tenemos poder para escoger nuestra propia felicidad, aunque tú ya sabes que eres la felicidad plena y todo lo que necesitamos.

Por eso muchos saben de dónde viene su felicidad aunque se equivocan sin saber que es la felicidad, muchos dan concepto u definición errónea de la verdadera felicidad, yo solo doy una sola definición verdadera de felicidad, eres tú, Señor.

Sirácida (43:27) “¡Tú eres todo!” Así como eres todo, así también llenas el mundo. Aunque hay mucha discordia y odio, pero tú no habitas en lo malo, sino que tú estás en el amor y la humildad, ocupas todo lo bueno. Identifico tú morada y veo que estás en las cosas más sencillas y buenas, como si quisieras dejarte hallar por todos, pero solo unos pocos te encuentran porque el amor es tú morada favorita.

Habitas en la humildad y te deleitas en las alabanzas dirigidas a ti. Y digo esto porque realmente lo tienes merecido, no solo eso, sino que mereces mucho más, pero ¿Con qué te llenaríamos si tú eres todo? Aunque eres todo, terminas llenándote con amándote y alabándote por lo que eres, pero el ser humano no sabe del todo qué eres, solo sabemos que, Eres todo, y que mereces verdaderamente todo, aunque yo reconozca que mereces algo igualito a ti, todo.

Podría seguir pero no terminaría, así también como muchos podríamos seguir pero no terminaríamos, en una sola palabra ¡Eres todo!

Job (38:2) “Hablamos de lo que no sabemos” Muchas veces cuestiono tus acciones, pusiste tu mano sobre mi vida, pero aseguro que lo haces para que todo esté mejor. A veces, Señor, hablo de cosas que no sé, y no digo que tú no me has dejado saber, sino que tus hazañas son muy difíciles de interpretar, pero con la certeza de que todo está controlado.

Pero muchas veces más, cuestionaba tu actuar en mis situaciones, actuabas en silencio como si me quieres enseñar algo, pero ya sé que es pero no pongo en práctica. Poner en práctica en ser dócil a ti, en aceptar tu corrección, en aceptar tú voluntad, en aceptar todo lo que viene de ti. Aunque muchos de tus hijos cuestionan ¿Cómo es que nos amas? ¿Cómo es que nos castigas así? ¿Por qué a mí? ¿Para qué a mí? Cuestiones que dirigimos hacia ti y que sin saber hablamos, sin saber actuamos, sin saber te culpamos, pero no nos damos cuenta de que no somos dignos de que tú intervinieras en nuestros asuntos, pero aun así tú nos llenas de gozo y nos das tú paz a plenitud.

Nos enseña a callar y a agradecerte, pero no queremos actuar de ésa manera, porque solo miramos el lado negativo de lo que has hecho con nuestros asunto, pero si interviniste en nuestros asunto, ¿Es malo tus acciones? Para nada, solo que para nosotros es negativo porque no entendemos de tú nos sacas de nuestro propio pozo que nosotros mismos ahondamos. Jamás actúas de manera que nos puedas afectar, es más, actúas de manera que nosotros pudiéramos entenderte y mirar solo tu Faz, pero somos tercos, y solo queremos lo bueno de ti, y hablamos de lo bueno sin saber qué realmente es bueno. Enséñanos, para mirar nuestra propia injusticia, nuestros propios pecados, y creo que así seriamos capaz de aceptar todo lo que venga de ti, porque sabemos que todo viene de ti, que tú llenas todo y tienes el control de todo, y que tus obras son para bien y solamente para eso. Así podríamos mirarte y atribuir de como haces las cosas solo para nuestro bien, así podríamos hablar de lo que si sabemos, ya que nos enseñas, Señor.

Eclesiastés (3:14) “Todo lo que Dios hace perdura para siempre” Y todo lo que haces son perfectas obras, así como todo lo bueno viene de ti, permanece tus obras en donde nos fijemos. Y así que lo bueno sale de ti, así perdura para siempre, ¿Cómo perdurara para siempre? Como no, si tú eres bueno, es más el único bueno y si tú perduras, así todo lo que has hecho permanece en ti y son hermosos para ti, ya que tú eres perfecto y vives así como tus perfectas obras viven en ti, así como se apoyan en ti, ya que tú eres fuente que lo eternizan, porque lo bueno son eternos, así como tú, Señor.

2 Timoteo (4:18) “El Señor nos librara de todo mal” Por eso nos refugiamos en ti, porque eres tú quien nos libra de todo los males, que venga sobre nosotros tus hijos tú protección, brinda tú escudo a cada hijo mortal y frágil que se existan. Señor, líbranos de todo mal, así como lo venias haciendo, así como libras cada día al mundo de un colapso total, porque hasta la naturaleza adora y reconoce a su creador, mas nosotros no te queremos reconocer pero sabemos, actuamos como si nunca existiese, líbranos de nuestros propios pecados y de la consecuencias, Señor.

Isaías (55: 8,9) “Mis proyectos son muy superiores a la de ustedes” Y toda esa cuestión de que tú tienes el control de todo, y más allá de la libertad de elegir que nos has dado, de elegir un camino o de un proyecto. Y por naturaleza queremos que nuestros sueños se cumplan de prisa, o el proyecto que tenemos en mente. Pero pocos son tus hijos que, teniendo un proyecto, consultan a ti, ¿Qué quieres para mí? Siendo que todo mi esfuerzo es en vano y mis proyectos no tienen éxitos. ¿O acaso te opones a lo que quiero? ¿O definitivamente mis proyectos no nos buenos? Realmente, Señor, tus proyectos son de por si la causa de que todo no está siendo como muchos planearon. Aunque suelan excluirte de sus proyectos o sueños, muchos saben que tienes algo mayor, o sea, que tus proyectos no son lo nuestros.

Que siempre das y escoges algo bello para tus hijos, cuando tus hijos por lo general se arraigan a los sueños o proyectos que según ellos son grandes, pero, ¿Qué es más grande de la paz? ¿Qué es más grande que el amor? ¿Qué es más grande que la felicidad? Y justamente eso, si uno se pone pensar y más que pensar, creen en ti, desde luego que por lo menos tratarían de aceptar lo que tú quieres, o lo que planeas o lo que quisieras brindarnos.

Temo que pocos te tienen en sus planes y ya pocos se hacen la pregunta que tanto anhelas escuchar; ¿Será que Dios quiere esto? ¿O tal vez sus planes y sus proyectos no son los nuestros? “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:3-4.)

Lucas 18:45 “¿Qué quieres que haga por ti?” Estoy convencido de que ésta pregunta tuya seguirá como eco hasta ya donde no exista el mundo. Una pregunta que deberíamos de responder, nosotros tus hijos, y antes de responder pensemos claramente. Y si todos te pidieran que nos hagas ver nuestro error para así cambiar, tú sabes que en el fondo nosotros somos como niños, muchas veces erramos sin conocer lo errado o más bien como hipócritas, sin desear ver nuestro error. Pero, ¿Qué exactamente queremos que hagas por nosotros? No somos iguales, pero si somos tuyos, tal vez nuestro carácter o personalidad nos desvía de ser todos iguales, pero si fuimos creados y pensados por ti, si fuimos formado y moldeados por ti, eso nos hace ser uno solo en un solo rebaño, una sola oveja en un solo rebaño. No pensamos iguales, pero si queremos algo en común, nuestros pensamientos o gustos son diferentes, totalmente distintos, pero a pesar de que no lo aceptemos o no lo entendamos todos deseamos ser feliz, todos deseamos tener paz y no queremos sufrir, ahora bien, Señor, ¿Qué quieres que haga por ti? Haz que veamos nuestro error, lo que nos obstaculiza la felicidad así para ver con exactitud y para cambiar esa forma errada de vivir, esa forma de convivir con el mal como si fuese que ya es algo natural de nosotros, tú nos hiciste y tuyos somos aunque bien, nunca podemos merecer que nos ames tanto. Y por lo general todos queremos ser feliz, pero no todos conocemos de donde procede la felicidad. O todos queremos ser feliz, pero tratamos de encontrar la felicidad. O todos queremos ser feliz, pero no luchamos para serlo. Creo, Señor, que si todos deseáramos de ver nuestro error o ver que podemos cambiar de nuestras vidas, podríamos ser todos felices y vivir en paz, porque así nos daríamos cuenta todos de que tú eres el verdadero camino, la verdad y la vida y así entenderíamos las cosas y lucharíamos por nuestra vida.

Si tan solo todos pudiéramos responderte de esta misma manera, ¿Qué quieres que haga por ti? Quiero ser feliz, por lo tanto no lo soy plenamente, y por eso quiero que me hagas ver el problema del porqué no lo soy.

Salmo (41:12) “En cuanto a nosotros, nos mantienes con amor y nos reafirmas con tú presencia”

Si me preguntaran que si cuál sería nuestra fuente que nos mantiene, muchos dirían que el mundo los ofrece todo lo necesario para que se mantuviesen y pudiera así sobrevivir el día a día, no solo hablan de víveres, pero igual si fuese víveres, tú sabes, Señor, que mí argumento sería que todo lo que necesitamos nosotros tus hijos es solo tú amor, porque con tu amor viene tú misericordia, y a través de tu misericordia viene tu gracia, y a través de tú gracia viene para nosotros nuestro sustento.

Sigue, Señor, manteniéndonos a nosotros tus hijos con amor, aunque para serte sincero, Señor, nunca podremos merecer que nos ames. Y sigue, Señor, reafirmándonos con tú preciosísima y poderosísima presencia.

Salmo (33-20) En el Señor nosotros esperamos.

Seguimos esperando en medio de la tormenta, y si esperamos ¿Es porque sabemos que nos darás lo que te pedimos? Tú nunca nos dejas solos con nuestras necesidades, más bien aquel que espera en ti no espera en vano, sino que tú nos das lo que pedimos a su perfecto tiempo. Solo enséñanos a esperar en ti…

Salmo (26:3) “Tu amor lo tengo ante mis ojos y tomo en cuenta tu fidelidad”

Mis ojos siempre ven tú amor reflejado en donde mire, aquella vez mire mi necesidad y clame a ti, mas tú fuiste fiel y me libraste, así como libraste a muchos quien confía en ti y ponen a prueba tú fidelidad. En mis necesidades me diste lo que necesitaba, vi tu gran y perfecto amor reflejado. Y es aquí donde tú nos enseñas cuán grande eres y que aun siendo infiel contigo, tú nunca fuiste podrías serlo. ¿Por qué no podrías ser infiel? Porque tú amor lo tengo ante mis ojos.

Salmo (27:8) “Mi corazón de ti me habla diciendo: Procura de ver su Faz”

Sí, Señor, mi corazón a mí me habla diciéndome la verdad de ti, y sigue insistiendo que yo vea tu Faz.

Aun en la tormenta mi corazón me dice que tú estás ahí, esperándome, viendo cuan lucha tengo de ver tu Faz, no solo eso, sino que también ver una salida de los problemas, pero, si logro ver tú faz, ¿todo estará bien? Sigo alegando que todo lo que necesito es ver una luz, la cual me lleve a amarte más, aunque ya tengo suficiente prueba de ti, así como para amarte más, porque amándote más puedo yo esperar más pacientemente. Y sí, mi alma y espíritu habla de ti como si me quieren deleitar, pero aun así sin ver tu Faz yo ya me deleito con solo pensar en ti.

Si el mundo procura de ver tu Faz, tan solo escuchando hablar de ti, serian paciente y perseverarían hasta que tú muestres tu faz, no solo por merito tuyo, sino que porque ves nuestro corazón afligido y necesitado, procurando y perseverando, sufriendo y aguantando, hasta que te decides en darnos un gozo pleno mostrándonos tú bendita, santísima, bellísima, purísima Faz.

Salmo (27:11) “Enséñanos tú camino”

Enséñanos tu senda, aunque ya lo conocemos, esa senda que llevan hacia ti. Señor, guíanos hacia tus terrenos modestos, aunque nosotros sabemos que caminos escogemos, solo hay uno que es necesaria, por eso es necesario que nos guíes hacia terrenos eternos. Tus terrenos que son bienestar plena, pero que jamás terminan. Sabemos que de ti viene todo lo bueno y que tú camino solo nos lleva a ti, tú que eres todo lo que necesitamos. Pero, Señor, guíanos con paciencia y llega con nosotros hasta donde te encuentres, porque anhelamos lo estupendo y lo estupendo eres tú, Señor.

Salmo (51:10) “Crea en nosotros, Señor, un corazón limpio y renueva nuestro espíritu”

Así lo queremos, Señor, un corazón enjuagado y un espíritu vivificado por tú pureza. Aunque implique dejarnos por completo a ti, y sabemos que tú nos harás limpio y perfecto. Pero, ¿Por qué nos cuesta tanto confiar nuestro espíritu y corazón a ti? No es que no confiemos en tú poder y amor, es que primero nos cuesta renunciar a nosotros mismos, ya sé, Señor, que cuando te hayamos amamos, todo esto y mucho más tú nos harías, pero te estoy hablando de un ser que ni siquiera tiene sabiduría ni entendimiento, sino conocimiento en la mente, no en el corazón.

Te pido que nos des de tú sabiduría y entendimiento así para que podamos vernos y entendernos a nosotros mismos, y no necesitamos entenderte a que te refieres con decirnos que “Nos amas y que eres el Todopoderoso” sino que entendernos a nosotros mismos, saber nuestra autentica necesidad de ti, así como tú nos entiendes y nos quieres hacer una nueva criatura tuya, no por querer, sino porque sabes y conoces lo que somos y como somos y que necesitamos, solo tú tienes el poder de crearnos de nuevo. Y sí, Señor, verdaderamente necesitamos ser creado y renovados por ti.

Salmo (108:13) “Ayúdanos contra el mundo, Señor, pues la ayuda humana no sirve”

Nosotros somos del mundo, en nuestro estado actual. No todos, pero las personas que se encuentra preso en el mundo piensa que pertenece al mundo, pero no, Señor, puesto que somos tuyos, fuimos creados por ti y el mundo fue el primero en ser creado por ti, y no te hablo, Señor, que el mundo que creaste es malo , sino te hablo del mundo que nos diste y que nosotros modificamos y lo destruimos, y no hablo que lo que creaste puede ser destruido por manos frágiles como que lo que tenemos, sino que lo opacamos con nuestras atrocidades, tú bellísima, hermosísima, preciosísima creación. Y lo que creaste está allí, solo que no nos damos cuenta de que es nuestro hermoso, precioso, fastuoso regalo, Pero lo ensuciamos.

Tú sabes que no hablo del mundo físico, Señor, sino que de nosotros mismos, somos desagradables aunque para ti no, solo son desagradable nuestras conductas.

Todo lo que hacemos, Señor, solo son ofensa a ti y a tú creación, el mundo físico. Nosotros formamos parte del mundo físico, es más somos más que el mundo físico, pero ya que nuestra morada se encuentra aquí en el mundo físico, y sabemos que no será eterno nuestra morada, pero somos de aquí, de lo que deberías de salvarnos es de nosotros mismos, de nuestras atrocidades, de nuestras mismos horrores, de nuestros pecados, es ahí donde te pido que intervengas, Sálvanos de nuestros propios actos desagradables, somos tú creación y fuimos perfectos cuando nos creaste, el punto es que nos quisimos separar de tus leyes, esas leyes que nos mantenía unidos, esas leyes que nos hacía más justos y más dignos de llamarnos hijos tuyo.

Vuelve a nosotros, Señor, y de nuevo haznos quebrantable a ti, porque nuestros corazones se han puesto como piedra y aquí, en tu perfecta creación no somos felices por tantas maldades de tus hijos. Queremos recuperar el nombre de hijo, aunque tú nunca nos quitaste, pero queremos ser dignos, Señor, aunque muchos de nosotros no quieren reconocerse hijo tuyo ni obra tuya, es solo porque no te conocen o no quieren ver lo que es lo único que debería de ver. Pero muy en el fondo anhelan paz y amor en sus vidas, aunque presuman que lo tienen todo, pero no es así, aquel que te tiene a ti lo tiene todo y nada más necesita. Sálvanos de nosotros mismos, Señor.

Salmo (73:26) “Podremos desfallecer pero Dios nos fortalece”

Nuestra impotencia si lo reconocemos, creo, Señor, que nadie es demasiado orgulloso para decir que todo depende de sí mismo, aunque para muchos tú eres nuestra única mayor fuerza, pero para algunos tú no eres más quien nos creó y que no tienes más nada que ver con nosotros, considero eso como una ofensa hacia ti, también podría decir pecado, pero yo también pensaba de esa manera antes de conocerte.

Sí, Señor, aunque caigamos fuertemente y que ya no viéramos salida a nuestras miserias, tú nos fortalece tanto que hasta tenemos ese pensamiento o digámosle certeza de que todo está en tus manos y sabemos de qué si estamos en tus manos nos fortalecerás, en pocas palabras de ti viene nuestra mayor fuerza, tanto que hasta levantas la fe que se estaba extinguiendo a causa de nuestra debilidad. Fortalécenos, Señor, cada vez más.

Salmo (145:15-16) “A tú tiempo nos das nuestro alimento y nos sacias nuestros deseos”

Sigo alegando, Señor, que tú tiempo es perfecto. Aunque lo que te pedimos no sea necesario para satisfacernos, te pedía, Señor, cosas que yo usaba para llenar ése hueco de ti, aunque no sabía que mi necesidad era de ti, pero seguía pidiéndote cosas que no es necesaria para que sea feliz, pero igual sacias nuestras necesidad, pero ¿Cómo llenas mi hueco? Llenas todos mis espacios desde el día que te reconocí necesaria, y entraste, Señor, llenando mis necesidades, mis deseos, todo, Señor.

Salmo (39:8) “Pondremos en ti nuestras esperanzas”

Ahora bien, Señor, no tenemos ayuda que nos pueda sacar de nuestros propios pozos, sí, Señor, que nosotros mismos hemos cavado, pero nuestras esperanza ponemos en ti ya que aquí nadie ayuda, ya que aquí no encontramos alivio, entonces señor, ¿Darás a tus hijos un premio igual por apoyarse en ti, confiar en ti? Esperanza nuestra, sigo alegando, Señor, que sondeas nuestros corazones y sabes lo que en verdad necesitamos y como te vemos, y como te anhelamos y como te necesitamos, yo necesito de ti, Señor.

Nuestras esperanzas son banas al confiarlo al mundo, desfallecemos y la decepción nos abraza, tampoco podemos comprar lo que tú nos brinda gratuitamente, con dinero no conseguimos nada de lo que en realidad necesitamos, como si fuera el aire que respiramos, pero nuestra confianza puesta en ti, Providencia Preciosa, podemos gozar a su tiempo nuestros anhelos. Entonces, ¿En qué quedamos? En que de ti viene todo lo que necesitamos, por eso nuestras esperanzas en ti nunca serán banas y nunca nos quedamos decepcionados de ti.

II

Platicas Verdades y Recuerdos

Siendo que te hablaba, solo seguí hablándote y seguías escuchando la vos de mi corazón, siendo que te recordaba, solo seguía recordándote y tú te alegrabas alegrando mi corazón.

Siendo que un día como de costumbre solía verte, miraba tu morada y siempre me llamaba la atención un grabado en la puerta de tu morada, era que se veía una mano que partía un pan y otro era unas espigas de trigo.

Empecé a meditar el grabado, aunque ya sabía lo que era, pero no sabía lo que significaba, pero supe después de varios días.

Un día hermoso, como de costumbre me dabas, estaba mirando tu morada sabiendo que estabas allí, ese día tuve un día difícil, pero eso no lo quita su hermosura, y vi el pan y vi las espigas que eran de trigo entonces fue allí donde entendí que; tú partías el pan o sea tú te partías y te nos dabas o sea a aquellos que estaban hambriento, y ciertamente todos tus hijos están hambrientos aunque no lo acepten, y justamente ese día estaba con mucha carga y pues solo me tocaba la oportunidad de ser sincero conmigo mismo y también a ti, entonces solo supe mi situación y también mi solución.

Entonces desde mi interior te fui sincero, en ese instante te dije esto; ¡Sí, Señor, aliméntame! Y fue así que lo hiciste y me quede satisfecho, pero volví por más ti.

Un día de visita al sagrario, Templo Salesiano Don Bosco, Minga Guazú departamento del Alto Paraná – Paraguay

Me faltaba una última palabra de parte de ti, ya que eso era todo lo que buscabas. No tenía otra opción ni otro recurso, solo tú.

Luego de hablarte y serte sincero, desbordado y llorando, quebrantado y quebrado, hambriento y necesitado de ti, en mis sueños me hablaste a través de una hermosa mujer, ella solo me sonreía, no veía nada a mi alrededor, solo me fijaba en su belleza solo en su sonrisa, todo era hermoso como si estuviera ahí en ese lugar, no dije nada como si fuese que mis pensamiento se detuviera, y fue ahí donde respondiste con una sola palabra repetidas veces; “Conversión, conversión, conversión…” Dando un salto de la cama y echándome en al suelo entonces gritando te respondí; “Como si fuera tan fácil”

Sabía que no podía hacer eso, pero desperté y entendí que fuiste tú quien respondió aquella pregunta que entre llanto te hacía; “¿Qué debo hacer, Señor?” Sabía que mi vida iba rumbo de mal en peor, y eras tú que llamabas, por esa razón esa noche antes de dormir, trate de hablar contigo y sin una respuesta tuya, más que el silencio una sensación de abandono y profunda soledad, como si fuese que me habías dejado, aunque no merecía que estés conmigo, pero en el fondo de mi corazón confiaba en que igual me amabas, pero también pensaba que ya mis pecados fueron suficientes para tolerarlas, pero no fue así.

Respondiste y perfectamente entendí tu lenguaje, no necesitaba más respuestas, al cabo de meses de escuchar aquella dulce voz que resonaba hasta hoy día, que no me deja para nada, supe que mi vida necesitaba un cambio rotundo y fue entonces que por varios días aprendiendo de los errores y tragarme la lengua, cosa que para mí fue difícil, y tú lo sabes, Señor, de los días luchando y perseverando, cada día llamándote he invocándote, convertido mi vida en un caminar acompañado, es decir opte en cambiar mi trayecto solitario y caminar contigo a mi lado, al principio fue difícil, pero a la larga estuve dándote mi vida así para que tú habites en él.

Me convertí en un miembro más de ti, Señor.

Aquella vez que en medio del silencio mi pregunta te hice y tanta fue la fuerza de tú respuesta que, no pude escapar de lo que debía hacer, por eso reconozco que tú palabra tiene poder.

¿Recuerdas, Señor, aquella vez que con sed me acerque a pedirte de beber? Fueron situaciones difíciles, sabías por lo que estaba pasando, pero a gritos y entre charcos de lágrimas te preguntaba; ¿Por qué no respondes, Señor? ¿Acaso no ves por lo que atravieso? ¿Dónde estás, Señor? Siempre permanecías en silencio, no respondías. “¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro? ¿Hasta cuándo sentiré angustia en mi alma y tristeza en mi corazón, día tras día?” (Salmo 13:1-3)

Hasta que un día llegué ante ti y decidí verte personalmente, y yo estaba allí y tú ahí. Por merito mío hablaba diciendo que fui yo quien fue en busca de ti, ya sé, Señor, pero en verdad fuiste tú quien me llamabas, tiernamente me atraías hacia ti. Pero yo no sabía, Señor. En fin, tenía una carga demasiado pesado, un alma quebrada y un espíritu muerto, solo fui a verte allí como quería que tú me vieras allí y así tuvieras compasión de mí, esperaba que me hablaras, pero no fue así. Ya no aguantaba más y solo quería gritarte del porqué de mis problemas pero sabía que no tenías la culpa, pero sabía también que tú tenías el control de todas las cosas, pero sabía también que yo tenía grandes faltas ante ti. Entonces haciendo un silencio y solo viéndote, lagrimas cubrían mi rostro, esa ves te entregué todo lo que llevaba conmigo, ya no quería llegar a casa con una pesada carga, lo único que recuerdo es que pasaste tu mano por mí y perdonaste todos mis pecados, aliviaste mis dolores y con el tiempo me sanaste. Tu amor pasaba sobre mí y se detuvo en mí y yo en ti.

Entonces entendí que esperabas que yo no aguantase y que saltase en tus brazos como aquel niño que después de haberse caído y lastimado ve a su madre y entonces extiende la mano y la madre lo levanta y lo abraza y el niño no lo suelta hasta que se sienta aliviado, yo era más apretado, Señor, no solo quería que hasta mis dolores y penas cesen sino que hasta que todo mi ser muera en ti y reviva como una criatura nueva. Así fue que tú me acogiste, así fue que tú me volviste a abrir la puerta con aquella llave misteriosa, la llave con la que siempre abres la puerta, amor y misericordia.

Abres tus brazos y me acoges en tu amor y con manos vacías me aferro a ti

Érase una vez, tu amor sobre mí, y yo de vuelta a mi casa, así te encontré con brazos abiertos volviendo a recibirme. Todo este silencio solo para enseñarme que en verdad tu amor pesa más que el pecado, que tu amor pasa sobre todos los mortales, que tu amor es perfecto, y que tú eres mucho más grande que la situación difícil de tus hijos, así sabiendo también que tu amor trae perdón y que tu perdón trae salvación y que tu salvación trae paz y desde ya tu gracia sobre nosotros… Un Dios Poderoso, un Maestro Sabio revestido de Paciencia y un Padre Amoroso… Podría seguir, Señor, pero en pocas palabras, ¡Eres todo!

Frente a Jesús Sacramentado, unos de mis muchas visitas, Parroquia Sagrada Familia – km 5 1/2 La Blanca Ciudad del Este

De una o como todas las veces que me has llamado, sabiamente buscabas mi atención, pero esta vez sin darme cuenta que de ti se trataba, realmente me gustaba, accedí y le acepte la invitación para este retiro. Pocos días después me vi obligado a ir, no por mí ni mucho menos por ti. Solo por verla a ella y tal vez ella se alegre de verme allí. Pero no fue así, ella estaba enfocada a en ti y tú en ella. “Cuando Israel era un niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo” (Oseas 11:1)

Oí hablar de tu gran amor, de tu infinita misericordia, de tu gran compasión hacia nosotros pecadores, esas acotaciones realmente llamó mi atención, llegó el día en que tuvo final este Retiro, un encuentro realmente personal contigo, mi corazón no paraba de buscarte y en esos momentos de silencio quería hablarte, era tal vez porque realmente me dejé llevar por tu amor, pero sí, te entregué mi corazón pero con miedo, sin conocerte ni saber de lo que podrías hacer con él.

Aquella sierva tuya, era entregada a ti, como si perteneciera a ti… Y sí, realmente todos pertenecemos a ti, aunque no lo reconozcamos. Era dulce en lo que de ti se trataba, como que con amor respondía a mis cuestiones, y mi veredicto respecto a ella era; si actúa con amor, es porque Dios en verdad es muy importante para ella, y si lo es, es porque realmente sabe la importancia y reconoce que Dios es la fuente de felicidad, y si es feliz hablando de Dios y sirviendo a Dios, es porque la felicidad se centra en un punto, y ese punto es Dios. El común denominador al final eres tú, Señor.

Entre cuestiones, y mi curiosidad aumentaba, mi atención iba dirigida hacia ella, enfocado en ella supe que realmente estaba enamorado de ti. Y la hacía feliz, y yo en esa época no era feliz, porque aunque pertenecía a ti, mas yo me declaraba del mundo, porque me hacía feliz, mejor dicho; encontraba satisfacción y placer en el mundo, pero eso se extinga aunque yo quería que perdure todo el tiempo, y ya sabes, Señor, de que hablo, de los placeres carnales me complacía y no era verdadera felicidad, para nada.

Ella me hablaba de ti, y tanta era la fuerza con la que se expresaba por ti, que yo quise actuar como ella, trataba de amarte a ti, trataba de seguirte así como ella te seguía, el modelo a que yo debo de seguir era ella, para mí, todo era aquella hermosa dama, sierva tuya.

En pocos meses después del retiro, y ya teniendo una base de tu gran amor, y un poco de conocimiento acerca de tus mandamientos y lo que quieres para mí y todo eso. Termine conviviendo con tu sierva, pero fueron unos meses que pude preguntar por ti, que pude o quise saber de ti, hasta que el tema central e importante, que eras tú, se fue extinguiendo, ya que con un descuido termine enamorado de ella. Y no venía de un amor del mundo, y tú lo sabes, Señor, sino que me enamoré de aquella Sierva tuya, sin explicación ni supe yo como explicarlo, pero de que sí sé es que es amor que venía de ti, y tú sabes que no exagero.

Pude con el temor del rechazo y fue entonces que tuve que decir que verdaderamente la amaba, tal vez fue por presión, como si se trataba de una espada y yo contra la pared, tuve que declarar mi amor hacia ella, tu Sierva. Aceptando un plan, un noviazgo que venía de ti, por supuesto, una voluntad de querer estar juntos, pero su principio nunca cambió, ella solo quería que ambos estuviéramos juntos, pero que tú seas la base o más bien, el centro de todo. Y solo la quería a ella, por tenerla a mi lado ya bastaba, como si ya no necesitaba más nada, confieso que fue un error que al principio no causaba estragos, pero que al final sí.

Ella estaba enamorada de ti y tú de ella, en esta relación donde estábamos los tres juntos queriendo construir algo verdaderamente hermoso, meses y aun seguíamos.

Meses de estar en un noviazgo, que realmente amor no faltaba, pero la base de nuestra casa no había, confieso que fui yo quien no tenía en cuenta eso y quería construir una casa sin ver con que debe de estar puesta los pilares.

Tú sabes, Señor, que la amaba de verdad, que no había otro universo donde yo podía habitar sin que ella esté allí presente a mi lado. Confieso que no me hice la pregunta que muchas veces me viene en mi conciencia y me perturba, más bien arde; ¿Dónde estaba la base? Si tan solo en ese momento me hacia esa pregunta, tal vez pudiera encontrar una solución a lo que queríamos construir, o tal vez tú ya sabias que no sería capaz de hacerme esa pregunta que pudiera cambiar mi situación con ella. Esa más, segado y más que segado, sordo, no te amé, y lo confieso. No te puse como base ni muchos menos punto de referencia donde podíamos encontrar solución. La verdad fue, Señor, que me aparte de tú faz, ya haciendo lo contrario de lo que tú querías.

Fueron muchos momentos de amor mutuo, cariño y gestos de ternura, fuimos pasando los días y ella seguía con la convicción de que yo sea la persona que ella tanto pedía y que tú la diste. Pero fue entonces que con tanta terquedad actuaba yo y ya no era lo mismo de antes, confieso, Señor, que no te tenía en mis planes.

Pero, ¿Existe algo que se pueda hacer donde tú no estés? Realmente existe, Señor, pero son las cosas que no duran, es decir, que perecen, que no es sincero. Esto que queríamos hacer era algo que debía permanecer hasta siempre, era algo tan hermoso pensándolo bien.

No se pudo hacer realidad, estábamos alejados de ti y las cosas en donde tú no estás no duran y tarde o temprano terminan. Sabías tú, Señor, que la amaba y que no quería estar en otra parte que con ella, era un mundo que yo siempre quise, quizás nunca lo pensaba o no la veía venir, pero el hecho fue que nos dejamos, realmente ya no aguantaba la presión, y últimamente ya quería poseerla.

¿Es posible poseer una delicada flor que necesita de máximo cuidado? Es posible, Señor, si te tenía en ese momento, pero no es que no estabas ahí sino que no te prestaba ni mínima atención, actuaba como si nunca te conocía. Lo confieso, te negaba a toda costa y me ocultaba de ti.

Recuerdas aquella vez que te pedía una mujer así, tú me diste y yo la dejé ir. Aquel jardín donde habitaba muchas flores hermosas, ese jardín necesitaba cuidado y riego. Pero era lo mismo con mi relación, ella era una flor hermosa, primeramente necesitaba de riego, necesitaba de cuidado; cariño, confianza, libertad, amor, paz, etc.

El riego eras Tú, Señor, y en esos momentos te necesitaba, pero, no quería que entraras en mi relación, ya que eres todo un caballero solo esperaste desde la puerta a observar que hago sin ti. Sabias tú, Señor, que en algún momento de nuestras vidas ambos pedíamos uno por otro no sé si quien lo estaba pidiendo con más fuerza o insistentemente, no sé yo, tú lo sabes, tú lo sabes todo.

Confieso, Señor, que me alejé de ti y que pretendía cultivar algo que no tenía. Hasta ahora sabes tú, Señor, que la amo. Sabes tú, Señor, que te pido una tercera oportunidad, han pasado mucho tiempo y ya desde ese día ya no volvía a verla, excepto solo en mis sueños. Aprendí que yo no podía pedirte una mujer sin que antes te demostrara que soy un verdadero varón, me enseñaste humildad y a depender de ti, porque sí necesitaba de ti.

Sabes tú, Señor, mi imperfección, pero que tiene una sola cosa buena. Sabes tú, Señor, cuantas veces te volvía a pedir otra oportunidad, pero tal vez sería mejor así. No lo sé yo, lo sabes tú. Ella siempre me hablaba de tú voluntad, es más me recordaba que estaba dispuesta a sufrir por tú voluntad, y así fue.

Ni siquiera tengo una mínima idea, Señor, que sucedería si tú no me llamabas a través de aquella mujer que amé, que amo y que amaré aun. Y fue tanta tus enseñanzas que aprendí la fuente de todos los valores y virtudes y leyes, que era el amor, y más que el amor no existe, solo existes tú, Señor, cuyo amor verdadero viene de ti y la fuente proviene de ti. Si al amar duele era más porque realmente amaba, me hago idea de ti, Señor, que tú amor por todos nosotros te llevo a la cruz, te llevó a derramar hasta la última gota de sangré y padecer bajo los inmensos dolores y al fin morir, pero sabemos que pudiste resurgir de entre los nuestros solo para amarnos más. En fin, lo que resalto aquí es tú voluntad, y si no fuera por tú voluntad, el caos reina y odio abraza.

Señor, crea en mí un ser que pueda amar sin que quiera recibir lo mismo del otro. No cabe duda de que fue una verdadera historia de Amor, y sabes de lo que hablo, tú lo sabes todo, Señor.

“¡Las mujeres valientes son incontables, pero tú a todas has superado!” (Proverbios 31:29)

Recordando dos amores, platicas.

A lo largo de tres años, Señor, supe de tú gran amor para con todos nosotros, sentía tú amor más cuando te buscaba. Pasaba días enteros pensando como yo podría organizarme y así poder seguirte y así como seguirte, perseverar para servirte. Pero, Señor, ¿Cómo yo podría servirte? En ese caso sabes, Señor, que hay más necesidad de ti en el mundo que necesidades personales como económicas.

La escasez de alimento y necesidades como no tener un techo o un trabajo son situaciones que muchas veces nos hacen verte a ti, y así buscar tú Faz. Es decir, Señor, de manera que yo te busqué por necesidad, así el mundo te debería de buscar en sus necesidades. Pero optan en otras opciones, como robar para satisfacer sus necesidades, o venderse a sí mismo para cubrir una necesidad, todo es difícil, Señor.

Todo lo que veía eran necesidades, hermanos míos que sufrían una guerra por dentro, hermanos míos que tenían una guerra en sus matrimonios, hermanos míos que tenían una guerra consigo mismo. Pero había cosas que me impactaban, como hermanos míos que tenían guerras por dentro sin decir de aquella batalla preferían callar y como buen soldado sufrir pacientemente, como que conocen tú amor y tus leyes y así como el tener un conocimiento es como tener un deber, no quieren caer y se aferran a ti y tiene una guerra con el mal.

Muchos fueron los motivos que me llevaron a querer conocerte a ti, como el tener conocimiento es como un deber, como el maestro que tiene conocimiento enseña porque ve la carencia de saber en sus alumnos y entonces enseña. Es decir, llamaste a tus apóstoles para que aprendan de ti y enseñen al mundo sobre tu amor, y así también yo tenía el deber de enseñar porque conozco de ti y de tu amor. Por eso te llaman Maestro, porque aquellos llegan a ti con solo escuchar que hay una solución para vivir feliz y plenamente, ¿Quién no querría ser feliz plenamente?

Y al tener conocimiento de la felicidad verdadera y al escuchar que de ti venia esa felicidad que todos anhelan, entonces clara fue tu enseñanza de querer que el mundo te conociera para así no tener necesidad y ser feliz, no fuiste egoísta y me enseñaste un solo camino para ser feliz.

Así como tú, Maestro, no fuiste egoísta y quisiste enseñarme, así yo al ver la necesidad de mis hermanos con más razón hablo de ti, así para que por lo menos pueda yo guiarles hacia una luz de vida, quisiera yo cargar también con la cruz de otras personas, pero con cargarlas ellos no encontrarían lo que en verdad necesitan, pero me enseñaste un solo método para que ellos usara y que así pudieran ser realmente feliz.

La infelicidad me llevó a ti. Confieso, Señor, que todos nosotros los hijos tuyos queremos ser feliz, pero no hacemos lo correcto por serlo, sino que hacemos lo errado, nos fijamos en placeres del mundo, así como un día también lo hice yo.

Realmente fue tu amor lo que me impulsaba a querer ayudar a otras criaturas, así como un día alguien me enseño a través de tu amor lo dulce que eras; “El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará.” Corintios 13:4-8

Todo lo que necesitamos es de ti, Dios nuestro, Padre nuestro, Maestro Nuestro, Esperanza nuestra, Amor nuestro. Aunque no lo queramos, en realidad es que no comprendemos lo que eres tú, pero cuando ya lo comprendamos seriamos capaz de enseñar a que otras personas experimenten de ti, así para que sean felices. Así es, Señor, tu amor no enseña egoístamente.

Así como nos amas a todos, así quiero hacerlos saber a todos acerca de tu amor libre, de tu amor singular, de tu amor que todos quieren pero que desconocen. Solo envía a tus siervos a que hagan saber al mundo acerca de ti, vida nuestra y amor nuestro. Henos aquí, Señor… ¡Heme aquí, Señor, envíame a mí!

Y en nuestras necesidades, abarcas en nuestras vidas por medio de aquello que necesitamos

¡Escúchame, Señor, aunque lo sepas todo! Miraba por todos lados y solo veía malas obras, en todo caso me refugiaba a ti pero tenía una lucha que tenía que ganar, pero me di cuenta que esta guerra no se tenía fin. Mientras más te veía más tenía problemas, aunque me refugie en ti los problemas no cesan.

Un día común y corriente mientras iba a dormir leía tus palabras y me encontré que respondiste mis incógnitas, aquella tarde cuando sufría porque lobos me acechaban, porque difícil era mi situación, pero solo hablaste;

“Soporta las dificultades como un buen soldado de Cristo Jesús. El que se alista en el ejército trata de complacer al que lo contrató, y no se mete en negocios civiles. El atleta no será premiado si no ha competido según el reglamento. Al agricultor que trabaja duro le corresponden en primer lugar los frutos de la cosecha. Entiende lo que quiero decirte; seguramente el Señor hará que lo comprendas todo.” 2 Timoteo 2:3-7 Por el momento trataba de mantenerme de pies, lo logré, pero confieso que en mis grandes luchas pensaba vacilar, ¿Cuántas veces, Señor, retrocedí? Pero en todos los casos te fijabas en mí flaqueza y tú fuerza se manifestaba en mí como San Pablo confiesa su debilidad y tú te manifestaba en él. No digo que soy un buen soldado, no me martirizan físicamente por todo esto, no soy como tus apóstoles que fueron asesinados por amor a ti, pero si martirizan mi fe o al menos eso intentaban, ya que son muchos los que persiguen por causa tuya, y sí, Señor, me hiciste comprender que no puedo ganarme la vida sin antes luchar. “Si sufrimos pacientemente con él, también reinaremos con él” 2 Timoteo 2:12 muchos, pero muchos de los que te aman sinceramente han sufrido pacientemente por ti, yo en cambio quería todo al momento, ¿Cómo si aún no peleo? Eso, Señor, es mi cuestión ahora, por todo eso ahora supe de lo que das a aquellos que son pacientes en las pruebas.

Aún estoy en este proceso, pero cada vez más se aclaran las cosas, hablas y respondes de apoco mis cuestiones, aunque no quería cuestionarte lo hacía porque no tenía que más decirte, solo te cuestionaba aunque sin saberlo lo hacía, aunque lo hacía sin quererlo.

“Evita los deseos desordenados, propios de la juventud. Busca la rectitud, la fe, el amor, y ten buenas relaciones con aquellos que invocan al Señor con corazón puro. Pero evita las cuestiones tontas e inútiles, pues sabes que originan peleas.” 2 Timoteo 2:22-23 Así como tenía el mundo como principal prioridad, mundano, así he dejado de serlo ya que traen buenas obras. De eso si estoy seguro, Señor, que me has bendecido por dejar de lado, sabía que no te agradaban. Me has dado a conocer muchas personas que a lo largo de mi conversión me ayudaban a que yo pueda conservar mi fe en ti, invocábamos tú misericordia en momentos de angustias, ya que deje el mundo ahora sufro cada momento porque el mundo me quiere traer de vuelta sus lazos. Lazos que si no fuera por ti hasta ahora estarían encadenado al pecado y quizás muerto más de lo que ya estaba. Recuerdo que llorábamos mientras te llamábamos por tú nombre, pedíamos misericordia y parecían que nos abandonabas, pero para nada; “Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman.” Santiago 1:12 Soportamos tantas cosas, que al final cuestionaba tus promesas, pero al rato retrocedía a lo que decía porque hablabas a través de tú palabra, sería pecado decir que no contestaba mis cuestiones, hasta te atreves a contestar mis cuestiones que ya sabían, que muchas veces lo hacía por desesperación. “El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad.” Efesios 4:28

Era que estaba sufriendo con aquellos que tenían necesidad al igual que yo, te pedíamos que nos escucharas aunque lo sabías todo, entendí que el sufrimiento me llevaba a conocerte a profundidad más allá de solo leer tú palabra, también vivía en carne propia.

Señor, ayúdanos a ser paciente en las pruebas como uno que espera el bus en la parada, como uno que espera para cosechar lo que sembró, como una que espera pacientemente su hijo, sabiendo que lo ha cuidado y estado siendo obediente al doctor y al final espera un hijo que según ella todo va a estar bien. Obramos difícilmente bien, por eso haz, Señor, tú dulce veredicto.

Te buscaba, Señor, sin darme cuenta que ya te he encontrado, durante todo mi caminar anduve buscándote pero por camino errante.

El mundo no es morada para la perfección, el mundo no es morada para un ser puro y perfecto como tú, Señor.

En fin, buscaba la felicidad o al menos buscaba la respuesta de cómo encontrar tan afanada y misterioso deseo de todos tus hijos. El hecho es que te buscaba en el mundo y no te encontré. Hasta que un día alguien me dice cómo es que es tan feliz, me hablaba de ti como si tú estabas enamorado de mí y sí que lo estabas, Señor. Te preguntaba cómo te encontraba y simplemente en silencio estabas, hasta que me hiciste saber que tú me encontraste primero que todo, así como me amaste primero que todos. Te buscaba erróneamente pero no sabía que ya te encontraba con tal solo hacerte preguntas o quejarme del mundo a ti. Sí, Señor, te hablaba como si fuese que me escuchabas, pero sí lo hacías, pero yo no sabía hasta el momento. Me dirigía a ti con suma rabia culpándote de todo lo me pasa, pero al final pasaba las cosas porque muchos no te conocen así como un día yo también no te conocía. Morabas en todo lo sencillo y humilde, como por ejemplo la otra vez se me acercaba un niño a pedirme monedas y justo en ése momento no lo tenía, pero me diste una enseñanza, veía sus ojos y veía mí rostro reflejado en ello. Vi que mi rostro reflejaba un ser necesitado con una cara de necesitado pero yo sabía mi necesidad y también la del niño, solo que el niño tenía una sonrisa de felicidad.

Y me preguntaba porque era feliz si no tenía dinero en sus bolsillos, pero yo sí tenía, solo que en ese momento no, pero no era feliz. Después de tanto pensar y cuestionarte me vino la respuesta en mí corazón; Leer la biblia, tal vez allí encuentre lo que quería saber. Ya sabías tú respuesta, Señor, más bien, desde ya hace tiempo que planeabas de cómo responder mis cuestiones mediocres. Y fuiste muy simple y duro a la vez; “Más vale tener poco, con el temor del Señor, que tener grandes tesoros y vivir llenos de angustia.” Proverbios 15:16

Entonces seguía buscando más a ver que me decías y me encontré con esto; “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; solo dame el pan necesario de cada día.” Proverbios 30:8 y mientras más buscaba más encontraba; “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24 Y concluiste con esto, Señor; “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” 1 Timoteo 6:10 Ya no seguí buscando porque ya me quedó bien claro.

Pues en ese momento te empecé a buscar, porque supe que solo tú eres mi felicidad, en una larga búsqueda. Pero al fin te encontré, no en el mundo sino que en algo sencillo y humilde.

Varios días sin tener descanso, varios días sin ver algo que calmaba mi agonía, y era eso, Señor, agonía, estaba muriendo por dentro y hablo de una muerte lenta y muy dolorosa, también mataba a otros a aquellos que siempre viven pendiente de mí y yo de ellos. Ya nadie entendía de mí agonía, el sol brillaba y yo me enfurecía, el sol se ocultaba y yo recién lo buscaba, dulce o amargo ya nada tenía sabor. Las discusiones se volvían constante en mí día a día, discutía por cualquier motivo y ya mataba con mi lengua a aquellos que se atreviese a ponerme frente, amargura y odio eran de mí día a día.

Quería estar solo pero acompañado, quería hablar y a la ves callarme, ya nadie me entendía, más tú desde siempre sabías lo que necesitaba.

A final llegaba y antes de dormir hablaba solo, en ese entonces ni te conocía, solo que hablaba contigo sin creer que existías porque era la única forma de que me sienta acompañado pero a la ves solo.

Así era mí día a día, mucho antes de que llegaras y me sacaras de mí mismo. Recuerdo ese día cuando te juré que jamás me apartaría de ti, pero también te pedí que jamás me abandones, hablaba enserio ese día te fui muy sincero. Apenas salí afuera y ya me apartaba de ti, como ves, Dios Mío, “si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.” 2 Timoteo 2:13 te prometí algo que no lo cumplí, sin pensar dos veces te di la espalda, te negué, Señor, pero tú nunca me negaste, es más esperabas que yo vuelva a ti, porque ya sabías que yo no tenía descanso allí afuera.

“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” Tesalonicenses 5:24 Tuve que entender que eres fiel y yo no, Señor, tuve que pensar de lo que no puedo ser y de tanto pensar concluí que nunca fui fiel contigo, «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor»1Corintios 1:9 no hay palabras, simplemente Fiel es tú segundo nombre, solo me dispuse a volver a ti, porque allí afuera apretaba muy fuerte.

Muchas veces supiste que ya no tenía salida ni solución, hablo de un problema, mis pasos quieren detenerse por el camino y tomar descanso, cuantas veces, Señor, has puesto sobre mí paz y calma en las tormentas, «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.» Juan 14:27 fuiste tú mismo quien diste tú paz al hombre aún si no sean dignos, pero tú sabías que necesitaban, mi corazón estaba inquieto y tenía miedo de lo que pasaría luego.

Confieso, Señor, que fui muy débil en no creer en esta palabra, pero me enseñaste a creerlo, poco a poco, sin prisa y a su debido tiempo formaste en mí confianza plena. Las olas estaban agitadas y la tormenta no cesa, pues en mí barca estabas dormido, “Y de pronto se desató una gran tormenta en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido.” Mateo 8:24 En todo momento trataba de despertarte porque sabía que caminabas sobre las aguas, pero seguía aguantando, pero llegó un punto que en mi barca se cargaba mucha agua y tuve que despertarte, Señor, en un grito desesperado y casi vacilar y un corazón quebrado me dirigí a ti y tú a mí, más bien a todos nosotros; ¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe? Marcos 4:39 Todo el tiempo estuviste en silencio pero pendiente de nuestras barcas, no dejaste que ninguno de nosotros se perdiera, más bien quisiste probar nuestra fe mientras en silencio quedabas. Solo déjanos saber que estás cerca, Señor, aunque nuestra fe sea débil.

La verdad es que nos amas y eso es lo que el mundo busca; “Ser amado” sin saber que desde un principio ya nos amaste, aquí tú sabes, Señor, que mendigamos amor a unos que no pueden dar amor, pero, ¿Cómo se puede dar lo que no se tiene? Es una cuestión que me respondiste, justamente aquel que no te tiene a ti, justamente no tiene absolutamente nada. Confieso, Señor, que de ti viene todo lo que nosotros necesitamos, amor y un amor verdadero.

Que venga tú espíritu de entendimiento para que seamos capaz de ver en nosotros tú amor puro, ya muchos de nosotros camina sin rumbo fijo y sin dar ni recibir nada a cambio, pero, Señor, recibimos desde un principio tú amor ojala sepamos tratar con eso y siempre seamos agradecidos.

Siempre me preguntaba se me escuchabas. Encontraste tan mucho en tan poco, Señor. Miraba las cosas como eran y me diste a conocer nuestra importancia y valor delante de ti, te complacías te alegrabas con solo vernos agradecerte, alabarte, reconocerte, aceptarte, etc. Pero yo cuestiono esto, Señor, ¿Cómo es posible que encontraras placer en nosotros? Y, ¿Cómo es que siendo tan poco y pequeño te gustemos tanto? Para estas dos cuestiones tuve que preguntarme si en verdad soy agradecido, y veo que nunca lo fui, no hasta entonces de conocerte verdaderamente. Te doy gracias, Señor, por tan mucho y perdóname por tan poco, al agradecerte realmente no estoy viendo una gran cosa, solo que reconozco lo que has hecho por mí. Pero no es suficiente, ni aunque lo diga hasta que muera no será suficiente para realmente mostrarte mi verdadero agradecimiento, pero es eso, Señor, con solo verme alzar mi vista al cielo tú morada, ya es suficiente para ti. Somos una gran gota en el mar, pidiéndote o agradeciéndote, ya que somos pequeños, por tú amor nos asemos grandes. En todo caso tiene que ver tú amor, la base de todo acto tuyo.

Nada puedo sin tú gracia, nada sin tú amor. Absolutamente todo lo que hago no tienen un resultado bueno, apartado estaba de tú amor, eso no significa que tú amor se aparta de mí, sino que fui yo quien se aparta de ti, desde entonces el caos vino en mi vida, entre desorden y tumulto pensaba yo como volver a verte, y fue entonces que tuve la grandísima idea de llegar ante tus pies y pedirte misericordia, fue entonces que tú amor volvió a mí y mi vida estaba siendo aliviado por ti.

Existen muchos motivos por lo cual puedo hablar de ti, Dios nuestro, pero lo único que llego a admirar es tú gran amor para con nosotros, podía yo buscar la verdad del porqué que nos amas tanto, al final la verdad de tú amor siempre consistía en que somos una pequeña parte de ti, aunque tú nos consideres muy grande. Difícilmente entendí por qué has enviado a Jesús nuestro Salvador, aunque me costaron fuerzas, búsqueda y preguntas, al fin has hecho grandes cosas en nosotros durante nuestro trayecto en tú búsqueda.

Te buscaba sin saber que siempre estabas a la luz, jamás escondiste tú rostro de nosotros, solo que no podíamos verte por lo vedados que estaban nuestros ojos.

En lo oscuro de nuestra noche, lagrimas veía y golpes de pecho sentía, verdad hablabas y con alta voz tronaste, retumbaba con eco que a lo lejos se escuchaba. Repetías que tú tenías el control y que solo descanse en ti. Pero ¿Cómo, Señor, encontraríamos descanso en una guerra? ¿Acaso el fuego no quema, no devora, no reduce en ceniza las cosas? Pero en todo caso igual repetías que descanse en ti, que tienes el control, aunque costó apoyarme en ti, aunque cerrando los ojos pude verte y callando pude escucharte. Poco después mi fe fuerte fue y en ti descansaba mi alma, confiado en ti estaba.

Aparentemente el amor se ha vuelto difícil de hallar, por más que busquen algunos no lo encuentran, pero, ¿Cómo encontrar algo que no se sabe? He buscado amor en cosas del mundo, en placeres desordenados, en bebidas, etc. Era feliz, porque el amor te hace feliz. Pero sabías tú, Señor, que realmente no era feliz ni mucho menos encontré el amor, también me has enseñado que la verdadera felicidad y amor proviene de ti.

Es algo que aunque escuchando hablar de ti no quería creer porqué, ¿Cómo encontraría el amor y la felicidad en un ser que no veía ni mucho menos oía? Pero es cuestión de vivir y sentir la soledad, porque en momentos supuestamente felices me encontraba en una fiesta y con bebidas alcohólicas en ambas manos, bebiendo, tratando de engañar a mi vida con que era feliz. Mucho después de estar en mi habitación, sólo, sin alguien con quien hablar, sin nada que oír ni hacer, en esos momentos me preguntaba ¿Soy feliz? Aunque con lágrimas sin sentidos, porque las lágrimas caían sin que yo supiera porqué, solo respondía, sí lo soy omitiendo a mi alma que en esos momentos clamaba a ti, mucho después supe que la felicidad provenía de ti aunque me costaba creer, confieso que fuiste tú quien me llamabas a una vida feliz y con la paz que necesitaba.

Ahora pues, Señor, ¿Cómo las personas encontraría el amor? Aunque ya sabiendo que del amor nace la felicidad, en todos los casos todas las personas saben personalmente qué es el amor para sí mismo, también creo que experimentando se sabe si realmente lo es porque si lo encontró también encontraría la plena felicidad. Pero sí, Señor, hay personas que con vicios son felices y creen que realmente encontró el amor, ¿Acaso no se han puesto a pensar si son o no felices? Dado a mí experiencia, tal vez sí, pero en muchos de los casos omiten esa pregunta por miedo, engañándose vive, o tratando de engañar a su alma y espíritu que vive feliz, lo sé, Señor, sé que los llamas y realmente también yo en muchos casos no quería escucharte, pero no los culpo, también me tuviste mucha misericordia. Así como yo, sí te buscan será por las malas, o pocas veces por las buenas, y no hablo de que tú lo arrastraras de los pies hasta ti, si no que con el paso de los tiempos cuando el cuerpo ya no pueda digerir ni mantenerse, allí buscaran otros métodos, ya sea por ser feliz o por su enfermedad, pero en todo esto digo, que no hay criatura que rechazas, mucho menos un hijo tuyo que vuelve a ti con un corazón dolido, moribundo, eso sí justifica el amor, con eso se darán cuenta de que el amor y la felicidad estaba en la puerta tocando insistentemente, con ternura y paciencia.

Y es allí donde tú te manifestaras en aquellos que se dan cuenta que necesita de ti, y es ahí donde sabrán de tú misericordia y amor.

III

Verdad Confesión y Amor

He aquí un versículo e la biblia donde supe la verdad del amor, con una pregunta que debía responder. ¿Cómo debe ser el amor verdadero? 1 Corintios 13: 4 – 8

Paciente: padece y soporta, resiste con entereza las debilidades y defectos de la otra persona.

Bondadoso: ofrece en todo momento el bien con amabilidad y dulzura.

Sin envidia: no resiente ni se entristece ante el bienestar de la otra persona. Más bien se alegra y celebra.

No se alaba en exceso ni está lleno de orgullo: no resalta sus méritos y cualidades en todo momento. No exalta sus sacrificios y esfuerzos ni menosprecia a la otra persona.

No es rudo: no es descortés, violento o grosero, sino que entiende y considera los sentimientos y el bien del otro.

No es egoísta: no demanda sus derechos ni exalta su propio interés. Presta atención y cuida los intereses de la otra persona.

No se enoja fácilmente: no pierde el control ni se ofende con facilidad.

No guarda rencor: no mantiene en su mente y corazón los errores y ofensas que, a su entender, ha cometido el otro.

No se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad: no se alegra cuando la persona amada comete un error. Se regocija cuando actúa con rectitud y corrección. Busca la verdad y actúa.

Todo lo disculpa: perdona y no anda difundiendo las faltas de la otra persona. Intenta entender los motivos.

Todo lo cree: confía en la bondad y los buenos motivos de la otra persona a menos que haya evidencia irrefutable de lo contrario.

Todo lo espera: tiene esperanza y es optimista. Confía en las promesas de Dios y está dispuesto a esperar para ver los cambios y las bendiciones anheladas.

Todo lo soporta: persevera y permanece con paciencia en medio de las pruebas y dificultades. No es pasivo sino activo; busca soluciones a los conflictos junto a la otra persona.

Nunca se extingue: No termina, no tiene fin, no se acaba es eterno

IV

San Agustín Inspiración y Confesiones

Teresa de Jesús, en el Libro de la Vida, nos confiesa la influencia de la lectura del libro de las Confesiones tuvo en su proceso de conversión:

“Como comencé a leer las Confesiones, paréceme me veía yo allí. Comencé a encomendarme mucho a este glorioso santo. Cuando llegué a su conversión y leí cómo oyó aquella voz en el huerto no me parece sino que el Señor me la dio a mí, según sintió mi corazón”. Teresa de Jesús, en el Libro de la Vida.

En el libro VIII, capitulo 12, nº. 29, de las Confesiones, Agustín narra el momento en que él, que se encontraba en el huerto o jardín de su residencia de Milán, escuchó una voz infantil (como de una casa vecina) que decía “Toma, lee”, haciendo referencia a la Biblia. Agustín interpretó aquellas palabras como si fueran un mandato divino. Abrió la Sagrada Escritura y leyó el primer pasaje que se ofreció a sus ojos: “No en comilonas y embriagueces, no en lechos y en liviandades, no en contiendas y emulaciones sino revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no cuidéis de la carne con demasiados deseos“. (Romanos. 13, 13). Y él afirma: “No quise leer más, ni era necesario tampoco, pues al punto que di fin a la sentencia, como si se hubiera infiltrado en mi corazón una luz de seguridad, se disiparon todas las tinieblas de mis dudas”. Esa es la voz a la que la santa se refiere. No se trata de una cita directa del libro, sino una alusión a este pasaje.

San Agustín de Hipona
Las Confesiones

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.

Tarde te amé, ya antes de que tengamos una conciencia u idea, tú amor nos cobijaba y ya nos tenías un propósito, luego aparecemos bien formados, inocente, puro y justo, sin defecto, perfectos, sin saber que nos amas ni quien eres, solo sabíamos que debíamos alimentarnos y que nuestro cuerpo hace lo suyo, ya teniendo necesidad. Si nos fijamos, Señor, en que tú nos amas, ¿No te amaría después? Precisamente y justamente si, amarte tarde por lo que se nos hizo difícil en amarte y fácil de conocerte, y si te conozco, ¿Sería capaz de amarte? Como no amar a alguien que te da respiro y gracia incluso así cuando te despreciamos y cuestionamos sin primero conocerte y eso no quita el hecho de que te hayamos amado tarde, igual si un niño te empezara a amar a corta edad, pero ¿seríamos capaz de amarte antes que tú? De ninguna manera, Señor, ¿Acaso aquí la creatura es más grande que su creador? Y aun así si uno te amase, no significa que te hayamos amado como tú nos amas, somos un ser débil y no te cuestiono, Señor, hablo de que somos capaz de bacil.ar, de retroceder a lo que hacíamos, tú sin embargo estás firme e incluso en este ámbito de amarnos tanto, porque mirando a tus hijos incluyéndome nunca fuimos justos y difícilmente llegaremos a serlo pero contigo, es así, Señor, si me fallaran 17 y aún más años, para mí sería imposible de amar a alguien, y eso que nosotros aun te seguimos fallando y no solo algunos, sino todos y aun tú nos amas.

A todos nos amas personalmente y sin condiciones, sin embargo nosotros solo amamos a algunos y algunos que nos hacen el bien y no el mal, eso nos distingue entre todos nosotros, en tú nos hayas amado tanto y con un amor perfecto y que nosotros te hayamos amado después de conocerte con un amor imperfecto. Pero aun así te conformas con ver nuestros esfuerzos por ser justos pero sencillamente siempre nos amaste y nosotros debíamos de conocerte para que te amaramos incluso con un amor imperfecto. Por eso, Señor, tarde te amé. Hermosura tan antigua y tan nueva, ya desde hace muchos antes de toda la existencia ya estuviste amándonos y no solo eso te hace hermosísimo, es decir, Señor, eres tan antiguo y a la vez tan nueva por lo que muchos te conocen recién y se dan cuenta de que ya estabas antiguamente y que amarte ahora sería tarde para nosotros, si decidiéramos amarte mucho antes sería imposible por lo que conocerte y amarte ahora te hace muy nuevo y aun así cada día serias muy nuevo y a la vez muy antigua, no solo eso hermosura tan antigua y tan nueva, conocerte cada día te hace hermoso, hermosísimo y no exagero, actualizas tú amor de la misma manera que hacías desde ya antiguamente y con eso cada día nos amas con un amor perfecto y te haces nuevo pero a la ves antiguo.

Hallé un tesoro muy apreciado aunque en el momento no lo sabía, y ya era demasiado antiguo y ahora es nuevo por hallarlo recién, es más hermoso de lo que me habían hablado. Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, estabas dentro moviendo y barriendo toda suciedad, mientras yo no estaba dentro de ti, con toda suciedad me obstaculizada llegar a ti. Y así por de fuera te buscaba, igual así después de conocerte por fuera te buscaba. Y, deforme como era,
no era perfecto, mi forma no era la de un ser que era feliz, más bien mi afán de ser feliz me llevó a ti. Me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste, aun siendo corrupto, me lanzaba sobre las cosas que has hecho. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo, desde un principio estabas conmigo, acompañado estaba, por si fuera poco sostenías mis mala vida, mientras yo contigo no estaba, estaba con el mundo que al poco tiempo me demostraba que nunca fui feliz. Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían, me agarraban las cosas preciosas que sin ti nada sería ya que todas las cosas venían de ti y sin ti no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera, llamaste y gritaste y de repente mi sordera se quebró, empezaba a oír de ti, por si fuera poco tú me sanaste de tan inmensa sordera, por medio de tú amor y poder pude oír tu propia vos y así saber escucharte. Brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera, y solo vi oscuridad estando aquí, muriéndome en mi mismo por no verte ni ver lo hermosísimo que eras, con tu poder sanaste mi ceguera y fui a verte y estabas brillando, tan hermoso, resplandecías, hermosísima. Exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo, despedías perfumes y eran únicos y yo tuve que respirar ya que era lo único que agraciado que encontré, respiré de ti y ahora te anhelo, por si fuera poca cosa anhelarte es poca cosa, tengo sed de ti, ya que hace mucho tenía sed y me saciaba de cosas que no tenían valor. Gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me gustaste siendo que me saciabas verdaderamente, pero siento más sed y hambre de ti, por eso te busco en ti y en nada más, ya que tú me alimentabas y aun así saciado, satisfecho quería más de ti, y aun teniendo más de ti no paraba de anhelarte más. Me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti, me tocaste a fondo y deseo con fuerza de ti, por si fuera muy poco, quiero abrazar tú paz, ya que es la única paz que uno encuentra y es lo único que uno obtiene al encontrarte hermosura, y es lo único que después anhela más y más. Aunque es lo único que me satisface, es lo único que quiero y con fuerzas, sin vacilar.

V

O tus promesas o verdades – Confesiones

Lo has dicho muy bien, Señor, acerca de los que no creen en ti; “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Juan 3:18 Aunque a muchos de nosotros nos cuesta creer en tus promesas, creemos que eres el único hijo salvador, modelo de amor, modelo de perfección, modelo de ternura y fuente de toda santidad. Tus promesas han sido narradas desde ya hace tiempo.

Dios cumple sus promesas siempre. Está en la Biblia, II Corintios 1:19-20, «Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, no ha sido Sí y No; más ha sido Sí en él; porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios».

Dios nunca retrae o cambia sus promesas. Está en la Biblia, Salmo 89:34, «No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios».

Ninguna de las promesas de Dios falla jamás. Está en la Biblia, Josué 23:14, «Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas».

Se nos ha prometido vida eterna. Está en la Biblia, 1 Juan 2:25, «Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna».

Dios puede hacer lo imposible. Está en la Biblia, Lucas 18:27, «Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios».

Se nos ha prometido corazones y deseos nuevos. Está en la Biblia, Ezequiel 36:26, «Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne».

Dios nos ha prometido el perdón. Está en la Biblia, 1 Juan 1:9, «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad».

Él ha prometido el fruto del Espíritu. Está en la Biblia, Gálatas 5:22-23, «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley».

Él ha prometido libertad del temor. Está en la Biblia, Salmo 34:4, «Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores».

Dios ha prometido la salvación para nuestros hijos. Está en la Biblia, Isaías 49:25, «Y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos».

Se nos promete el Espíritu Santo. Está en la Biblia, Lucas 11:13, «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Todas nuestras necesidades serán abastecidas. Está en la Biblia, Filipenses 4:19, «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».

Ninguna cosa buena será retenida. Está en la Biblia, Salmo 84:11, «Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad».

Él ha prometido sabiduría. Está en la Biblia, Santiago 1:5, «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada».

Dios ha prometido paz. Está en la Biblia, Isaías 26:3, «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado».

Dios ha prometido escape de la tentación. Está en la Biblia, 1 Corintios 10:13, «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar».

Tenemos la promesa de la salud y la curación. Está en la Biblia, Jeremías 30:17, «Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas».

Se nos promete protección contra daños y peligros. Está en la Biblia, Salmo 91:10, «No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada».

La Biblia promete que los muertos volverán a vivir. Está en la Biblia, Juan 5:28-29, «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

Jesús prometió que vendría otra vez. Está en la Biblia, Juan 14:2-3, «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis».

Él ha prometido el fin de la muerte, la aflicción y el dolor. Está en la Biblia, Apocalipsis 21:4, «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron».

La salvación eterna es una de las cosas más importantes a la que toda persona aspira en esta vida, si no es la más importante desde un punto de vista personal con perspectiva. A lo largo de los evangelios y de la misma biblia encontramos revelaciones que dan respuesta a la pregunta de cómo salvarme eternamente.

Nuestro Señor Jesucristo responde de diversas maneras a esta pregunta que todos nos hacemos en algunos momentos de nuestra vida. Algunos textos escogidos son los siguientes:

Mateo 16,25 (dijo Jesús a sus discípulos): “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará”.

Mateo 19,17 (Jesús respondiendo al joven rico): “Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”.

Marcos 10,29-30 (respondiendo Jesús a Pedro, ante los discípulos): Jesús dijo: “Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna”.

Marcos 16,16 (dijo Jesús resucitado a sus once discípulos): “El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará”.

Lucas 10,25-28 (Jesús respondiendo al legista): Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?”. Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Dijo entonces: “Bien has respondido. Haz eso y vivirás”.

Lucas 18,29-30 (respondiendo Jesús a Pedro ante los discípulos): Él les dijo: “Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y vida eterna en el mundo venidero”.

Lucas 21,19 (dijo Jesús): “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”.

Juan 3,14-15 (respondiendo Jesús a Nicodemo): “Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna”

Juan 4,13-14 (respondiendo Jesús a la mujer samaritana): “Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna”.

Juan 6,51.54.58 (enseñando Jesús a los judíos en la sinagoga de Cafarnaúm): “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo… El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día… Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma de este pan vivirá para siempre”.

Juan 8,51 (respondiendo Jesús a los judíos): “En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi palabra, no verá la muerte jamás”.

Porque lo que le impone al odio es el amor. Y no hay amor más grande que el que tú nos brindas, tus leyes son de amor, y si en eso nos refugiamos la paz reinará. Con todo esto prometiste y cumpliste, y aun así seguirás cumpliendo.

VI

O tú sabiduría

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Santiago 1:5) A lo largo de este caminar contigo, supe que la única fuente verdadera de Sabiduría provenía de ti. Señor, algunos hombres se han vuelto mediocres aunque crean que son sabios, he visto que supuestos sabios no se vestían de prudencia, es más, se elevan por encima de todos y menosprecia al que poco sabe, pero no sabe que es más tonto y que no es más que soplo, polvo y barro. Se ha dicho, Señor; En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.” (Santiago 3:17) Ante todo puro porque viene de ti, Señor.

Sé con exactitud, Dios mío, que aquel que te pide humildemente y constantemente, recibe; Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:8) Por tú bondad, misericordia y por sobre todo amor; beneficias de tú espíritu de sabiduría a quien quieras dar y a quien humildemente lo pide; Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. (Proverbios 2:6) Pero hay aquellos que siendo supuesto sabios se visten de gala con algo repúgnate; el orgullo, sin saber qué; “Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría.(Proverbios 11:2)

Y si no sabe esto, quiere decir que de sabiduría divina no tiene, más bien conocimiento y mediocridad del mundo.

Y aquí asegura, Señor; Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. (Santiago 1:5) Generosamente sin menospreciarnos a pesar de nuestra insuficiencia. Aquellos que por más sabios se creen y sus obras son de orgullos pero no han podido responderse a sí mismo ¿Cómo actúo con los demás? O no se saben responder a tal pregunta, o ni siquiera quiere hacerse tal pregunta.

¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. (Santiago 3:13) Tus mismas palabras son sabiduría y no hay duda en eso, Señor; ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. (Isaías 40:28) Seas alabado también porque eres el único que lo sabe todo; También esto viene del Señor Todopoderoso, admirable por su consejo y magnífico por su sabiduría. (Isaías 28:29)

Oh Dios, por sobre todas las cosas manda humildad a quienes te piden sabiduría, a aquellos que quieren ser admirados o pasarse de un sabio con propio merito, a quienes que quieren ser sabios sin antes ser humildes y Dócil… Por sobre todo, Señor, manda sabiduría a quienes observan tus mandamientos y más que observando se esfuerzan haciéndolo. Porque queriendo ser buenas personas se humillan, y tú, en cambio a quienes se humillan a causa tuya, lo alzas para que todo vean tú gloria y sepa cuán grande y generoso eres. Manda tú espíritu sobre todos nosotros los necesitados de ti.

VII

O tus cualidades o atributos – Confieso

Mi conocimiento no es suficiente, ¡Oh Dios mío! Si existieran palabras mucho más grande en el cielo que pudiera definirte cuan perfecto eres. Y si allí en tu trono pudieras dar a conocer a tus ángeles de una palabra más perfecta que pudiera definirte, o danos la palabra más grande que nuestras propias definiciones acerca de ti, buen Dios de Amor, Todopoderoso e Omnipotente.

Como tus atributos Morales

Dios de “Amor” (1 Juan 4:16), y nosotros que hemos llegado a conocer y hemos creído de tu gran amor para con nosotros. Eres Dios de Amor, y nosotros que permanecemos en el amor y tú permaneces e nosotros.

Dios de “justicia” Tú, Señor, eres justo en todo lo que haces, y todo lo haces con misericordia. (Salmo 145:17) En tú justicia, justo eres, en tú misericordia justo eres, porque justamente no somos misericordioso ni muchos menos justos, por eso, Dios, permaneces en tú justicia y nos das lo justo, pero injustamente nos das tú misericordia porque no lo merecemos. Dios de justicia y misericordia. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo. (Salmo 7:17)

Dios de “verdad”. Él es nuestra Roca, y su obra es perfecta; todos sus caminos son de justicia. Es el Dios de la verdad, justo y recto; en él no hay ninguna maldad. (Deuteronomio 32:4) Un Dios de la verdad, eres el único que merece ese nombre, Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3) Como el objeto del entendimiento es la verdad, Tú, Dios puedes hacerte conocer al hombre (en la medida que tú nos revele), como eres un Dios, un ser de verdad infinita no puedes ser comprendido por ningún ser creado. (Romanos 11:33).

Dios de “sabiduría”. ! Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Romanos 11: 33) La Sabiduría que tienes es una combinación de tu omnisciencia y omnipotencia, haces siempre lo que corresponde, de la manera correcta, en el momento oportuno. Diseñas todas las cosas y gobiernas el curso de los acontecimientos a fin de que se cumplan tus buenos propósitos. ¿Cuánto sabes, Dios? Una pregunta que no puedo responder tan fácilmente sin antes pensar cuantas cosas hay, y cuantas cosas debe saber para ser sabio, pues, Dios, no cabe duda de que tú lo sabes todo y no se trata de ser o sabio por saber mucho, es más te reconozco la misma sabiduría, en pocas palabas eres la misma sabiduría.

Dios “Santo”. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo (1 Pedro 1:16) tú santidad, Dios mío, significa la absoluta pureza moral; no puedes pecar ni tolerar el pecado (Éxodo 25:11; Josué 24:19; Salmo 5:4; Isaías 6:3; Lucas 1:49; Santiago 1:13; Apocalipsis 4:8) Estás separado del hombre en naturaleza y carácter. Eres perfecto, el hombre imperfecto; Eres divino, el hombre humano no; Eres moralmente e naturalmente perfecto, el hombre es pecaminoso. Cuando los serafines describen el resplandor, de tú gloria, sentado en tú trono y exclamaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Isaías 6:3). Único santo, Dios nuestro.

“Dios único, belleza única”. Y, en cuan “belleza” te vistes, ¿O la belleza no puede ser contada? ¿O solo existe la belleza y se trata de algo único? O acaso en vez de llamarlo belleza ¿Podríamos llamarlo Dios? Nuestro conocimiento nos dice que la belleza es abstracta. Permíteme, Oh Dios, que pueda yo contemplar, lo que para mí tú eres la única belleza y no hay ninguna cosa o ser que pueda igualar o irradiar o brillar así como tú. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. (Salmo 27:4).

Como tus atributos naturales

Encuentro desde mi poco conocimiento, “aseidad”. Tú existe de por sí, Oh Dios, y posees en ti mismo el principio de tú existencia. Y bien has dicho: Y dijo Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY,” y añadió: “Así dirás a los Israelitas: ‘YO SOY me ha enviado a ustedes.’ (Éxodo 3:14). Grande eres, Dios mío.

“Dios inmutable”; No me dirijo de esta manera diciendo que tú, Dios mío, no tienes afecto, amor o simpatía, es porque Tú no puedes cambiar tu naturaleza ni conducta, nunca cambias el amor que nos tienes, tu razón es clara, no puedes cambiar algo que tienes o perder algo que no tienes, (porque todo lo que cambia es porque pierde algo que tenía o adquiere algo que no tenía).

Ahora bien, eres un ser puro sin límites ni composición, por tanto no puedes perder nada de lo que si tienes (quedarías limitado), ni adquieres nada nuevo (quedarías compuesto). Es maravilloso tenerte a ti, un Dios que no cambia, que no se vuelve atrás, cuyo genio y cuyos modales no admiten variación dentro de su infinita bondad. Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás; todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán. (Salmo 102: 25-27)

Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. (Malaquías 3:6)

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. (Santiago 1:17).

“Dios infinito y eterno”; El eterno Dios es tu refugio, Y debajo están los brazos eternos. (Deuteronomio 33:27) Hablo de infinito: Que no tiene ni puede tener fin ni término. Y hablo de lo eterno: Que no tiene principio ni fin. En ambos espacios abarcas, Dios, ya que no tienes principio porque siempre estabas y estás, no tienes principio por lo tanto eres eterno, Dios, y no terminas, no tienes fin, así como tú amor y tú misericordia, por lo tanto eres infinito, y a la ves eterno.

“Dios inmenso”. Tú llenas la inmensidad de nuestro espacio, y confieso que nuestro espacio está vacíos y son inmensos, pero no hay espacio que tú no puedes llenar. !Oh Dios, Señor nuestro, grande es tu nombre en toda la tierra! (Salmos 8:9) Tú inmensidad en tú infinito y eterno ser. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. (145:6). Oh mi Señor, cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste; me pregunto ¿Qué es el hombre? ¿Para qué te acuerdas de nosotros? Y me respondo, tan solo porque nos amas.

Un Dios “Omnipotente”. Yo sé, Dios mío, qué puedes hacer todo aquello que va acorde con tú propia naturaleza. En cuanto Ser Supremo, no existe nada ni nadie que pueda ejercer tú mismo poder sobre ti, que es la fuente y el origen de todo el poder. En cierto sentido, Dios, hay algo que podría ser difícil incluso para ti, algo que tú no podrías hacer, no porque no puedas hacerlo, sino porque tú no quieres hacerlo. Para ti desear es poder y no desear es no poder, todo lo que deseas es capaz y puedes llevar a cabo y exhibir tú habilidad. Oh Dios, con tú poder e omnipotencia actúas con propia voluntad. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, más El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: “¿Qué has hecho?». (Daniel 4:35)

No hay nadie que con el mismo poder que se pueda hacer frente a tú voluntad, ni puede estropear tus buenas obras. Si el SEÑOR de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a su mano extendida, ¿quién puede volverla atrás? (Isaías 14:27) Lo confieso a todos y estoy más que convencido de tú poder, todopoderoso eres, un solo Dios. He aquí, yo soy el SEÑOR, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí? (Jeremías 32:27) Solo hay una cosa imposible para ti, la cual es no hacer posible lo que no es de tu voluntad, lo cual igual sigue siendo imposible no poder hacer posible tú voluntad; Porque ninguna cosa será imposible para Dios. (Lucas 1:37) Todo poder, toda gloria, toda honra, toda alabanza sea para ti, así como tú eres eterno, así será, eterno e infinito. Aun desde la eternidad, yo soy, y no hay quien libre de mi mano; yo actúo, ¿y quién lo revocará? (Isaías 43:13) Y puedo seguir queriendo contemplar y querer explicar tú Omnipotencia y aunque siga no terminaría porque grande eres y no haya palabras más grande que pueda quedarte para definirte, excepto unos cuantos, Omnipotente, Altísimo e Todopoderoso. Oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: “¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. (Apocalipsis 19:6)

Entonces Job respondió al SEÑOR, y dijo: Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. (Job 42:1-2).

Un Dios “Omnipresencia”. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? (Salmos 139:7-12) Sin duda, Dios, estás en todas partes simultáneamente, esto es, omnipresente, entonces nada se escapada de tú atención, como así, huir de ti sería imposible ya que habitas en todas partes. Pero, Dios, muchas veces En medio de un acontecimiento catastrófico me preguntaba; ¿Dónde estabas? ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? (Salmo 13:1) Aunque sabía que estabas en todas pates yo quería verte cerca, Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón. (Jeremías 29:13) Por eso, Dios mío, me refugiaba en ti y confiaba en tú Omnipresencia. ¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia! (1 Crónicas 16:11). En todos los sentidos, oh Dios, sabía que estabas observando al hombre, acompañando aunque silenciosamente, y en donde me fijaba, estabas ahí. Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta. (Salmos 63:1).

Un Dios “Omnisciencia”. Oh SEÑOR, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh SEÑOR, tú ya la sabes toda. (Salmos 139:1-4) Oh Dios, a menudo hablo de lo que es y cómo lo sé, pero rara vez te he preguntado; ¿Cómo sabes? ¿Cuántas cosas sabes? Mi poco conocimiento me dice que tú, Dios mío, tú conocimiento de es intuitivo, no discursivo; en otras palabras, nosotros aprendemos. Pero tú conocimiento es intuitivo, lo que quiere decir que es innato e inmediato. Tú no aprendes: simplemente sabes. Tú no descubres ni olvidas. Tú conocimiento de es simultáneo, no sucesivo. Para ti, el acto de percepción es completo e instantáneo. Tú piensas sobre todas las cosas a la vez. Tú conocimiento de es independiente, no dependiente. No recibes tú conocimiento de nadie ni de nada externo sino de ti mismo. ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? (Isaías 40:13-14) Pues nadie, Dios mío. Tú conocimiento es infalible, no sujeto al error. Conoces todas las proposiciones verdaderas y siempre estás correcto en lo que sabes, conoces. Grande es nuestro Señor, y muy poderoso; su entendimiento es infinito. (Salmos 147:5). Tú conocimiento de es infinito, no parcial. Tú conoces exhaustivamente todas tus acciones y planes, También nos conoces a nosotros de manera exhaustiva, ningún secreto de nuestro corazón, ningún pensamiento de nuestra mente ni sentimiento de nuestra alma se escapa a tú mirada. ¿No se habría dado cuenta Dios de esto? Pues El conoce los secretos del corazón. (Salmos 44:21). Tú conocimiento exhaustivo previo de todas las cosas que suceden, incluyendo las decisiones morales de todos nosotros. “¿Y quién como Yo? Que lo proclame y lo declaré. Sí, que en orden lo relate ante mí, desde que establecí la antigua nación. Que les anuncien las cosas venideras y lo que va a acontecer. No tiemblen ni teman; ¿No se lo he hecho oír y lo he anunciado desde hace tiempo? Ustedes son mis testigos. ¿Hay otro dios fuera de mí, o hay otra Roca? No conozco ninguna” (Isa. 44:7-8). Solo tú, Dios mío, declaras lo que está por venir, solo tú, oh Dios, conoces el futuro, pues solo tú lo has decretado.

Como tus atributos comunicables

Un Dios “bondadoso” un Dios “misericordioso”. Asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:6-7). Eres un Dios bueno; Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Tú amor es universal y abarcas en todas las personas. Eres bondadoso y Misericordioso; Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo”. (Éxodo 33:19; 34:6, 7.) Por lo tanto, eres bondadoso, misericordioso y benevolente, amoroso y verdadero. Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos, porque en tus mandamientos he ejercido fe. (Salmo 119:66.) Enséñame para que así pueda ser un modelo tuyo de bondad, humildad y amor. Háganse imitadores de Dios, como hijos amados. (Efesios 5:1.). Oh Dios, Rebosarán con la mención de la abundancia de tu bondad, y a causa de tu justicia clamarán gozosamente. (Salmo 145:7.) Y acorde a tú amor, con bondad me corriges, De los pecados de mi juventud y de mis sublevaciones, oh, no te acuerdes. Conforme a tu bondad amorosa acuérdate, sí, tú mismo, de mí, por causa de tu bondad, oh Dios. (Salmo 25:7.) Con un corazón inquieto y arrepentido, por lo tanto, Oh Dios, confiado por ti. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmo 23:6) ¡La bondad de Dios me seguirá!

Un Dios “Soberano”. “Yo soy Dios, y no hay otro Dios; y nada hay semejante a mí. . . “que digo: ‘Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero’” Isaías 46:9-10). Un solo ser soberano, un solo Dios sentado en tú trono y cuyo poder no tiene fin. Haces todas las cosas acorde a tu voluntad. Por la soberanía de Dios tenemos libre albedrío y somos capaces de elegir y tomar decisiones que moldean nuestras vidas. Aunque no poseemos el poder infinito de Dios, podemos someter nuestros corazones, almas, y mentes de maneras que concuerden con Su santa voluntad. De esta manera, honramos al Creador y Sustentador de todas las cosas, reconociendo que Dios es verdaderamente soberano (Colosenses 1:16-17). Oh Dios, cada espacio son llenados por ti, Altísimo eres. Aun así, alabó la soberanía del Altísimo. Cuyo dominio el de Dios es sempiterno, y su reino por todas las edades. . . Y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra. Y no hay quien detenga su mano…” (Daniel 4:34-35). Seas por siempre alabado, Señor.

Un Dios “Humilde”. Él mismo explicó: “¿Saben lo que les he hecho? Por eso, si yo, aunque soy Señor y Maestro, les he lavado los pies a ustedes, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque yo les he puesto el modelo, que, así como yo hice con ustedes, ustedes también deben hacerlo” (Juan 13:12-15) Oh Señor, modelo de perfección, de humildad. Amor que no se extingue, espejo de humildad. Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera. (Mateo 11, 28-30).

Como mis debilidades – Confieso

Tantas veces pude ver el fondo de aquella fosa, era oscuro pero supe ver en la oscuridad, tal vez palpando lo que había a mi alrededor supe de lo que se trataba. Aunque en oscura estaba, supe cómo se veía las cosas en aquella fosa. Mientras estaba atrapado allí en mi mente gritabas, “Sal de ahí y vuelve a casa” pero al escucharte muy enojado, mis oídos cerraba, pero tal es tu fuerza que en mi interior tu voz resonaba. ¿Cómo quieres que salga de aquí si esto es lo que me arrastraba? Mi carne frágil, hasta el punto de abandonarme en el mundo, de gozar de aquello que vida me daba, sino gratuitamente muerte en carne me daba. Mis respuesta en lo de siempre; “No tengo fuerzas”. Pero las fuerzas que no tenía, de ti venían, sin embargo en ese momento ni cuenta me daba, mientras en el mundo mi carne gozo encontraba, pero mi espíritu en la muerte se encontraba.

Aquel apóstol débil, con gritos te clamaba; Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que se quite de mí. (2 Corintios 12:8) Y en eso, tú con respuesta llegabas; Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. (2 Corintios 12:9) Y él, más débil quería ser para que tu fuerza se manifieste en él. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:10) Con eso mi mente se abre, estando delante de ti, Señor. La fuerza que necesitaba provenía de ti y no de mí, estando revestidos de carne fuerte no soy, es más débil permanezco, pero estando revestido de ti, fuerte soy, es más podía yo agradecer mi carne, porque cuando más débil era más necesitaba de ti.

Por esa cuestión que puedo confesar que cuando soy débil fuerte soy, porque tu gracia se manifiesta en mi debilidad.

Por eso me basta tu amor, tu gracia me da, cuando más débil soy, más necesito de ti y cuando más necesito de ti, más te ruego fuerzas, porque; Tú fortaleces al cansado y acrecienta la fuerza del débil. (Isaías 40:29) Entonces cuando débil soy, fuerte soy.

O con tus fuerzas – Confieso

La gran parte que más me sorprende es que por tu gracia y misericordia me das la fuerza para continuar de nuevo, donde mis fuerzas terminan comienzas tú, Señor. Y, la fuerza, el descanso, la gracia, la ayuda, simpatía y el amor; todo viene de ti para nosotros, lo que es una lista de bendiciones para mí. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) y es eso, Señor, la fortaleza que necesito lo encuentro en ti. Y en muchos casos, por mi mente pasaba que abandonar debía, pero meditando una vez tu palabra, con eso me acabaste; Él da esfuerzos al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. (Isaías 40: 29). Sin palabras, no cabe duda de que cuando necesito tú multiplicas tu fuerzas en mí.

VIII

O cuando te quedas con nosotros – Confieso

En aquella oscuridad te detuviste a mitad del camino esperando que de mi salga alguna palabra para que tú te quedaras conmigo. Y sí, Señor, aquella tarde era unos de lo más oscuros de mi vida, fueron días enteros y meses y quizás años buscando la felicidad verdadera, aunque pude encontrar en el mundo algo que me hacía feliz, pero la felicidad plena no era eso. El atardecer era para mí unos de los más viejos y nuevos recuerdos de la infelicidad con la que estuve acompañado durante muchos años, tú lo sabes, Señor.

Puedo decir que fueron viejos, porque lo peor ya pasó, pero también puedo decir nuevos, porque se me hacía presente aquella infelicidad o mejor dicho, tristeza.

El atardecer para mí no era mi agrado, porque aquellos recuerdos de cuando era niño, supuestamente tenía que ser feliz, lo fui, pero no del todo. No me quejo ni cuestiono porque no lo fui, pero supongo que era porque mi familia no tenía una base ni siquiera conocimiento de ti, si sabían que tú existías, pero hasta ahí, no más que eso. Esas marcas naranjas en el cielo indicaba que el día se acaba, pero para mí no, para mí era horror ver tal hermosa creación tuya, lo confieso, Señor.

A simple vista era normal no gustar de aquellas tardes hermosas, pero no era normal, hasta que de pronto fue una tarde que decidiste sanar mis heridas de mi infancia, con tu misericordia y amor pude yo ver una tarde sin recordarme lo vivido en el pasado.

Pero antes de que sucediera eso, pude yo suplicarte para que me quites tanta pena. Actuaste acorde tu voluntad, y fue ahí donde llenaste aquel hueco en el alma. También pude yo insistirte en que te quedaras aquella tarde, y fue ahí donde te quedaste a mi lado a contemplar el crespúsculo del atardecer, una verdadera obra tuya, realmente fue allí donde vi tu sonrisa de amor hacia mi reflejado en el cielo, y si hablo de tu amor, esta obra puedo citarlo entre miles y miles de representaciones de tu amor que yo pude contemplar.

Así también, Señor, todos nosotros debemos de insistirte a que te quedes con nosotros, porque las noches oscuras y los días oscuros son penas para nuestras almas, son tristezas para nuestro ser y profundo dolor para nuestro espíritu, y es ahí donde nosotros empezamos a clamarte, y es ahí donde tu misericordia se manifiesta y con la luz de tu amor empiezas a sanar nuestros corazones y llenar nuestro interior de luz, tanto que ya no sería capaz que alguna oscuridad penetre allí. Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. (Lucas 24:29)

IX

O cuando eres el único digno de alabanza – Confieso

Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y sentados en los tronos, veinticuatro ancianos vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en la cabeza. (Apocalipsis 4:4) Sentado en tu trono rodeado de luz, a la diestra del Padre gobiernas, con rostro de fuego, con rostro de sol, cuando hablas es trueno tu voz. Poderoso, en majestad y reino eres poderoso, Señor, en potestad e imperio eres poderoso, Señor Jesús. No hay duda de que en verdad eres el cordero de Dios que fuiste sacrificado por el perdón del mundo, se te ha dado la gloria que Dios Padre lo tiene, es más, Señor Jesús, compartes la misma gloria allí en tú trono sentado, lleno de gloria, Todopoderoso. Un gran arcoíris, sobre tu cabeza coronando tú ser, tú eres el cordero, que todo pudo vencer, tú eres el primero, y el último; Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. (Apocalipsis 22:1) Y aquellos ancianos delante de ti arrojan sus coronas de oro, reconociéndote que tú eres el único digno de poseer el trono y la corona; Los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:» Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creada». (Apocalipsis4:10-11) Y allí estás, Señor, cordero inmolado por todos nuestros pecados, sentado en tu gran trono, rodeado de gloria, rodeado de poder, de pureza. ¡Eres el único digno de reconocimiento, digno de toda alabanza!

X

Aquellos que quisieron ser modelos tuyos: Santos por amor al Señor

Si la medida del amor es amar sin medida, entonces aquí, tus hijos, ¿Deberíamos de amarte sin medida o solo deberíamos dejarnos amar sin medida? Pero si el amor no tiene comienzo ni fin, ¿Entonces esa es la manera como nos amas? ¿O tú eres amor? Definitivamente, Señor, tu amor por nosotros no tiene una medida ni podría ser comprimido ni muchos menos suprimido – disminuido. Y si hablamos del peso, con orgullo fijaría mis ojos en aquella Cruz, y estoy seguro de que fue el peso de nuestros pecados, sufrimientos, dolores, angustias, enfermedades, lo que podría pesarte, más allá de aquel madero, todo lo malo fue extinto y de ahí tu amor pesa más que todo defecto.

Es más alivianaste nuestras cargas y mediste nuestros dolores para luego ser suprimido reduciéndolo a nada, pero no fuiste capaz de reducir a una medida ese eterno amor que nos mantienes.

«La medida del amor es amar sin medida».

San Agustín

Un corazón de hombre, que gime por no amarte como tú lo esperas de nosotros, un corazón que no encuentre alegría en el mundo, sino que solo en ti, ya que tú eres la felicidad y no existe otro, un corazón que lata fuertemente por querer imitarte a ti y un corazón donde encuentres morada y que ahí estés plácidamente morando sin preocuparte; de que algún día tú, forzosamente salgas de allí. Danos un corazón de esta manera, Señor.

«Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre: un corazón que te amé, un corazón que se alegre en ti, que te imite y que te complazca.»

San Ambrosio

En pocas palabras, Señor, la mesa carece de pan y nosotros pasamos hambre y solo aplacamos la hambruna con una mesa llena de pan, y ya llenos el estómago procedemos a descansar y digerir lo que devoramos, pero, el cuerpo está satisfecho ¿Y el alma? ¿Y el espíritu?

Si nos falta el amor ni aunque con estómagos llenos podríamos digerir lo que ya devoramos. Llenándonos el hambre de paz, llenándonos el hambre de amor… Que nos falte lo físico del pan para aplacar el hambre, que lo sencillo del amor para extinguir el hambre y la infelicidad.

“Tan pobre como es la mesa que carece de pan, así la vida más ejemplar resulta vacía si le falta amor.”

San Antonio de Padua

A veces confundimos el amor con otras muchas cosas que nosotros los hombres hemos inventado para justificar nuestros egoísmos personales, y justamente el egoísmo que cada uno de nosotros personalmente tiene, es lo que nos lleva a voltearles el rostro a los que en verdad necesitan o están carenciado de algo. Es verdad, Señor, quien ama de verdad tiene que estar dispuesto al sufrimiento, incluso a la entrega de sí mismo, y esto siempre es doloroso. Pero, al mismo tiempo, llena de gozo pues el amor total es la antesala de la gloria que nos espera. Un claro ejemplo nos has dado, cuando aquel pesado madero lo cargabas y en el madero de aquella cruz tú santa sangre manchada estaba. Claro ejemplo nos diste, Señor, cuando el sufrimiento de todos nosotros tú lo cargaste y llevándolos a nosotros nos libraste de aquella agonía de la muerte.

“El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre.”

Santa Clara de Asís

Es necesario, Señor, que dejemos o sustituyamos ese algo temporal por lo eterno, por el amor de verdad, lo único que no debería pasar. No cabe duda los milagros que recibimos de tus generosas manos, supongo que a eso lo podemos llamar caridad, o más bien obra de amor o acto de amor, no lo sabemos, lo sabes tú, Señor.

Pero si cambiamos lo temporal, o sea, amarnos unos a otros eternamente, o precisamente constantemente o de verdad, el acto de caridad o acto de amor que haríamos por nosotros mismos sería un modelo que seguimos de ti, porque no hay amor más verdadero y eterno que el tuyo, y no hay acto de caridad o acto de amor más perfecto del que tu hiciste. Señor, si todos te tomara como modelo – ejemplo, pues antes que eso deberíamos de amar de verdad y luego la acción de ese amor saldrá a la luz.

«En la medida en que se ama algo temporal, se pierde el fruto de la caridad».

Santa Clara de Asís

Encomendarnos a ti y dejarnos por completo a tus manos, dejar que tu amorosa mano se abata contra aquel que nos desea mucho el mal o simplemente deseémosle el bien. Si de esa manera actuamos entonces significa que en el interior del hombre moras, en el corazón del hombre estableciste tu casa y allí habitas. Que el deseo de todos nosotros sea el de limpiar el sitio donde allí edificarías un hogar acogedor, que el deseo de todos nosotros sea ponerte en primer lugar antes de devolver mal por mal, entonces si habitas en nuestros corazones tendríamos amor y si tenemos amor, amaríamos y si amamos, no juzgaríamos ni condenaríamos a semejantes hermanos.

Que el deseo de todos nosotros seas tú, Señor. Amor que juzga con amor, y que condena en amor, Dios que ama y no deja de amar.

“Jesús, te recomiendo mi mayor enemigo, mi mayor adversario. Guíalo, acompáñalo, y si tu mano debe descargar sobre él, descárgala sobre mí. Cólmale, Jesús, de bienes, no le abandones, consuélale. ¿Qué importa que a mí me abandones en mis dolores? Pero a él no; te lo recomiendo ahora y para siempre. Cólmalo de bienes; el doble de todo el mal que deseó hacerme. Y para mostrarte que le amo, mañana aplicaré por él la comunión. Acaso él pensará y deseará hacerme mal; en cambio, nosotros le deseamos mucho bien.”

Santa Gema Galgani

Solo nosotros podemos poner un extremo a tu amor, solo nosotros podemos ponerlo medias y hasta pesarlo, pero nadie, Señor, entiende ese amor con que nos amas, ni nadie puede vernos como tú nos ves, aunque nosotros pongamos medida, peso o extremo a tu amor eterno, eso no nos hace que entendamos tu amor, sin embargo, si tan solo calláramos y dejáramos amarnos por ti entonces allí tal vez entenderíamos de cómo nos amas, pero aun así no lo podríamos entender ya que eso excede nuestro entendimiento, pero solo podríamos decir que tú nos amas extraordinariamente – sobrenaturalmente – enormemente… Enséñanos a dejarnos caer en tus manos y ya así abandonarnos por completo en ti y dejar que tú actúes y tomes el control de nuestras vidas.

El misterio de tú amor, el misterio de la cruz, la pasión de tu dolor y tu corazón que arde como fuego de amor por nosotros…. La locura de la cruz, nuestra sanación a través de tus heridas. La muerte vencida, la muerte clavada, la muerte asesinada por tu muerte y resurrección.

“Mira, hija, y aprende cómo se ama –y me mostró sus cinco llagas abiertas–. Mira esta cruz, estas espinas, estos clavos, esta lividez, estos desgarrones, estas llagas y esta sangre; todo ello es obra de amor y de amor infinito. ¿Ves hasta qué extremo te he amado? ¿Me quieres amar de verdad? Aprende antes a sufrir. El sufrir enseña a amar.”

Santa Gema Galgani

“El amor puro es capaz de grandes empresas y no lo destruyen ni las dificultades ni las contrariedades, si el amor es fuerte a pesar de grandes dificultades, también es perseverante en la vida cotidiana, gris, monótona. Sabe que para agradar a Dios, una cosa es necesaria, es decir hacer las cosas más pequeñas con gran amor, amor y siempre amor.”

Santa Faustina

“El amor puro no se equivoca, tiene singularmente mucha luz y no hará nada que no agrade a Dios. Es ingenioso en hacer lo que es más agradable a Dios y no hay nadie que lo iguale; es feliz cuando puede anonadarse y arder como un sacrificio puro. Cuanto más se entrega, tanto más es feliz. Además, nadie sabe presentir los peligros desde tan lejos como él; sabe quitar la máscara y sabe con quién trata.»

Santa Faustina

“El amor no conoce temor, pasa por todos los coros angélicos que hacen guardia delante de su trono. No tiene miedo de nadie; alcanza a Dios y se sumerge en Él como en su único tesoro.»

Santa Faustina

Solo el que ama de verdad te ha conocido, ya que de ti viene el amor, si tú inunda el corazón de aquel que antes no amaba o solo conocía la amargura, notaríamos que cambiaría de vida y más aún cuando se trata de ti, de las cosas divinas, empecharíamos a amar de una manera grandioso, así que aquel que ama tiene un conocimiento enorme de ti y más que conocimiento, experimentado. Y ese encuentro contigo, vivo y resucitado, nos llevaría a amar sin medida y en situaciones difíciles a los demás apaciguaremos como una oveja y lo encaminaríamos hacia el mar de tú amor y misericordia.

“He conocido y he experimentado que las almas que viven en el amor se distinguen por una gran perspicacia en el conocimiento de las cosas divinas, tanto en su propia alma como en las almas de los demás.”

Santa Faustina

Terminar inundado de aquella presencia divina, de tú Espíritu Santo, nos llevaría a una acción de obra de caridad, de cariño, de amor, hacia nuestros semejantes – hermanos. Que tú Espíritu Santo venga hacia nosotros y que se manifieste en nuestras obras exteriormente, perfectamente, esa gracia, Señor, con que cada día nos inundas, sostienes y por sobre todas las cosas mantiene – ayuda. Por supuesto, Señor, por si no existieras tú amor sobre nosotros, no existiría tú bendita gracia, aquel que es necesario en nosotros y así como tú bondad y misericordia. Por eso las obras de amor más perfecto vienen de tú Espíritu Santo, aquel que por efecto irradia amor y nada más que eso.

«Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu».

Francisco, Papa

Y realmente para muchos esta reacción tuya parece un verdadero misterio ya que no muchos entiende del porque actuabas con serenidad sin reaccionar a tus instintos de un ser carnal, hablo de que te has ofrecido sin que lucharas por salvar tu vida. Esta reacción tuya ya no fue un misterio, desde cuando se oía un grito desahogado y lleno de dolor; “Porque la voluntad del padre es amarlos y justamente me entrego a ustedes porque los amo”.

Sería un gran alivio, confieso, para ti ver que nosotros seguimos tus huellas y llevar en cuenta y en primer lugar el mandato más grande que nos dejaste, “Ámense unos a otros como yo les he amado” y este otro, “Amen a sus enemigos y no hagan el mal por los que los odia” y fuiste tú quien con vos fuerte nos gritas desde tu trono de gloria “Amigo” a pesar de que todos nosotros no pensamos muchas veces en ti y en momentos nos disgustamos con nuestros hermanos a quien supuestamente deberíamos amar, tus huellas debemos de seguir, son tus pasos lo que debemos de caminar y por si fuera poco, somos nosotros quien debemos ser entregados a ti por nuestra misma voluntad, somos nosotros quien te debemos gemir con fuerza y con todas nuestras fuerzas entregarnos a ti e ahogarnos en ese mar de amor que nos diste, eso que nunca se extingue – seca, como tú mismo ser inmortal – incorrupto.

«Amen a sus enemigos y hagan el bien a los que los odian, pues nuestro Señor Jesús, cuyas huellas debemos seguir, llamó amigo al que lo entregaba y se ofreció espontáneamente a los que lo crucificaron».

San Francisco de Asís

Unos hijos dóciles a tus mandamientos, obediente a tus instrucciones, es lo que deseas para que tengamos vida eterna, pero no, tus hijos anhelan la felicidad plena y la vida eterna, pero no desean escuchar tus palabras ni mucho menos ser obediente a ti… Un modelo, Señor, tú fuiste el modelo de docilidad y de obediencia, por la voluntad del Padre Todopoderoso y justamente ese modelo deberíamos de seguir, a ti por cuyo amor te entregaste a manos de seres inferiores y sin negarte si no que con voluntad propia.

«Quien obedece no debe mirar en su superior al hombre sino a Aquel por cuyo amor ha entregado la obediencia».

San Francisco de Asís

Las obras que deberíamos de mostrar a aquellos que no se molestan de los pecados que comete o de los perjuicios que comente contra los demás, son las obras de amor, cuyo amor sea las que tú nos mostraste, aunque sea con dolor o tormentos, de igual manera el amor duele y ese dolor es porque existe amor en lo que hacemos y eso que hacemos – acción, se llama obra y con dolor esa obra se convierte una gran obra de amor.

Como aquellos latigazos, o aquella corona de espina, o esos golpes, humillaciones, burlas y por si fuera pocos esos tres clavos que traspasados estaban en tus manos y pies, y al terminar el dolor y la agonía se viene una lanza atravesado a tu costado, acto de amor, obras de amor, obras de sufrimientos para demostrar el amor, en fin el amor siempre sale victorioso aunque sea humillado o lastimado. Donde hay amor existe la victoria y donde existe la victoria y el amor, existes tú, Señor.

“Ama de veras a su enemigo el que no se duele de la injuria que se le hace, sino que, por el amor de Dios, se requema por el pecado que hay en su alma. Y muéstrele su amor con obras.”

San Francisco de Asís

Incalculable sería una respuesta adecuada, pues si nosotros nos preguntáramos acerca del primer amor que existió entonces nos fijaríamos en ti, Señor, entonces nos daríamos cuenta de que estábamos llenos de tu amor, de tu bendición y de tu bendita gracia. En pocas palabras, Señor, ¿Con cuanto amor nos puedes amar? Pues finándonos en tus obras, creo que veríamos que tú gran amor no tiene unidad de medida ni comienzo ni fin, que siempre estaba y siempre estará por toda la eternidad puesto que eres el mismo amor que se pudo encarnar en persona de carne y hueso, puesto que caminabas con nosotros enseñando y al irte te llevaste nuestros dolores, angustias y pecados y eso fue uno de tus más grande obra de amor, de los miles que hubo.

Por eso si te tenemos a ti, entonces amaríamos sin medida y daríamos de nosotros lo que nos queda de amor y ese amor no se extingue nunca porque constantemente está siendo alimentado por ti, Señor.

Por eso si es que amamos entonces levantaríamos aquel espíritu que desfallece de apoco, aquellos espíritus – alamas que tú creaste y que te pertenecen, nutriríamos a nuestros hermanos llenándolos de amor, de amor en sus angustias, de amor en sus dolores, de amor en sus amarguras y en sus odios, de amor en sus principios y fines, de amor para toda su vida terrenal.

«Con cuánto más amor puede uno de nosotros amar y nutrir a su hermano en el espíritu».

San Francisco de Asís

El egoísmo es una enfermedad que no nos permite vivir al máximo, y me refiero a máximo a vivir una vida que tú, Señor, nos brindas, así con amor y paz, así mismo como fueron tus planes, por eso sería egoísmo retener algo nuestro, y me refiero a lo material y a lo espiritual. De lo material podríamos dar de comer y beber a nuestros hermanos sin retener de lo que supuestamente es nuestro, y de lo espiritual darnos enteramente sin retener ni una sola gota de caridad. Un modelo de perfecta obra de caridad, así eres tú, Señor.

Y si hablamos de que tú enteramente te entregaste a nosotros, de que sin medida, de que ni siquiera un pelo del cabello has reservado y retenido solo para ti, todo eso es una excelente obra de caridad en donde de esa manera de obrar tuyo nos da un modelo – ejemplo a seguir.

No retengan nada de ustedes mismos a fin de que enteros los reciba aquel que se dio por entero.

San francisco de Asís

Con amor eterno nos amas, y en eso no cabe duda, Señor, de tu gran amor sale una cadena que no se rompe, llamado cortesía y la caridad, cortésmente nos amas y con eso nos demuestra tus obras – caridad. El odio del mundo se extinguen con ser cortes y con esa obra de caridad que tanto te gusta y que por esa razón se conmueve tus entrañas y te derrites por esa acción nuestra, ya con eso ambos provienen – salen del amor y ese amor que sale – emana de nosotros desciende desde lo más alto de ti, Señor, en palabras cortas, el amor con que amamos es un pedazo enorme de ti

«La cortesía es hermana de la caridad, que apaga el odio y fomenta el amor».

San Francisco de Asís

Lo sencillo, lo honesto y lo humilde, en eso debemos de refugiarnos y por sobre todas las cosas estas deberían de ser nuestra virtud, en lo sencillo te encuentras tú, Señor, lo cual sencillamente nos amas, sin dificultades ni complicaciones, en lo honesto esta tú palabra, Señor, lo cual no hay mentira en tu boca y vives en la verdad, en lo humilde te encontramos a ti, Señor, lo cual es muy hermoso porque aquel ser humilde tiene felizmente una vida en ti, de esa manera nosotros hijos tuyos debemos de amarte, sencillo sin complicaciones ni peros. Honestos, sin tratar de mentirte ni ser hipócritas por lo tanto no tratar de amar a dos cosas a la vez. Humilde porque en todo caso estas con nosotros ya sean en la abundancia o en la miseria y de esta manera debemos de amarte a ti, a pesar de todo permanecer en ti y tú en nosotros.

Amarte de estas formas es lo que tú esperas de nosotros, un punto muy interesante, Señor, que por lo general tratamos de amarte forzosamente sin antes pensar que fuiste tú quien nos amaste primeramente. En todo momento, Señor, quisiéramos amarte y así no desviarnos más del camino. Búscanos en nosotros mismos, Señor, y tal vez hallaras cosas buenas, porque en el fondo somos niños – hijos que solo busca a la figura paterna, aquel que abraza y da amor y que susurra en el corazón diciendo: “Yo estoy todos los días contigo y estaré eternamente amándote”. Búscanos en nuestra sinceridad y no en nuestra mentira y por sobre todas las cosas, líbranos del mal camino.

«Amemos a Dios con corazón sencillo y espíritu puro, eso es lo que busca Él por encima de todo». San Francisco de Asís

«Se aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando».

San Francisco de Sales

Aunque nuestra barca se hundiese y los vientos y las mareas y las olas se lancen a nosotros con fuerza, ya no tenemos a nadie más y muchas veces perdemos nuestras esperanzas en todo, pero también aunque todo este hundiéndose tenemos esperanzas en el hombre y no en ti, y ni saber que en cada hombre te manifiestas con una mano solidaria y caritativa.

De buena gana y con humor, pacientes y perseverando y por sobre todas las virtudes y valores, la fe puesta en ti, porque si tenemos fe en ti, tenemos la certeza de que tú puedes calmar la tempestad y solo tú puedes caminar sobres las aguas.

Y aunque no se trate de que; “Tú lo puedes todo, que solo tú eres Todopoderoso e Omnipotente” ya no se trata de eso, Señor, sino de que en todo ese poder y voluntad hay algo mayor que eso que es el amor, lo cual todos sabemos o aunque muchas veces no quisiéramos creer que el amor lo puede todo, pero detrás de todo estas tú, sosteniendo nuestra barca y muchas veces hasta arrastrando hasta la orilla o durmiéndote allí en medio de la tormenta, pero la certeza de todo esto sería de que tú como padre amoroso nos brindas la protección y la ayuda pero con amor y amor eterno.

«Tenemos que permanecer en la barca en que estamos mientras dura el trayecto de esta vida a la otra. Y debemos hacerlo de buen grado y con amor; porque, aunque algunas veces no haya sido la mano de Dios la que nos ha puesto allí, sino la de los hombres, una vez en la barca, estamos allí porque Dios lo quiere, por lo que debemos seguir en ella de buena gana y con gusto».

San Francisco de Sale

“Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos»

San Francisco de Sales

Una cruz que nos lleva a pensar que detrás de toda esa anécdota de aquel que estuvo clavado y suspendido en el que existe un ser que por amor a nosotros se humillo hasta alcanzar ser clavado en un madero. Que por amor ha dado muerte a su cuerpo y ha se ha dado silenciándose a quienes lo querían asesinar, y por si fuera poco, jamás nos culpaste de todo ese padecimiento y dolor, sino que en todo caso tu respuesta fue muy franca y honesta; “Fue porque te amo” y justamente eso fue el precio de tú amor.

Ahora bien, Señor, ¿Si no nos amabas por qué te ofrecerías como ofrenda – sacrificio? Lo mismo con nosotros, ¿Por qué vivimos si es que no tenemos por quien luchar, y hasta sufrir o dar la cara por aquel que amamos? Ni tu sacrificio ni tus obras tendría sentido si no lo hubieras hecho con amor y por nosotros, también nosotros si no amamos prácticamente no tendría sentido existir, ya no tendría sabor nuestro andar aquí en el mundo.

Pero lo mejor para todos nosotros sería amar a aquel que por el bien y por amor da la vida eterna y lo da en abundancia, amarte a ti sin medida, Señor. También está el otro lado, amar a aquel que nos odia, considerando que, aquel que odia es porque nunca ha conocido el amor o porque no te ha conocido a ti, Señor, para ti sería un gusto que nos vieras amando a alguien que no ama o que odia, porque de esa manera estamos demostrando que existe el amor y que ese amor solo viene de ti, Señor.

«Si no quieres sufrir no ames, pero si no amas: ¿Para qué quieres vivir?»

San Francisco de Sales

«Abraza al Dios Amor y abraza al Dios del amor».

San Francisco de Sales

Cuando abrazabas la cruz ya sabiendo que en ella estaba puesta tu larga agonía es como que abrazabas tu sufrimiento porque por amor sufrías y por una perfecta causa de amor, pues cuando más amabas más sufrías, porque por amor a nosotros te has dado y sin medida por ya la vida eterna nos has dado ¿Y que con tu cuerpo?

Un acto de amor nos has demostrado y aun así muchos mirando la cruz solo decimos que has muerto y fuiste colgado en aquel madero, pero en el fondo no queremos o nos damos cuenta de que fue el acto que por excelencia es por amor, deberíamos también de sufrir por amor a ti, igual si el mundo se nos derrumbe o si el sufrimiento es mayor a nuestras fuerzas, es decir, Señor, mientras más amamos más sufrimos y mientras más sufrimos más amamos.

«Cuando se ama no se sufre y si se sufre hasta se ama el mismo sufrimiento».

San Francisco de Sales

«No pienses que vives en el mundo únicamente para divertirte, enriquecerte, comer, beber, dormir como los animales privados de razón; pues el fin para el que has sido creado es infinitamente superior y más sublime; esto es: amar y servir a Dios en esta vida y salvar tu vida en la otra».

San Juan Bosco

Es como decir; “Sin amor la cruz sería inútil” pero todo fue al contrario, todo fue con amor y por amor. ¿Cuál fue el precio de la vida eterna? ¿Un sacrificio? Fue el amor el precio que pagaste por la vida eterna, pues, Señor, por amor y con amor has hecho todas las cosas, y si no fuera por ese amor que arde como fuego y que nunca se extingue, si no fuera por eso, nada hubiera tenido sentido, por lo cual cada vez que fijamos los ojos a la cruz, pues veamos al amor suspendido en ella y diríamos entonces que todo lo que hiciste fue por amor y que tú sacrificio valió mas que la pena.

«Sin amor, es inútil cualquier sacrificio del educador”. San Juan Bosco

Lo mismo pasa con nosotros tus hijos, Señor, para ti no basta amarnos, es más, te gustaría que todos nosotros supiéramos y nos diéramos cuenta de tu gran amor hacia nosotros, por eso es preciso que nosotros nos diéramos cuenta que somos amados así para no buscar ni mendigar amor donde no lo hay.

En todo los casos a gritos nos dices que nos amas, pero, como niños distraídos o muchas veces porque no creemos, no vemos que cada vez que despertamos es una oportunidad más ya que tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, entonces esa acción de despertarnos es una acción de amor ya que nos has dado otro día mas de oportunidad de demostrarnos tu eterno amor, de demostrarnos a través de la naturaleza o a través de las mismas personas.

«No basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta de que son amados».

San Juan Bosco

Basta con amarte y honrarte, Señor, de esta forma aquel que te ama hace lo que le mandas – pides, de tal manera que haciendo lo que le pides hereda un regalo lo cual es la vida eterna puesto que por amor y sabiendo que no hay vida fuera de ti nosotros tengamos vida y vida en abundancia.

Esa vida que nos brindas es gratuito y libre, pero, sabemos que para heredar esa vida nos conviene cumplir tus mandamientos, pero, ¿Cómo cumplir lo que nos mandas si no te amamos? Eso es una pregunta que deberíamos de responder, pues no se podría hacer los que nos pides ya que tus mandamientos se resumen o básicamente está en el amor, amarte a ti y si te amamos a ti, amaríamos los que nos pides y como hijos obedientes haríamos todos los que nos pides.

Pero es necesario amarte, porque sabemos que el amor supera todo y para superar las dificultades debemos de amarte y si te amamos con gusto estaríamos dispuesto a sufrir por aquel que amamos, es decir, si amamos estamos dispuestos a luchar y sufrir por aquel a quien amamos y no digo, Señor, que todo los que nos mandas es sufrimiento, sino que es simple, amar y si amamos con eso estaríamos libres de padecer en pecados y también recibiríamos tu ayuda de manera que la bendición será completamente llena.

Solo basta en amarte, ya que el amor solo basta y no hay otra cosa que baste más que el amor que damos o el amor que viene de ti, Señor.

«No todos pueden ayunar, emprender viajes largos, no pueden dar grandes limosnas, pero todos pueden amar a Dios, sólo basta quererlo».

San Juan Bosco

«Para que el amor fraterno, sea realmente verdadero, debe ser tal que el bien de uno sea para el bien de todos, y el mal de uno lo sientan todos».

San Juan Bosco

«Los jóvenes resultan muy dóciles cuando se dan cuenta de que la persona que los manda los ama».

San Juan Bosco

«El amor es el que ayuda a soportar a los superiores las fatigas, los disgustos, la ingratitud, los desórdenes, los defectos y la negligencia de los jóvenes».

San Juan Bosco

«¡Amar eternamente y dar la vida cantando al Amor!»

San Juan de la Cruz

Amar es esencialmente entregarse a los demás.

San Juan Pablo II

Un corazón donde están cercadas y cerradas con barrote de fierro, de modo que nada puede refugiarse allí y nada puede salir para afuera, una verdadera prisión donde las personas están aisladas de amor y si no existe el amor, una persona carece de la caridad y la felicidad se extinguen.

Por defecto, Señor, si nuestros corazones están cerradas para el amor es como cerrarte las puertas y no dejarte entrar y donde no habitas – moras tú no reina la felicidad sino la amargura que se ve reflejado en nuestras obras y en el modo de actuar.

Si nos falta el pan para vivir y también la paz, nos sería mejor tener la paz que estar satisfecho desesperado y angustiado.

Si nos falta la comodidad, los lujos, las vanidades, nos sería mejor dejar de pesar en esas cosas ya que si no entonces es como que la felicidad que viene de ti lo estemos sustituyendo con las obras y acciones de los hombres. En las cosas materiales no habita la felicidad.

Si nos faltara todas las cosas, pero tenemos amor, nos sería mucho mejor porque entonces solo tendríamos ocupados nuestro corazón en ti y para ti y eso sería la mayor de la felicidad ya que tú, Señor, habitas en la humildad y te forjas en el amor manifestado en la necesidad material, entonces si no hacemos caso en lo que viene a ser lo material, y si solo nos hiciéramos cargos de en cuanto ser feliz con las cosas que no tenemos entonces nos habríamos encontrado el mayor de los tesoros e invaluable.

Abrir nuestro corazón para luego sacar las felicidades falsas y hacer un gran espacio para que entres tú a morar allí, para que tomes posesión de nuestras vidas y nunca nos falte el amor porque donde estás tú hay amor y donde hay amor somos felices y si somos felices contigo, Señor, ya no necesariamente buscaríamos el mundo.

La peor prisión es un corazón cerrado.

San Juan Pablo II

Amar es lo contrario de utilizar.

San Juan Pablo II

El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa de él vivamente. El amor se siente, no se ve; el amor silencioso es el más fuerte de todos.

San Juan Pablo II

“No podemos dar amor a los hermanos si antes no lo recibimos de la fuente auténtica de la caridad divina, y esto sucede sólo después de tiempos prolongados de oración, de escucha de la palabra de Dios y de adoración de la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana.”

San Juan Pablo II

“Amar a quien nos ha ofendido desarma al adversario y puede incluso transformar un campo de batalla en un lugar de solidaria cooperación.”

San Juan Pablo II

No debe buscarse ninguna recompensa mayor que el amor mismo.

San Juan Pablo II

La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.

San Juan Pablo II

María es el modelo de un amor sin fronteras.

San Juan Pablo II

«Ama hasta que duela, si te duele es buena señal».

Santa Teresa de Calcuta

«El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz».

Santa Teresa de Calcuta

«No des lo superfluo, da tu corazón».

Santa Teresa de Calcuta

«Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un frito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías».

Santa Teresa de Calcuta

«El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y que se encuentra al alcance de todas las manos.»

Santa Teresa de Calcuta

“Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.”

Santa Teresa de Calcuta

«Hay que hacer las cosas ordinarias, con un amor extraordinario.»

Santa Teresa de Calcuta

Si logramos amar a esa clase de persona entonces tal vez ganaríamos a ese hermano, y si lo hacemos con el corazón acercaríamos mas a nuestro hermano al mayor y perfecto modelo de amor, que eres tú, Señor. A esas personas que son egoístas debemos de demostrar la caridad comenzando ser caritativos con ellos mismos, en esa obra si no acepta que lo hicimos con todo el corazón, tal vez con intentar otra vez entendería que es hecha con amor. O más bien si tan solo entendiera que existe alguien que lo ama y que ese amor está por encima de todos, y si tan solo entendiera que tú, Señor, lo amas como si no existiera otro ser en el mundo, como si solo existiera él y nadie más, tal vez así se daría cuenta de que todo lo que necesitamos es amor. Ya que supo de tu amor, comenzaría a amar y trabajar por la caridad de amor, tratando así de querer demostrar a todos que; todo lo que necesitamos es amor.

«Las personas son irracionales, inconsecuentes y egoístas. Ámalas de todos modos.»

Santa Teresa de Calcuta

«El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio.»

Santa Teresa de Calcuta

Si no tenemos nada que dar, entonces solo tenemos amor que viene de ti, entonces mejor sería ofrecer amor, que aunque para muchos parece insignificante, no es así. Muchos estamos seguro que tú amor, Señor, es lo que mueve a l mundo, aunque no reina la paz ni el amor sino la corrupción y la avaricia – codicia, igual muchos se esfuerzan para demostrar el amor y lo mejor de todo eso, Señor, es que lo demuestra con el servicio y la caridad, ¿Pero cómo ayudaría a un pobre si la pobreza viene de ambos lados? Entonces que nos muestre su pobreza y nosotros nuestra riqueza de corazón, nuestra abundancia de amor y nuestro servicio en el amor.

Que todos entiendan, Señor, que el amor nace de ti y que proviene de ti, y, todo lo viene de ti perdura para siempre y es bueno tanto para lo que necesitan o lo que no se merecen, pero ahí está el misterio, el misterio o la lógica de tu amor; “Dar amor” y todos sabemos que lo que viene de ti no lo merecemos pero si necesitamos.

«Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor.»

Santa Teresa de Calcuta

«La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz.»

Santa Teresa de Calcuta

“Tu amor me estaba esperando desde la infancia, ha crecido conmigo y al presente es un abismo cuyas profundidades no puedo sondear. El amor llama al amor. Por eso, mi amor me lanza a ti y quisiera colmar al abismo que lo atrae.”

Santa Teresita del Niño Jesús

“Todas las grandes verdades de la fe producían en mi alma una felicidad que no era de esta tierra… vislumbraba ya lo que Dios tiene reservado para lo que lo aman (pero no con los ojos del cuerpo, sino con los del corazón). Y viendo que las recompensas eternas no guardan la menor proporción con los insignificantes sacrificios de la vida, quería amar, amar apasionadamente a Jesús y darle mil muestras de amor mientras pudiera…”

Santa Teresita del Niño Jesús

Nuestra vocación por excelencia debe ser el de amar, amar a todos sin importar que pero, ¿Cómo amaríamos a todos siendo que en mí no habita el amor? Pues es fácil si deberíamos amar al que solo se merece comenzaríamos en amarte primero a ti antes que otros y entonces luego amaríamos a todos, porque de esa manera actúa el amor, sin medida, sin distinción, sin egoísmo, sin excluir a nadie, porque para esto fuimos llamados, a una vida en ti llena de amor que dar y recibir, porque nadie, Señor, puede dar lo que no tiene, y si te tenemos a ti podemos dar hasta lo que no teníamos, ya que lo primero que nos faltaba no eran, la vestimenta, una casa, lo material, la comida, un negocio, dinero; sino que lo primero que nos faltaba era el amor, y a pesar de que ya nos amabas siempre, nosotros no sabíamos con el corazón sino con la mente, por eso si tenemos amor ya podemos dar todo lo que el mundo necesita y mucho más.

“Mi vocación es el amor.”

Santa Teresita del Niño Jesús

«Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías».

Santa Teresa de Liseaux.

Que la virtud sea primeramente el amor para así primeramente amar desde el fondo de nuestros corazones, que la virtud, Señor, sea el de amar porque el mundo necesita de esa virtud y no de la pasión ya que la pasión solo pasa un instante y se extingue a la larga, necesitamos amar por amor y con amor, en eso seriamos perfectos.

Con la virtud de las virtudes y el primero y el único, que viene a ser el amor, ¿Algo más perfecto y esencial – primordial que el amor? No existe, solo el amor.

La virtud que el mundo debería de adorar, de amar, de adquirir y una vez adquirido empezar a dar, debe ser el amor.

El amor no es una pasión, porque ninguna virtud es pasión, y todo amor es «cierta virtud»

Santo Tomás de Aquino

Capitulo XI

Hablando de un ser supremo

Quiero expresarme a través de lo culto de mis sentimientos e invocar tú amor sobre nosotros, aunque ya estés sobre nosotros, dulcísimo amor singular, casi un poema.

I

Mirándote, reflejo de amor pude yo amar a los demás

Mirándote, reflejo de silencio pude yo silenciarme a ti

Mirándote, reflejo de paz pude yo necesitar de ti

Mirándote, reflejo de felicidad pude yo ser feliz

Porque mirándote, yo puedo hacerme sentirte en mí.

II

En silencio estabas

En silencio hablabas

En silencio reaccionabas

En silencio respondías

En silencio abrazabas

En silencio mirabas

Pero…Gritando decías que nos amabas.

III

Envía lluvia, Señor

Envía pan, Señor

Envía paz, Señor

Envía éxitos, Señor

Envíanos compañía, Señor

Ya que no tenemos nada, Señor, tu amor envía.

IV

Viniste al mundo hecho carne

Y también vino tú amor

Viniste enseñando a tú pueblo

Y también enseñando amor

Viniste creando paz

Y también creando amor

Viniste trayendo salvación

Y también salvaste al mundo con amor

Aquella vez llegó una nueva vida un nuevo y singular amor.

V

Tú brillo sigue y oscuridad persiste en mí, Señor

Brillas y aun sigues, diamante, Señor

Tú grandeza sigue y mi impotencia se mantiene, Señor

Tú pureza sigue y mi suciedad no cesan, Señor

Tú hermosura siguen y mi fealdad permanecen, Señor

¿Ves? Sigues siendo perfecto y yo defectivo

¿Ves? Ahora sabes porque necesito de ti, Anhelo mío

Me amas aun así, ¿ves?

VI

¿Dónde comienzas? Si no terminas, Señor

¿Dónde termino? Si no comienzo, Señor

¿Dónde te enojas? Si nos amas, Señor

¿Dónde nos amas? Si en todo, Señor.

¿Dónde estás? Si te acojo, Señor

¿Dónde vas? Si no me sueltas, Señor

¿Dónde me sueltas? Si no te suelto, Señor

¿Dónde estuviste? Si siempre estabas, Señor

¿Dónde vives? Si siempre te veo, Señor

¿Dónde te veo? Si en el sagrario habitas, Señor.

VII

¿Vives por qué? Porque vives

¿Por qué? Porque perduras

¿En qué vives? En ti, Señor Purísimo

En ti mismo ¿Por qué?

Porque no existe lugar para que mores

¿Por qué no existe? Porque nadie puede ante tu Pureza, Señor

¿Y porque habitas en mí? Porque cumples tú voto, Señor Padre.

¿Por qué en mí? ¿Y no en ti?

Porque me ves necesario de ti, Santo Espíritu.

Pendías tú de un madero, y te reflejabas en charco de tu propia sangre

Pendías tú de los brazos de una mujer preciosa, y te reflejabas en unos ojos preciosos que contemplaban tus llagas

Pendías tú en las manos de unos de tus consagrados, y te reflejabas en los ojos de varias personas

Miren, éste es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, pendías de ti mismo para alimentarnos, Santísima, Preciosísima, Purísima, Eucaristía.

VIII

Dulce y dolorosa espera

Agotadas paciencias, estamos

Agotados recursos, contamos

Esperanza y fe, requerimos más

Corazón y espíritu, creen en ti

Corazón y espíritu, esperan en ti

Corazón y espíritu, anhelan de ti

Corazón y espíritu, pende de ti

Mente y razón, dudan de ti

Pero al final, Perfecta Providencia, resultas.

IX

Antes de que yo tuviera conciencia ya tú me amabas

Mucho antes de que yo te conociera ya tú me amabas

Mucho antes de que yo naciera tú estabas pensando en un propósito para mí

Mas yo, Señor, soy injusto al amarte tarde

Te amé tarde mi Dios, te amé después

Más yo quisiera haberte amado mucho antes

Más yo quisiera ser justo y fijarme al mismo tiempo que tú te fijaste en mí

Más yo quisiera ser tan antiguo y tan nuevo así como tú. Tan antiguo en amarme desde hace tiempo

Tan nuevo, en amarme nuevamente todos los días

Pero, Señor, para ser seguir siéndote sincero, “Tarde te amé”

X

No basta con fijarme en ti ahora

Aunque ya sea suficiente para ti

Pero no es justo, Señor

No basta con amarte ahora

Aunque ya sea suficiente para ti

No basta con adorarte

Aunque te sea suficiente con hablarte

No basta nada, Señor, ni aunque muera por ti

Porque aun así no bastará que te demuestre Gratitud.

XI

Sea tu amor sobre nosotros

Sea tu grandeza sobre nosotros

Seas tú sobre nosotros, Señor

Esperamos todo de ti

Venga tú sobre nosotros, Señor

Como esperamos de ti.

XII

La noche habla de ti en sus astros

Las aves hablan de ti en sus nidos

Los peces hablan de ti en sus aguas

Los arboles hablan de ti en sus frutos

La creación habla de ti en tus manos

Hablo de ti en tus palabras. Inspiración Santo Espíritu.

XIII

El corazón no tiene propia voz

O al menos eso esperaba

El corazón no tiene conciencia

O al menos eso esperaba

Pero no nunca esperé que deje de pensar en ti y dejar de latir cuando haya estado presencia.

XIV

Aquel silencio tuyo

Siempre lo haces

Haces como si no supieras nada

Como si no tuvieras respuestas a mis porqués

En cambio esperabas quieto y tranquilo

Como se desvelaba mi corazón.

XV

Volvías después de que te necesitaba

Sin esperar volviste a mí

Sin dudar llegaste a mí

Es más siempre estabas allí

Mis ojos no te veían

No porque no querían verte

Si no porque mis ojos vedados estaban

No porque lo quise

Es porque no lo sabía

Que cada vez que llegaba arrepentido tú en mí volvías.

Santo perdón de Dios

XVI

Dejaban hogares

Dentro de los hogares

Familias vivían

Dejaban familias

Dentro de las familias sus vidas vivían

Solo por seguirte

Dejando iban

Y así, dejándose a sí mismo iban

Y así, tu dulce voz escuchaba

Y decías; sígueme

Y aunque no sabían que siguiéndote todos vivían.

Llamando estaba el Señor

XVII

Pasa tú mano sobre nosotros, no dudes

Pasa tú entendimiento sobre nosotros, no esperes más

Porque pasando vas y entendiéndote vamos

Igual, pasa tú mano y corrige a tu siervo, Señor.

Tú siervo sea corregido por ti.

XVIII

Brisa suave

Bisa calma

Brisa serena

Voz dulce

Voz calmo

Oración de clamor

Oración de alabanza

Respuestas sabias

Respuestas que solucionan

Vida sana

Vida en ti

En donde hay paz, estás tú

En lo sencillo habitas tú, Señor.

Tú morada en la humildad

XIX

Días calurosos, el sol

Noches oscuras, la luna

Días de lluvias, las aguas

Días de tormentas el viento

Días calmo, la paz

Día de angustias, las lagrimas

Días de necesidad, las oraciones

Todos los días, en todos ocupas, Señor.

Estas en todo.

XX

Desde tú amor singular, miras mis pecados

Desde tú misericordia, juzgas mis actos

Desde tú gracia, escuchas mi voz

Pero siempre desde tú amor actúas, y yo viéndote cercano

Y tú volviéndote cercano.

Volviendo a nosotros necesitados

XXI

Llevando nuestras penas

Llevando nuestras culpas

Llevando nuestras enfermedades

Llevando estabas, Señor, todas nuestros sufrimientos

Pero trayendo estabas, Señor, nuestra paz

Pero aún más trayendo estabas, Señor, nuestra salvación.

La salvación que nos trajo.

XXII

Iniciaste una guerra por lo cual tuve yo que luchar

Y has tenido que luchar por mi torcido andar.

Extiendes los brazos y abrazas

Extiendes tú amor por los espacios vacíos del corazón y amas.

Aunque tarde te amé

Temprano me amabas

Aunque muerto estaba

Aun así me llamabas…

Ven, que en mis brazos te espero

Ven, que la vida te la doy porque lo tengo y vengo con la misión a levantar a los muertos.

XXIII

Debilitado quede por tú ausencia, me buscabas, Señor,

Y mirándome de lejos esperabas que yo te dijera;

¡No te vayas!

XXIV

¡Ábreme hijo mío!

Un gran hueco en mi alma mis ojos despertaban

Abrí la puerta, en tu rostro encontré aquellas palabras;

“Con amor eterno te he amado”

Luego me abrazaste y la noche oscura había pasado.

XXV

Quise depender de mí mismo, Señor

Y escuchaba que decían; que aquellos que pierdan la vida por ti la encontrarán, me asustaba

No quise mirarte, escuchaba voces lejanas que se iban perdiendo mientras caminaba

En mi mente Tú estabas, no me abandonabas, eras un cercano y sentía Tú mirada en mi mirada.

Confesiones Personales

“Cada día estas enseñando cosas productivas y modernas, incluso diriges a uno para encontrarte”

1

Estaba postrado ante tú altar, con dolor en el corazón, sin ninguna expresión, más de callar.

En pleno silencio hablabas, aunque no te escuchaba, mi corazón te entendía.

Aunque tú reacción sea difícil de comprender, lo haces con un propósito de enseñar.

Aunque tus respuestas tarden llegaba, en el momento justo se presentaba.

No te entendía aunque llamabas no te quise escuchar.

2

Recordaba meditando mi torcido andar, mi vida pecaminosa lo echaba allí.

Aunque me acogías siempre, quería yo también acogerte, aunque el mundo me impedía, mi mente siempre recordándote estaba.

Aunque en el sagrario habitabas, se me dificultaba visitarte.

La dificultad yo mismo lo hacía, pero al final en tu casa yacía.

Y mi vida seguía con un caminar resbalado, resbalaba a mis gustos, ya sabes, placeres mundanas.

Creía en mí y no te aceptaba, en momentos difíciles no sabía que estabas, en noches de oscuras luz eras para mí.

Es más, aunque las tiniebla yo lo tenía muy por dentro, habitabas cuando te anhelaba, y si te anhelaba era porque te necesitaba.

3

Aunque no te conocía, escuchaba de la felicidad y me gustaba, hasta que tal anhelo mío de ti emanaba.

Anhelaba la felicidad hasta que conocí de donde nacía, y si nacía de ti en ti me refugiaba

Fueron momentos plasmados, sellados y no se borran, es motivo de levantarse cuando de ti me hablan

Porque la felicidad quería y lo encontraba en ti, y en ti esperaba aunque el mundo por mí venía

Me sostenía tu gracia y en tu misericordia me levantaba, fueron caídas y golpes fuertes que duro era la batalla

Volvía a ver el fondo aunque tocando estaba, tú mano no me soltaba

Aunque con vergüenza y adolorido volvía, me dejabas entrar

Aunque entraba en tu casa, afuera luchaba, aunque lucha me esperaba, tú amor fuerza me daba

4

Débil soy y tu fuerza se me manifestaba, reconocía que no podía más pero en mi corazón gritabas; “Estuve a tu lado primero que nada” y yo te cuestionaba

Aunque cuestionaba por ignorancia, tú nunca me ignorabas, y si lo hacía era porque honestidad me faltaba

Mis oraciones escuchabas, aunque suenen mezclados de gemidos y lagrimas

Seguía sin confiar en ti, y ya la fuerza me faltaba

Seguía sin entender lo que pasaba, aunque en el fondo te esperaba

Esperando estaba y lo mejor sería confiar en ti aunque no te vea cerca

Y si no te veía era porque mis problemas no soltaban,

Y si lo soltaba tu mano me sostendría

Y si tu mano apretaba, tú no me soltabas y si no me soltabas mis problemas desaparecían y si desaparecían era porque tú te manifestabas

Y si te manifestabas sería por tanto amor que me dabas

Y si me dabas era porque de tu amor nada se escapaba.

5

Y siguiendo confesaba que no había ser humano que tú no amabas

Y que de tu misericordia nadie dudaba

Y si dudaba era porque en ti no confiaba

Y si no confiaba era porque como yo la ignorancia lo ataba

Y no solo de la ignorancia se trataba, porque puedo tener conocimiento y aun así en ti no confiaba

6

Confesando estaba mientras en mi interior algo clamaba; “procura amarlo” decía pero con vos calma

Se trata tal vez de un ángel o no

O de mi conciencia que me traía recuerdos para mi propio bien

O de tu Santo Espíritu que me incita en amarte porque sabía que con eso a la vida eterna se llevaba

Pero de lo que estoy seguro es de aquel predicador que hablaba de ti y que en ti amor encontraba

Y si amor encontraba, amarte seria lo importante

Y si es importante el amarte, quería ser yo que primero te amase y si te amase primero, sería más temprano para mí el enconarte

Aunque en justo momento te encontré y fue ahí donde difícilmente te amé

Y si digo que te amo, tus leyes cumpliré

7

Confesando estaba, hasta que me vino aquel glorioso recuerdo que cuando devastado estaba y en tus brazos me refugiabas

Contaba con mis dedos las caídas que tenía y tuve que pasar a mis dedos de los pies y quedarme en el penúltimo dedo

Más no pude calcular porque el olvido me ocultaba

Pero me atreví a contar tú gracia y misericordia y cuantas veces perdón me brindabas

Y tuve caer con rostro al piso pidiendo misericordia porque de la cuenta no me recordaba

Eran tantas veces que solo en ti me refugiaba y en tú misericordia perdón me dabas

Y eran tantas culpas perdonadas que quería la cuenta saberlas

Y aunque lo supiese números faltarían

Porque de tu amor y misericordia nadie se escapan

8

Aunque aparente no necesitar de ti

Mi vida se volvía insípida y caos me abrigaba

Y si eso pasaba en mi fondo me esperabas

Con brazos abiertos dispuesto a todo estabas.

9

Muchas veces la paciencia perdía, de tan ridículo problema

Pero en mi mente la esperanza no me soltaba

Porque hasta mis neuronas en ti esperaban

Y si esperaban en ti, en ti se refugiaba

Porque allí afuera lluvia caían y muchas veces estábamos sin paraguas

Confianza en ti anhelaba, aunque con verte actuar me contentaba

Nunca te vi actuar porque no quería

Pero en momentos justos enseñanzas me dabas.

10

Luego de una larga enseñanza la confianza en ti ponía

Y si ponía mi confianza es porque en ti esperaba

Esperaba en ti por mi confianza y esperanza en fe se convertían

Y si mi fe era grande, un Dios grande vería

Y si veo un Dios Grande, no me sorprendería

Porque con fe ya te veía y gozoso te contemplaba.

11

Confesando estaba hasta que un día tu obra terminabas

Al término en mi mente infundías

Aquellas sabias palabras que al formarlas de ti hablara

Y si hablara de ti es porque en mí habitabas

Y si en mí habitabas era porque yo escogido estaba

Y si escogido estaba era porque algo de mi te gustaba.

12

Aunque algo bueno en mí no encontraba

Seguía en constante perseverancia

Porque un día ser digno anhelaba

Aunque no podía ni era digno

De tu gran amor no salía

Y me veías un hijo que desde tú ceno salía

Y si salía era porque digno sería.

13

Confesando estaba, que un día en campo abierto te hablaba

Solo el viento se escuchaba y a lo lejos las aves cantaban

Y sin muchas palabras necesitado de ti estaba

Y gritándote lágrimas caían

Y cuando caían era porque sólo me encontraba

Aunque sólo jamás me dejabas, no te veía cerca

Pero de lejos me mirabas y cuidándome estabas

Y sin que me diera cuenta un abrazo en medio de esas brisas frescas me dabas.

14

Seguía confesando, que cuando la lluvias caían

Limpiando también estaban

Igual que fuerza a las raíces y brotes a las plantas daban

Así como ese repentino aguacero llegabas

Y con ternuras raíz y brotes me dabas

Y mi raíz en ti de plantaba y mis brotes en ti frutos daban.

15

Como aquella vez que fui a la pesca

Tiraba el anzuelo sin que nada de lo que quería ver no veía ni pescaba

Mientras tú, con gesto de ternuras y con trampas de amor viéndome a mí me pescabas, y para seguir siendo sincero no pescaste el pez gordo, si no que un pez con defectos atrapabas

Pero igual en tú canasto me metías

Y veía que todos entraban y que nadie afuera lanzabas.

16

Y tenía miedo, lo confieso

En muchos días de no ver calma

Tú siempre habitabas

Y yo sin poder verte por tan ceguera que me ocasionaba

Terror me abrazaba y casi resbalaba

Pero escuchaba que; tú estarías con nosotros todos los días hasta el fin del mundo y con eso me aliviaba.

17

Aunque con renunciar al mundo es difícil

Más difícil es ver guerras interminables y no temer

Pero es de humanos débiles, temer

Solo así con temor a la vida nos acercamos a ti

Y sin temor clamamos a ti

Y tú vienes a nuestra ayuda

Viendo tan débil fe que tenemos, pero igual con eso

Manifiestas tú amor y misericordia y con gran amor haces ganar a aquel que con gran miedo y poca fe te llamaba

Y aunque la fe es lo que te agrada, seguías con paciencia enseñando a tus ovejas erradas a tener plena confianza en ti

Y así otra guerra próxima ganaba.

18

Confesando estaba hasta que ataques de pánicos tenía

No podía hablar de ti, porque la Otra tentación de miedo y vergüenza me lanzaba

Hasta que por amor a ti un domingo por la mañana, a aquellas indefensas ovejas enseñaba

Y sin darme cuenta no era yo quien hablaba

Eras tú que con tan amor hablabas

Y a través de mi te manifestabas

Esa mañana mi intención veías, y no era de hablar de muerte

Si no de vida, y mi intención de querer enseñar vida era buena para ti

Que con Omnipotencia llegabas del cielo y a través de mi enseñabas aquel domingo por la mañana.

19

Te quería servir, pero con un alma enferma estaba

Y sabía yo que aquel enfermo de un médico necesitaba

Por eso me deje sanar por ti

Y mi alma limpiabas

Y usaste mis manos sanadas para que de ti hablara

Y cuando hablaba mostrando las cicatrices estaba

De aquel incisión que en mi realizabas

Durante mi alma operabas

Durante mi alma limpiabas

Durante mi alma sanabas

Por eso muchos creyeron en ti y se dejaban sanar por ti

Y sanos llegaban a sus casas mostrando las cicatrices de tal mala enfermedad que se le ha sido sacada y sanada.

Y seguían mostrando sus suturas ya sanadas y de ti hablar no para, porque el doctor poca vida les daban

Y tú… Vida eterna los regalabas.

20

La plenitud de la paz buscaba

Antes primero que nada

En momentos de caos te llamaba

Y respondiéndome llegando estabas

Con amor y ternura actuabas

Con poder y Omnipotencia ganabas

Y aunque muchas veces la paz me faltaba;

Es donde de un grito a ti te llamaba.

21

Confesando estaba, seguía sin encontrar motivos para ser feliz

En momento me hablaban de ti

Y respondiendo con ignorancia decía; “a un Dios que ama, ¿Cómo podría dejarnos sufrir?”

No me tragaba mi palabra, sino que como veneno lanzaba

Y en momento justo vi tú llegada y sin pensarlo postrado ante ti quedaba

Y diciendo estaba; “Señor, haz que conozca mi fin y cuál es el largo de mis días, para que sepa lo frágil que soy”

Y tú simplemente en una sonrisa me abrazabas y poniéndote a mi estatura no dijiste nada, más amor nunca me dabas

Y aunque mis palabras eran de ignorancia

Veías eso y no tomabas en cuenta

Pero reconociendo estaba, porque el brote de una semilla sin el sol ni el agua no germina

Y así fui menos que todos, porque solo soy una semilla que en ti se plantaba.

22

Y vi a los hombres con una feliz expresión

Pero por dentro su alama clamaba

En una fiesta aquel joven feliz se notaba

Pero al confesarme que su mama en cama estaba

Y yo queriendo juzgarlo dos veces pensé

Y pude ver que amor le faltaba

Pensé en ti y solo te decía; “dale lo que necesita”

Y su necesidad era grande que primero amor pedía

Aunque no reconozca de ti necesitaba

Y aunque de ti dude con el tiempo en él te manifestabas

Y seguía hablando de ti

Hasta que un suspiro profundo dio y dando la vuelta se marchaba

Y quede pensando; “Más obreros necesitamos”

Para que te plante a ti en los corazones ajenos

Y para que de ti nadie nunca se escapara

Y sin tu amor nadie quedara

Porque la necesidad viene solo de ti, aunque de ti no escuchaban

Querían ser feliz porque pena y angustias ya no querían

El hecho es que nadie hablaba de ti

Porque eran muchas personas abatidas

Por eso manda Siervos para que de ti conocimiento dar

Y así los jóvenes con amor y paz estar y actuar.

23

Confesando estaba, hasta que un día mi vida pensaba

Y veía muchos defectos que a ti no te agradaba

Por eso clamaba que con el poder de tu amor ayuda me dabas

Y fue entonces que así siendo imperfecto igual me amabas

Y viste aquellos hombres que te seguía y con gran lucha

Muchas veces abatidos quedaban

Pero en sus debilidades con fuerza te manifestabas

Y yo seguía débil

Porque de tu fuerza quería

Porque tú fuerza actúa mejor en la flaqueza

Y somos todos frágiles que de un grito a ti pedimos

Que vengas y con fuerza, amor y fortaleza nos dieras.

24

Confieso que te quedaste conmigo cuando errores cometí

Pero sin reproches en silencio estabas

Y te sentía cerca que no quería hablarte

Pero con rostro deforme y ojos empañados

Sin fuerza estaba

Pero quedabas conmigo y no me decías nada

Hasta que vacilar quería

Pero de ti no podía

Sin ninguna palabra fortaleza me dabas

Y entendí que en silencio actuabas

25

Y ni los ricos ni los pobres

Ni los sabios ni los tontos

De tu amor no se escapan

Pero solo aquel que no tiene nada es lo que más necesita

Así como el pobre que corazón angustiado estaba

Y sin mirar sus pecados, ayuda le brindabas

Y el rico que no necesitaba nada

Su apariencia engañaba

Una vez por fortuna casi mataba

A un hermano de sangre bofetadas daba

Pero viste su más grande necesidad

De amor le faltaba

Pero el rico tonto era y decía que no necesitaba

Pero el pobre sabio era que en ti se refugiaba

Al pobre misericordia no le faltaba

Al rico hasta dinero le faltaba

Porque si alguien no te tiene no tiene nada.

26

Confesando estaba, que por mi cuenta nada podía

Ni escribir un libro que de ti trataba

Pero ayuda te pedía porque de mi nada bueno salía

Y con tu amor a mí me envolvías para que sepa hablar de ti todos los días

Porque en necesidades de todos tú estabas

Pero eran ellos que de satisfacción no escuchaban

Pero eras tú que todo saciabas

Por eso ayuda te pedía

Para ayudar

Porque solo ni escribir podía.

27

En las pruebas me desesperaba

Y en momentos felices feliz estaba

Pero hay una cosa que quiero

Que ese actuar mío cambiara

Que en pruebas a ti alabanza lanzase

Y que en felicidad agradecimiento te de

Porque en pruebas muchas veces te cuestiono sin saber

Y en felicidad feliz estoy sin reconocer que de ti provenía tal anhelo mío, porque feliz todos queremos ser

Pero que cambie de parecer

Alabanza en momentos críticos lanzarte

Y reconocer la felicidad que de ti nace.

28

Confesando estaba, que un día error cometía

Con los hermanos me apartaba

Y en silencio estaba

Meditando andaba, que un Dios amoroso nada me faltaba

Pero debía humilde ser

Que con eso humillarme debía hacer

Aunque el enemigo tentándome estaba

Humillación no merecía, si no que razón todo lo tenía

Pensando en ti que es lo que harías

Supe que humillarme no me hace pequeño

Aunque la culpa del todo no tenía

Me acerqué y perdón pedí y con un abrazo amor les daba

Y el enemigo abatido y fundido iba

Pero seguía penando que; tú ninguna culpa tenías y te entregaste completo para que enseñanza des

Porque venias a servir y no ser servido

Porque eras perfecto y limpio estaba

Y enseñanza me diste que aquel que se hace pequeño grande quedaba.

29

El fin de todo no lo sé

Pero si sé que si llegara el fin ahí estarás tú

Propósito tuyo no sé

Pero con viendo lo que hiciste malo no es

Pero dices que estarás con nosotros todos los días hasta el fin

Y con eso descanso porque estabas y siempre estuviste

Y con eso mi alma encuentra paz

Porque sabe que solo jamás está

Aunque el mundo no crea en ti

No haces distinción de personas

Y como has dicho hasta el fin del mundo con nosotros estarás.

30

Confieso que; no soy más que una pequeña parte de tú amor

Una fracción diminuta de ti

Más sin ti no podía ser feliz

Pasaba el tiempo y en donde estuve te encontraba

Sin ansias de verte estaba y sin conocerte caminaba

Más un día la rutina amargada paraba

Al ver una luz en la oscuridad

Y sin dudar ahí me fui a tirar

Y sin conocerte ahí me igual

Y con el tiempo conociéndote estaba

Y en mi vida abriendo camino andabas

Y me preguntaba; ¿Qué agrado cometí para recibir demasiado de ti?

Confieso que cuando supe de ti en ti mi vida quería sembrar

Para que el fruto yo podía luego disfrutar

Sabía que en la muerte yo estaba más en muchas ocasiones sin saber nada; dándome palmadas y corrigiéndome estabas

Y sin más que decirte, mañana a tu jardín volvería a plantearme porque solo así disfruto de los problemas sin vacilar, porque tú mis raíces reafirmando estás.

31

Cada mañana nuevamente me amas

No digo que sin tú amor ayer me dejaste

Si no que siempre de tu amor no me dejabas

Solo que nuevo es para mí el día

Y para ti un día más para amarme.

Quizás ayer de tú amor me olvidé

Y hoy recién me recordé

Por eso nuevo para mí es saber que me amas

Y Sin reproches me amas

Y Sin importar qué

Nuevamente amándome estabas.

32

La necesidad nos inundaba

Nuevamente hambriento estábamos

Aunque en el desierto del cielo pan nos dabas

Igual muertos quedamos

Y no porque no era buena tú comida

Si no que aun del verdadero pan no disfrutábamos

Hasta que te vi que te partías

Y en esa copa te exprimías

Y en tus manos te sostenías

Y un pedazo de ti nos dabas

Hasta hoy en día

Nos alimentas, ¡Gracias! Eucaristía.

33

Confieso que solo veía tú vara y tú cayado

Y a ti no te veía

Más un día tu rostro buscaba

Y de mi te escondías

Aunque no te vi ese día

Nada me faltaba

Pero en senderos malos que caminaba

Algo me estiraba

Y cuando en el mismo camino volvía

Dolor sentía

Hasta que entendí que con tú cayado me dirigías

Y con tú vara m corregías

Luego pude decirte que eres mi Pastor que mi vida dirigías y corregías.

34

Confieso que, siempre detalles me mandabas

Como aquel día que preguntándote estaba; ¿A dónde puedo ir?

Pero ya sabías que tal pregunta absurda era

Que porque no quería decirte que contigo quedaba

Solo para probarte semejante pregunta te lanzaba

Y en momento de leer la Biblia

Una suave brisa soplaba, que al mirar que abierto estaba y las letras que se leían, donde Pedro respondía; “A dónde ir, si solo tú palabras de vida eterna nos traías”

Aunque sabía que delante de ti estaba

Porque en ese momento mi vida de caos se vestía

Pero al recibir los detalles que me enviabas

Volví a casa con un asombro y en mis labios alabanza te mandaba.

Porque de tal manera respondías que cuando entendí que los detalles siempre me mandabas, detallista de amor te definía.

35

Confieso que, desde un principio ya a todos nos amaste

Desde nuestra imperfección

Nos formaste

Perfectos salimos de tus manos

Pero…. Con el tiempo abrazamos lo vil

Aunque nos justaba

Nos hacía daño

Aunque nos perjudicaba

Nos encadenaba

Aunque atados estábamos

Aunque nosotros lejos te veíamos

Cerca estabas

Y aunque malos éramos

Buenos éramos

Pero tal vez conocimiento no teníamos

Tal vez algunos verte no pudo

Tal vez en noches oscuras no te pudo ver

O tal vez en lo hondo del pozo luz no veíamos

Pero aunque sepamos abrazarnos al mal

También sabíamos que no era descanso lo que hacíamos

Pero ya que no supimos o no pudimos verte ni oírte, ni mucho menos hablarte;

Era necesario que tú intervinieras, causando estragos en nuestras vidas, destruyendo todo lo que veías y fundando lo que sentías

Aunque nada era perfecto

Tú amor nos hacía perfecto

Aunque muertos estábamos

Tú amor nos revivía

Aunque sordos erramos

Tú clamor oíamos

Y aunque ciegos éramos

Brillaste intensamente y eso verte nos hacia

Viniste y reviviste el huerto que muriéndose estaba

Viniste y abonaste el suelo infértil que quedaba

Llegaste y con semillas buenas, buen cultivo hiciste

Con amor y con ternura, paciencia regabas

Pasaste a ser abono a ser la misma semilla

Y nosotros de nuestras propias raíces

Muerte dábamos como frutos

Más tú nos diste una segunda y una tercera oportunidad

Con amor eterno nos amas

Con paciencia nos tratas

Con fortaleza nos cobijas

Con fuerza nos abrazas

Con poder nos reafirmas

Con lo que eres nos humanizas

Aunque muchos como yo deforme como era

Así te buscaban

Así te necesitaban

Y aunque para muchos tarde es tú respuestas;

Para necesitados buscándote justo era tú respuesta.

Y para necesitados encontrar lo que busca hallarte todo justifica.

36

Lanzaba preguntas sin posibles respuestas

Negándome de que encontrase un alivio

Frustrado de no encontrar alimento que sacie mi voraz apetito

Enojado de no ser más

De ser más, posible orgullo tenía

De ser menos enojo encontraba

Buscaba las cosas que para mí eran imposible

Aunque posible

Pero no tenía otra razón que buscar una solución

Porque muerto estaba

Pero vivo me sentía

Aunque un muerto no caminaba

Era un muerto peculiar que caminando andaba

Tarde después me di cuenta que muerto estaba

Pero la fecha exacta no recordaba

Pero recuerdo que yo mismo me maté

A recoger con la mano izquierda lo que no necesitaba

Y con la mano derecha la fuente de la vida lo lancé

Aunque lejos lo tiré

No volví tras él

Porque muerto me encontraba

Y ¿Cómo es posible que ahora vivo esté?

Aunque enojarme conmigo podía

Porque aquel que vida daba

Por mi volvía

Aunque en el momento no quería

Aunque necesitaba

Pero es que no sabía, que aquel que muchas veces rechacé

Aquel con vida y amor volvía.

37

Era de esos muertos que camina

Aunque sentía

Porque aunque muerto estaba sentir no se me quitaba

Vacío olía

Y soledad comía

Aunque encadenado estaba

Hambriento me veía

Pero en esa situación;

¿Qué solución había?

Para un muerto, solución no había

Perro para uno que agoniza, muerte necesita

Porque la agonía se sufre y pena se siente

Y descanso se necesita

Pero para un muerto solución no había

Pero para el que agoniza si

Pero descanso quiere

Aunque yo muerto estaba

Descanso quería

Y aunque lógica no tenía

Yo era un muerto que sentía.

38

Ya muerto

Pensando estaba

De que en vida muerto andaba

Y si caminaba

Muerto lo hacia

Y si amaba

El amor de un muerto yacía

Aunque vivo me sentía

Por momentos estaba

Cuando el mundo abrazaba

Supuesto vivo estaba

Pero el mundo muerto está

Aunque vivo lo veía

Pero yo en ese momento en el mundo estaba y aunque vivo me creía

Muerto estaba

Y confesando seguía.

39

De la muerte estar vivo no se podía

Por eso de vida si se podía

Por eso en ese momento vida busqué

Luego de hallarla

Mi enojo capte

Porque estaba tan cerca la vida

Y yo la muerte abrazaba

Aunque tranquilo después estaba

Porque sordo y ciego estaba

Por eso lo que anhelaba no encontraba.

40

De esa vida pude yo vivir

Y en momentos donde mi mente pensando está

Recordando que cuando muerto, muerto estaba

Pero al saber que la vida dabas

No pensé ni una vez para que en tus brazos me lanzara

Y cuando eso hice

Fue porque la muerte dejé

Porque supe que vivo quería estar

Y si vivo estaba, vivir me esperaba

Y tú voz escuche

Y tu luz visualicé

Y a ti me abracé

Y con todas mis fuerzas de ahí no me solté.

41

Confieso que aunque la vida halle

Muchas veces a mi debilidad espacio le di

He aquí con estragos me encontré

Y con dificultades agonicé

Y con dolor me manifesté

Pero tú fuerza pedí

Y vencido, aún vencí

Porque yo ya vencido quedé

Pero mi lucha te di

Aunque luché

Fuerzas me faltaba

Y a ti te encontré

Y con mayor poder me levantaste

Porque aquel día de ti me solté

Y si me resbalé

Aprendí a caer

Y si caí

Aprendí que levantarme lo encontraba en ti

Y de nuevo rodillas doblé

Y misericordia te pedí

Y si negarte a mí te manifestaste

Contigo por eso me levanté.

42

Es hermoso verte ahí

Sin hablar

Sin moverte

Sin hacer nada

Pero es lo que mis ojos ven

Pero mi alma también te ve

Y mi espíritu también, pero solo que tiembla

Y para confesarte mejor…

Mis ojos te ven quietos

Pero mi aquel que en mi interior habita

Ve que con gran poder algo edificas

Pero luego de preguntarle; ¿Qué es?

Delante de ti temblando me responde;

Que con amor edificas y propósitos para mí tenías

Y seguía;

Que mañana será un nuevo día

Para que una hora delante de ti esté

Y pueda tú luz a través de tú amor me traspase a mi

Y que en la custodia el habita

Y que con su amor suciedades limpia

Y que lágrimas Él no deja pasar, porque es donde sin expresiones el corazón está

Y porque Él sin hacer nada no queda, mucho menos cuando con sinceridad uno se expresa.


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