Cuidado con las rosas rojas en tu senda,

no todas son delicadas, ni sedosas, ni todas tienen espinas,

son esas rosas las que tendrás que eludir.

Camina en sigilo, escucha la melodía de piano que ha llegado a tus oídos,

todo será más plácido porque las espinas de las rosas rojas tienen un tósigo exquisito y serán parte crucial en tu senda,

tus pies descalzos lo lamentarán y tu corazón gemirá en ese bello sigilo al que todos buscamos en cada ocaso,

ahí donde se disfraza el albedrío.

Camina y llega a tu final,

no te dejes seducir por esa espina y el pétalo,

que es tan terso y a la vez tósigo.

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