Aquella mañana de Octubre

Aquella mañana de Octubre

N MVO

02/02/2020

Caminaba de noche ya sin algún indicio de felicidad. El frío tan inmenso, perdió fe en sí mismo al darse cuenta que ella no se doblegaba ni en lo más mínimo ante él.

Ella miraba sin observar. Una mirada tan triste, la más triste que mis ojos puedan recordar.

Encontró una banca, en ese parque tan concurrido durante el día. No había nada ni nadie que pudiera sentirse perturbado con su presencia.

No sabemos cuanto tiempo transcurrió, pero como un relámpago inesperado en medio de una tormenta, sus lágrimas empezaron a brotar.

En algún punto su llanto se volvió odio, tristeza y cansancio. Estaba harta de sentirse así. Cansada de compararse con lo más bajo del mundo humano.

Despotricó contra todo ser real e irreal, visible o invisible. Detestaba el aire que entraba y llenaba sus pulmones de vida. Imploraba piedad, que algo o alguien parara su dolor.

Nada ocurrió… Nadie ni nada paró su agonía. Con consciencia entendió que sólo se tenía a ella.

Brotó el valor que tan ausente estuvo durante mucho tiempo. Ella lo tomó y con cada punzada de dolor, un pensamiento llegaba a su mente. Y de tantos pensamientos, un gran peso llegó a sus parpados. Se rindieron y al fin se cerraron.

Cuentan que todo se sentía frío y lúgubre. Su cuerpo sin vida, parecía al fin encajar con aquella sombría mañana de Octubre.

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