Era tan ingenua que creía que si su reloj se detenía, el tiempo también lo haría, que la luna entonces ya no se escondería, que el sol nunca más saldría, que nunca amanecería, que sus brazos jamás le soltarían, que sus labios siempre la besarían, que los recuerdos de su mente no se esfumarían, que todo seguiría como el primer día, donde la ilusión le daba vida, cuando el corazón tan fuerte le latía, temiendo de que un día de su pecho le saldría, pero el reloj se paró y la noche continúo, la luna se esfumó, el sol por la montaña salió y ella como siempre, sola despertó…

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