Cuando el viento sopla suave entre sus ramas, a veces el árbol se pregunta… ¿Serán muy diferentes los árboles que crecen en otros lugares? ¿Serán más bellos, darán frutos más dulces, o acaso contemplarán mejores paisajes o atardeceres?… ¿Podríamos dar un paso para verlos? Pero temerosos recuerdan que sus raíces son profundas y regresan el paso que estaban dando. Después de un tiempo llegan las felices aves a contarles lo que vieron, ni más bello, ni más dulce que tú, dicen, solo diferente; mientras las escuchan, los árboles susurran en silencio. Ojalá tuviera tus alas valiente ave para tener mis propias historias, maravillarme con diferentes paisajes sin tener esperar paciente a tu regreso, para imaginarme todo esto. J.

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