Estuve al borde del precipicio

mucho tiempo recordarlo, para mí un vicio,

y aunque hoy lo recuerdo con mucho juicio,

no quiero quedarme mucho porque me desquicio.

Estaba acalambrado, duro, como embalsamado,

perplejo por el presente y por lo que siempre quise,

que no quise, que estuviera ausente.

Así es la vida hoy lo comprendo,

para algo uno vive, yo vivo y aprendo,

pero en ese tiempo estaba destruido,

y aunque me buscara, siempre estaba perdido.

Con el corazón roto y literalmente,

siempre me costaba estar en el presente

mirando desde lejos, creía, que las balas no me dañarían,

aunque sin darme cuenta, igualmente me herían.

Pasé por todos los momentos,

buscando culpables en todos los cuentos,

sentí rabia… sentí odio…

siendo ellos mis peores demonios.

Me enseñaron muchas cosas, pero nunca a no querer

controlar, todo aquello que en la vida te puede pasar,

y es que hay que tener mucha cintura,

para moverte por ella, con total cordura.

Luego sin más y aunque estaba de más,

buscaba violencia y buscaba un disfraz,

todo se volvía algo tortuoso,

yo me volvía cada vez más peligroso.

Si querés te lo digo, autodestructivo,

si sos pequeño y poco intuitivo,

sin capacidad de controlar emociones,

o canalizar rápido, como los aviones.

Los golpes no los esperas,

aunque realmente te sientas capaz,

un amigo, de la nada te abandona,

con eso hasta el rey, abandona su corona.

Lo tienes que procesar, seguir adelante,

mantenerte firme en paso constante,

porque de eso se trata la vida,

y en esta sociedad, la frustración…no tiene cabida.

Poco a poco el tiempo fue pasando

y en el pasado la tristeza fue quedando,

pero donde debería ser tu guarida,

la tortura seguía y te perseguía.

El problema parecía solo tuyo,

pequeño y tonto te veían, al menos eso intuyo,

disminuían o pensarían

que los problemas que tenías, no te inundarían.

Empatía?, quién la conoce?,

“ni me preocupo en hacer un desglose”,

“tampoco se me ocurre el interrogar”,

seguro por el miedo te ibas a ahogar.

La apatía dejó de ser pasantía,

y no te estresaba ni la agonía,

sea lo que sea que la vida te ponía,

solo mirabas el atardecer, donde había armonía.

Te fuiste del planeta, como un astronauta

sabiendo que desde lejos, la felicidad, no se te incauta,

tu lugar ya no te pertenecía,

en el suelo la gente sonríe, maldita hipocresía.

Bien es sabido que una tortura

genera una inmensa lastimadura,

que se te pega como soldadura,

si mucho tiempo en tu mente perdura.

Es que hasta cualquier monje se siente perdido,

si de su templo se siente excluido,

pero en su mente está la fortaleza,

de mantenerse, parado, con total firmeza.

Violaciones e inundaciones,

donde tu espacio perdiste, sin siquiera perdones,

gritabas: “¡felicidad no me abandones!”,

“Yo me siento fuerte, como los campeones…”

Buscabas en otros planetas,

lo que en el tuyo te faltaba, de a raciones completas,

recibías golpes de todos lados

como meteoritos acalorados,

que en tu mente, dejan orificios

y vivías tentado a llenarlos con vicios.

Los mares cayeron de tus ojos,

cuando los sentimientos te quedaron cojos,

llenabas tu mochila con los despojos

y tu alma se cansó, de tantos desalojos.

Luego viste la luz,

que cada uno carga su cruz

y procesaste y analizaste

lo que viviste y lo desglasaste, te inspiraste y motivaste

ese disfraz horrible, te lo quitaste.

De tus heridas, salió tu luz,

y renaciste, como Jesús,

donde comprendiste que lo que viviste

te hizo aprender y a eso viniste.

Te volviste sabio, dueño del calendario,

regaste el pasto quemado

que estaba marchito por el pasado,

ahora crece mas fuerte, dueño del presente

te volviste quien eres, sin importar que piensa la gente.

De una bomba nuclear,

nació un poder expectacular

exponenciando, multiplicando,

la fuerza para combatir lo que esté pasando.

Pero no, no te quedaste ahí,

no te conformaste con lo que viviste,

y por eso aún más te desvestiste, te metiste,

a la energía llegaste… y en ella te envolviste.

Te hiciste dueño de su poder,

y eso ahora todos los pueden ver

aunque no lo pueden entender,

esto se siente, no se tiene que creer.

Dividiste lo que viviste,

multiplicaste lo que soñaste,

te sumaste, lo que siempre amaste,

y te quitaste…todo ese desastre .

Hoy tienes un nuevo trabajo, repartir lo bueno a puro destajo,

una sonrisa robada o contagiada en tu corazón es una vida salvada.

Vidas tenemos una sola eso lo sientes al menos por ahora,

el tiempo se volvió preciado, de lo valioso lo más valorado.

Te drogas con enseñanzas, de esas que caen en todas circunstancias, aprovechas, para crecer, mucho más, de lo que podes ver.

Te volviste puro, de todo mal te alejaste muy duro,

no te contagiaste de malos sentimientos y te llenaste de buenos momentos.

Comprendes el valor de tu poder, el movimiento que viniste a ejercer… aunque todo este descontrolado, la tranquilidad es tu secreto guardado.

Tu corazón brilla como el oro, de tus trofeos, el más grande tesoro,el que siempre cuidaste y de el nunca te alejaste, sin importar la fuerza… de todo el desgaste.

Etiquetas: poesía

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