Madera cuando no hay fuego

Madera cuando no hay fuego

Israel Visso

19/05/2021

El tripe de ansiolíticos, vino y un blunt. Ella lo único que pide es que me esfuerce por ser feliz y de paso hacerla feliz a ella. ¿No quiere daño?, siempre supuse que eso venía incluso en el amor. Todo tiene un riesgo, dudas, lamentos, utopías. No obstante, ella no lo entendió. La quise, pero mandamos todo al tacho porque preferimos distintas experiencias. Me perdí, y es que, cuando no se sabe a dónde ir, la piel es la mejor salida. Ilustre ignorante. No había más que la sensación de vivir. Al final, cada uno es preso de los clavos que recibe en su pared, al igual que del vaivén de sus penas.

No sé cuándo ocurrió. Era un buen tipo en ese entonces. Escuchaba e intentaba ayudar a quien lo necesitará. Existía la ayuda colectiva. ¿Qué ocurrió? Supongo que, se fue perdiendo, con los años todo se reveló, todo cambió, la traición y el dinero se hicieron un sistema de creencias. Pasaron los años, mujeres, y más mujeres. Con ninguna se concretó la búsqueda. El pasado es historia, pero es necesario guardarlo, es madera cuando no hay fuego. Luego no supe qué quería en realidad. Escribir. Sedarme. Envenenarme. Emborracharme. No lo sé, pero, mujeres por ahora no, ya han sido demasiadas. Y no tengo de dónde sacar más pared para tantos clavos rotos.

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