Relato no correspondido

Relato no correspondido

Carolina Wosco

14/01/2021

Pasan los días en Buenos Aires y el calor es un agobio. Por no querer ocupar un espacio que tenia destinado para vivir unos meses no estaría pudiendo dormir, mientras paso de casa en casa.

Todo transcurre de forma automática, despertar, el viaje de regreso, llegar y subir a ese departamento para buscar más ropa o algunas cosas que puedan resultarme útiles.

Mientras en la mesa del living están los libros, zapatillas, un reloj llenándose de polvo (o arruinándose con el sol) y junto a ellos un cuadro sin terminar; que tenia pensando regalarle. 

En ese lugar no transcurre el tiempo.

Una vez que ya revise todo, comienzo a pensar que debería llevar los libros a esa librera de segunda mano que llamó mi atención sobre calle Güemes y así tal vez consigan un nuevo dueño. Se también que si ofrezco esas zapatillas y el reloj alguien los querrá, no son nada del otro mundo, pero ¿y el cuadro? Tal vez sea tan fácil como romper el lienzo, tirar a la basura el esfuerzo de encontrar colores, trazos y diseños. 

Casi una semejanza a lo paso. 

Abandono el lugar.

Encontrándome ya bastante lejos y siendo las seis de la tarde, acompañó otras rutinas que mantienen en calma a mis pensamientos, sin mucho éxito.

Sorpresivamente en una superficie de 203 kilómetros cuadrados y 48 barrios tengo que toparme de frente con mi pasado (que había olvidado por completo).

¿Cuantos años pasaron? ¿Dos o más? Pero ahí estaba ese joven, que ya no lo es tanto, pues en su espalda ya carga unos treinta y largos, su pelo negro lo delata al igual que su barba, ambos cubiertos por un centenar de líneas blancas que adornan especialmente las sienes; y sincubre bocas el asombro y una sonrisa extraña deja ver unas cuantas arrugas en su rostro.

Nos pudimos disimular, nos saludamos como viejos amigos y con una confianza casi implícita de personas que se conocen de los 20 y pico; comenzaron las preguntas, con su tono tan característico de quien vivió en Capital Federal toda su vida, eso no cambió…

– ¿Qué haces acá? ¿No estabas en Madrid? ¿Estas bien? ¿Cuando volviste?

Me aparto un poco de mi grupo para corresponder a sus interrogantes.

Así mismo, le pregunto por su vida y su familia, me cuenta de sus logros y sus fracasos, que formalizó una relación inmediatamente después que decidí ir a Madrid, confesó también que la había conocido mucho antes de dar por terminada nuestra «relación» y sentí mucho alivio al escuchar eso, aunque no pude evitar cuestionar todos los meses de reproche pre y post rompimiento, que me parecía raro estar con alguien mientras protestaba a una relación pasada que tal vez haberme echado la culpa tantos meses había sido algo excesivo…

Se disculpó por eso y todo siguió en paz.

De repente llegó un fracaso que no esperaba escuchar, ella también había decido irse y su frase fue

– Ya van dos que se van

Sintiéndome un poco incómoda, y con un intento de sonrisa, sólo atino a responder

– Todos nos vamos en algún momento

La sentencia a mi comentario no tardo en llegar

-No cambiaste nada vos…

Siente curiosidad , indaga por mi vida amorosa y sólo pude nombrar a Julián, pero también resultó un fracaso o una desilusión. 

Nos reímos por nuestra mala suerte; reír para no llorar.

-¿Nosotros no nos llevábamos tan mal, no? (Me pregunta)

-Nosotros no nos llevababamos directamente (le respondí con obviedad.)

Sólo compartimos algunas cosas pero los años no hicieron a la relación.

Sin embargo él siente aun más curiodad y sigue preguntando por Julián; no se por que, pero respondo a sus preguntas sin mucho problema y cada tanto puedo ver la sorpresa en su cara.

La conversación termina o eso pensaba, pareció una eternidad pero fueron solo 15 minutos. Antes de volver a nuestros respectivos grupos lanzó una pregunta que no me esperaba

– ¿Por qué nunca peleaste así por mi?

Por dentro pienso, que estuvo de más decirle que regresé por alguien y únicamente puedo hacer una mueca de extrañeza ante una pregunta que tiene una respuesta obvia… que continua esperando

– Los dos sabemos porque…

Fue así que nos despedimos

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS