Son las calles que se vuelven más hogareñas

Cada vez que camino entre ellas

Por que son mis pasos perdidos que se van encontrando

En cada anochecer de largo trabajo

Sus luces son la imitación del faro

Que da dirección al marino terrestre

Al umbral de su descanso,

Ya que el amanecer se va acercando y el sol no espera tanto

El sudor en la frente es un trago amargo

Que me vuelve a recordar

La mortalidad que se me va agotando

Y pienso en mi venganza que se viene como un sobresalto

Y me grita en la cara: ¡Vive la vida, que tu júbilo es su fracaso!

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