MISIVA CONTRA LA TIRANÍA

MISIVA CONTRA LA TIRANÍA

Bonifacio Correa

18/10/2020

A su excelencia Pedro I,

zar de todas las Rusias


Su Majestad Excelentísima:

Primero diré que Amelia Marcolfa no es mi reina, ni me simpatiza. Yo era súbdito de los reyes de Eslovaquia, o mas bien, los antiguos soberanos de ese reino, grande y poderoso otrora, hoy sometido a nuestros crueles vecinos. Añado que aunque trataré de contar esta historia lo más verídicamente posible, no se si podré ser objetivo.

A principios del siglo XVIII, Amelia Marcolfa, era hija del rey Estanislao II, de Rutenia, un pequeño reino ubicado en la región sur de la antigua Checoslovaquia, lindando con Hungría y Rumania. No era una princesa hermosa ni demasiado inteligente, mas bien desagradable pues sus maneras dejaban bastante que desear, dado que no era suficientemente culta, no era elegante ni vestía bien. En realidad nunca pensó que llegaría a reinar en Rutenia, puesto que tenía un hermano mayor que por la ley Sálica heredaría el trono. Con todo, Amelia Marcolfa tuvo la buena fortuna de enamorarse de un joven y apuesto príncipe de un reino cercano, el cual se sintió atraído hacia ella por su modo rudo aunque sumamente franco de ser, encontrándole cualidades que otros no verían nunca. Dicen que el amor es ciego, y esta fue una nueva prueba de ello, aunque algunos sostuvieron que el príncipe Rupert había sido engualichado por ella a través de un filtro proporcionado por una bruja. De cualquier modo, terminaron desposándose, yendo Amelia a vivir con su amado en el reino de Moravia, el cual heredaría a la muerte de su padre. Los primeros años fueron felices, logrando Rupert que Amelia Marcolfa creciese en cultura y buenos modales, aunque conservando la esencia tosca de su infancia. Mas aún, la suerte estaba de parte de Amelia, puesto que su hermano mayor, luego de reinar unos pocos años en Rutenia, enfermó de tifus y murió, heredando su única hermana el pequeño reino que nunca soñó con gobernar.

De manera que Rupert y Amelia se encontraron primero reyes de Rutenia, y poco después reinaron también en Moravia, al suceder el príncipe en el trono a su padre, Boris III. Además, para su suerte, Moravia era un reino mucho mas grande que Rutenia, de manera que al unir ambas casas reales creaban un nuevo reino con economías complementarias y un gran número de súbditos felices al unir parajes que nunca se habían aliado antes. Pero solamente tenían un escollo digamos geográfico, puesto que en medio de ambos reinos había un tercero, el reino de Eslovaquia, bastante grande y poderoso, de manera que físicamente ambos reinos estaban separados entre sí, y para ir de uno a otro debían solicitar permiso a los soberanos de Eslovaquia. Cuestión que con el tiempo se les volvió tediosa y molesta, puesto que debían continuamente ir de Moravia a Rutenia y viceversa; lo mismo para los soberanos de Eslovaquia, que por una cuestión de mera diplomacia no podían negarles el paso, porque hacerlo sería como una declaración de guerra. De cualquier modo, los soberanos de Eslovaquia veían con agrado la mejora de relaciones diplomáticas con sus vecinos, ahora unidos en un solo reino, el cual sin embargo era algo menor que el suyo. De hecho, Eslovaquia era el reino mas importante de la región, el mas rico, el de mejor economía y grandes logros culturales. El tiempo fue pasando, y fueron acostumbrándose a esa relación cercana que en principio proporcionó a ambas partes frutos económicos, como un mayor intercambio de productos complementarios: arroz, trigo, vacunos y ovinos de parte de Eslovaquia, y maíz, cebada y centeno, porcinos y equinos de parte de Moravia-Rutenia. Con el paso de los años, las relaciones mejoraron visiblemente entre ellos, de modo que constituyeron reinos asociados.

Lamentablemente, de parte de la reina Amelia –quien había comenzado a dominar a su marido incluyendo que el poder le había proporcionado mayores ambiciones y deseos de dominación–, se había gestado cierta aversión hacia sus vecinos que pudo canalizar cuando, habiendo fallecido el buen rey Vladimir V de Eslovaquia, decidió invadir el país vecino para someterlo a sus designios de grandeza. Rupert, dominado por su ruda esposa, no pudo impedir que su reino marchase contra Eslovaquia y lo subyugase. Amelia se había convertido en una reina autoritaria, reprimiendo sangrientamente cualquier reacción contraria de los súbditos de mi país, encarcelando a la reina viuda Ludmila en una oscura mazmorra, de manera que hace ya varios años que estamos sometidos a nuestros vecinos, integrando ahora nominalmente un gran reino, aunque una de sus partes esté ocupada militarmente.

Lo último que supe es que en Eslovaquia se está gestando una conspiración para liberarnos de la esclavitud de Moravia-Rutenia, o mas bien, de la cruel reina Amelia, la cual ha revelado definitivamente un duro carácter de dominadora ambiciosa y mezquina, sin poseer ningún atributo civilizado que la vuelva merecedora de lo que ha logrado por la mera fuerza.

De manera que nuestro pueblo espera el apoyo de su Majestad, tanto militar como económicamente, para derrotar esta tiranía que no soporta, la que nos resulta cada día mas odiosa pues pretende eternizarse en el poder sin poseer virtudes ni grandeza.


Jaromir de Eslovaquia – Ex Consejero Real

en acuerdo con el Consejo Real de Rutenia


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