– Hoy saldré con Jenson, iremos al cine Volta – dijo Corina

– Pues, la verdad tengo que estudiar para el examen de mañana, la vieja de estadística me la tiene jurada, es imposible plagiar. ¿Tú cómo lo ves Jessica? – dijo Rosmary.

-Sí, creo que me animaré para ir al cine, tal vez nos veamos ahí amiga. Puta, imposible, quedé para hoy en la tarde en ir a la casa de Donna, así que no hay de otra, si salgo antes las whasapeo. – dijo Jessica.

– Ni modo, así quedamos. Por cierto, Jecca ¿cómo te va en la tesis con Donna? – Preguntó Rosmary -Hasta ahora todo bien, en realidad es buena onda, sus papás no paran en su casa y es hija única, o sea siempre que voy paramos solas. – Responde Jessica.

– ¿Sabes si tiene novio o un saliente? -Pregunta Corina.

– Pucha, nada que yo sepa, nunca hemos hablado de eso, solo de la tesis y listo, lo que sí me he dado cuenta es que le gusta leer y pintar, tiene unas bonitas acuarelas. – Contó Jessica.

– Mira, que paja, no sabía nada de ella, es que jamás en estos cuatro años de la carrera nos hemos hablado, tiene buen cutis y es caderona, ja ja ja, raro que no tenga ni un saliente, o sea no es feita la webona. – Dijo Rosmary

– ¿Que hablas cojuda? Ya deja de hablar huevadas, me tengo que ir, chau. – Se despide Jessica, la de los ojos verdes.

Primero se habían conocido Rosmary con Jessica en el pre de la universidad, la amistad surgió de forma natural y espontánea, luego en el segundo ciclo se le uniría Corina, formarían una especie de hermandad entre ellas, donde los secretos se compartían y resolvían los problemas más íntimos, confiaban más en ellas mismas que en sus propias familias.

Sonó el timbre y fue Donna la que abrió la puerta.

-Hola, Donna. – Jessica, se le quedó mirándola, era la primera vez que la veía con el cabello suelto y resaltaba su castaño cenizo, la luz del sol caía sobre su piel clara y sus ojos marrones claros brillaban. Se encontraba en su forma natural, sin alteraciones, solamente ella.

-Hola Jessica, ¿Te sucede algo? – dijo Donna.

-No, nada, le contestó. Traje los apuntes del profesor Mr. Noise. – Era un apodo, que a Rosmery se le había ocurrido para el tutor de la tesis, porque cada vez que él revisaba y encontraba algún error decía: “Señorita, en este párrafo, me hace algo de ruido”. Un término fatuo y jocoso, por momentos les hacía gracia y otros no tantos. Fue así que nació el apodo Mr. Noise, y se había hecho popular entre todos los estudiantes de la facultad de psicología.

-Perfecto, siéntate y ponte cómoda ¿quieres un jugo o agua? – preguntó Donna

-Agua, está bien – respondió Jessica y fue a ponerse cómoda en la sala de estar. Aprovechó que estaba sentada en el sofá de cuero para conocer un poco más el lugar, el ambiente era tranquilo pudo percibir el aroma de un incienso exótico, un estante lleno de libros y al lado de ellos se encontraba una pared decorada con cuadros de acuarelas pintados por Donna, otros cuadros del expresionismo, en el medio de todo tenían una mesa de color crema de caoba con vidrio y encima de ella revistas de la marca Decanter, Wine&Spirit y las clásicas Selecciones, desde ahí se podía ver la cocina y en ella una especie de minibar bien surtido: vodka, gin, tequila, ron, whisky y el infaltable pisco. Pudo observar un equipo de sonido de la marca Marantz conectado a un tocadiscos Technics, Se levantó para verlo más de cerca, era muy lindo, parecido a un platillo volador, color platinado y de una estructura metálica, realmente una joya del audio stereo. Al costado de este había una funda del disco vinilo de la banda Type o Negative, en su portada se leía October Rust, era el nombre del álbum. Lo cogió y le dio una ojeada rápida al arte conceptual, un fondo negro con espinas de rosas color verde, miro el revés de la tapa y los títulos de cada canción eran extraños y románticos con una ligera sensación gótica, le llamo la atención el número tres, Love you to death. De pronto apareció Donna con el agua de su invitada.

Su reacción fue de vergüenza, no se había dado cuenta en realidad de lo que había estado haciendo, prácticamente hurgando entre las cosas de su compañera, no existía ni la mínima confianza entre ellas para tomarse aquel permiso voluntario.

-Discúlpame Donna no fue mi intención invadir tu privacidad.

-No te preocupes, está todo bien – respondió su anfitriona. Al rato pasaron a la mesa y empezaron con el avance de la tesis, era tedioso y aburrido, pero el buen ánimo de Jessica siempre le daba esa frescura al momento y Donna solo se sentía bien de estar acompañada.

A menudo pasaba sus tardes solas y desde aquella vez que experimentó su primer orgasmo, se había atrevido a seguir explorando su cuerpo, aprovechaba la soledad y pasear desnuda por su casa, leía su novela erótica y mientras lo hacía, su excitación aumentaba en cada línea y en cada párrafo su imaginación le obligaba a tocarse. Empezaba por los senos, las yemas de sus dedos frotando en forma circular la aureola rosada de su pezón izquierdo, acompañados de pequeños gemidos, surcando entre su abdomen y la pelvis, se unían ella y su delicioso sexo, húmedo como una fruta de verano, sus toques eran suaves, bordeando sus labios mayores, acariciando su vulva fogosa iba buscando a su máximo gestor de placer y una vez encontrado, los movimientos eran redondos, a veces un arriba y abajo para darle un ritmo orgásmico, siempre lubricados naturalmente, era placentero, la chispa adecuada encendida y una vez llegado el clímax, un gemido de gozo daba por hecho el labor de su pasión onanista. Jamás compartió su secreto con nadie, era consciente de los prejuicios de la sociedad.

Una vez, en una reunión con sus primas, conversaron de sus experiencias sexuales, hablaron del sexo oral, una decía que solo lo ponía en práctica por complacer a su enamorado, la otra que el simplemente hecho de imaginárselo le daban arcadas, y Donna expreso su gusto por la felación, dijo: “a mí me encanta, cogerlo y chupárselo”. En ese momento la prima Lucia, con una cara de mojigata, reprochable, le dijo: “en serio, prima ¿te parece agradable?, ag, no, estás loca, ¿estas aguantada?, vas a aparecer una arrecha”. Las otras solo se reían y una que otra broma salían entre ellas, fue por aquella experiencia que prefirió no hablar más de sus intimidades y temas privados con nadie. Si solo con un tema tan natural, imagínense que hubiese sido decir abiertamente que disfrutaba masturbarse diariamente, contar aquella experiencia de llegar a casa después de la universidad y ver porno japonés para darle un poco emoción a la situación, que ha buscado nuevas formas de masturbarse porque la tradicional se había convertido en algo aburrida y rutinaria, hubiese sido objeto de prejuicios y juicios los cuales no quería para ella. A pesar de haber tenido parejas, no se había sentido satisfecha con ninguno de ellos, era extraño, pero no lograba su orgasmo, como cuando lo hacía por sí misma.

-Por fin, hemos podido terminar este capítulo de la tesis, pucha, cierto tenía que enviarle un mensaje a Cory, me olvide. – Dijo Jessica

– ¿Tienes planes? Aún es temprano, creo. – Preguntó Donna

-Hum, la verdad no. O sea, sí, había quedado en encontrarme con las Cory en el cine Volta, pero ya fue. Es viernes, así que fresco, tengo la noche libre ¿qué te parece si tomamos algo y conversamos? ¿claro si no te molesta? – Contestó Jessica.

-No me molesta para nada. Está bien, tengo vino blanco y tinto, ¿cuál te gustaría tomar? -preguntó Donna.

-Está bien un vino tino hace frio aun, y creo que es bueno para la ocasión – respondió Jessica.

Donna, fue a la cava eléctrica de su papá, era notable la sapiencia del padre el Señor Américo Cuneo en su vinera, porque se notaba la labor casi profesional que le había dedicado a sus vinos, los tenía divididos por regiones y añadas, una técnica que aprendió en las clases de sumillería. Es por ello que se le hizo fácil escoger un buen vino tinto para la velada, dos copas de cristal finos bien pulidos y un sacacorchos de dos tiempos, la anfitriona hizo con gran destreza el servicio de vino, buenas prácticas que había aprendido de su padre.

-Sírvete. Espero que te guste. – Dijo Donna. ¡¡¡Juntaron sus copas y brindaron con un Cheers!!!

-Que rico vino, dime ¿tus papás no se molestarán, si nos ven tomando?

-No, te preocupes por eso, mi papá trabaja como gerente de alimentos y bebidas del Hotel Carson Luxury, prácticamente no vive en casa, y mi mamá se encuentra de viaje de negocios, – respondió Donna.

-Entonces, no hay marcha atrás. En realidad, no tenía ánimos de salir esta noche con las chicas. – Dijo Jessica.

-O sea, buscaste algún pretexto para no salir con ellas, wow eso sí que es feo. – Dijo Donna, con un puchero que no era típico de ella.

-No, nada que ver, solo que, desde el primer día, cuando entré a tu casa, nuestras conversaciones siempre han girado en torno al trabajo de la tesis y nunca más allá de eso, te encuentro interesante y por lo que veo tienes buenos gustos en las artes, eso es admirable Donna, aparte que hoy cuando me recibiste, te vi radiante y linda. – Dijo Jessica

Era curioso, se sentía halagada, y la emoción se mezclaba con la lujuria del placer, los sátiros hacían su trabajo de Baco en las copas, despertando las pasiones carnales, era lascivo y tierno a la vez.

-No sé cómo responderte, me avergüenzas, pero quiero decirte que tienes unos hermosos ojos color esmeraldas, Jecca ¿te puedo llamar así? – La pregunta de Donna tenía cierto toque tímido e inocente, pero juguetona.

-Claro, pero solo si tú me permites que te llame La bella Donna ¿está bien? – Pregunto la de los ojos verdes y la respuesta no se hizo esperar de esta última, respondiendo: “Dale, me encanta”. Sus miradas eran de complicidad, los secretos salieron a flor a piel, hablaron de sus libros y autores favoritos, entre ellos tenían a uno en común Albert Camus, brindaron diciendo la frase: “la vida es absurda, salud por eso”, ambas se sentían felices de haberse encontrado, le enseñó su último trabajo de acuarela expresionista, era un paisaje de un mirador frente al mar con rasgos rústicos y pintorescos, en la pintura se podía ver a una pareja besándose, los colores eran medio pastel y el título decía: “Amor en el lugar de siempre”, cuando le preguntó de dónde había sacado la idea, Donna le contó que era el título de un poema. Luego de eso le dio por bailar, y le enseñó a moverse al ritmo del dark wave, gothic y new wave, para Jessica sonaba extraño y nuevo, aun así lo disfrutaba, entre copas y risas, las caricias llegaban, los roces de los labios se daban más menudo, los coqueteos se hacían más atrevidos, se sentaron en el sofá de cuero, la mano de Donna estaba encima de la pierna desnuda de su acompañante bordeando el short blanco que llevaba puesto, la otra en cambio solo jugueteaba con el cabello de su nueva amiga y decía “La bella Donna”, se miraron y entraron en ese debate mental de quien daba el primer paso, como siempre, sin pensarlo, Donna se aproximó a los labios de Jessica, y la besó, lo que fue recibido con agrado y aceptación, la sensación fue desconcertante, la emoción invadía su interior como nunca antes lo había sentido, asimismo la chispa adecuada se había activado en ella sin dificultad, una encima de la otra, un baile de movimiento pélvico, se miraban y se reían, no lo podían creer, eran sutiles hasta para sacarse la ropa, eran detallistas y no torpes, con el cuerpo desnudo Donna la condujo hacia su cuarto, era como tener un nuevo juguete para ella, ese sentimiento se apoderó de ella, la volteo, empezó por la espalda bajando de a pocos, diciéndole “el aroma de tu piel, es adictivo”, una vez abajo en el derrier, metió su cara entre las esponjosas nalgas, lo quería oler todo, le decía que la apretara en contra de ella, Jessica le agarraba el cabello y la pegaba a ella, al punto de sentarse sobre su cara, sacudiéndola, mientras las manos de Donna la poseían, las nalgadas sonoras le daban ese toque de excitación y dolor placentero logrando que su compañera gimiera de placer, moviéndose circularmente, era el hecho de ser dos almas en uno, el arte del cunnilingus se hizo presente, Jessica tomo la posta, estimulando los senos, dando mordiscos entre los muslos hasta unirse con el santo sexo de Donna, las piernas le temblaban, era la primera vez que sentía la sensación de electricidad que empezaba desde las puntas de sus pies y se le iba por la cabeza, hasta que dijo “Sigue ahí, no pares, sigue que rica lengua, oh, ah, ah, ah, me voy a venir, me voy a venir, ahhh”, fue un grito de satisfacción total, se tomaron y abrazaron, se reían como dos niñas que salían a jugar, una al lado de la otra. Para Jessica no era simplemente una noche de sexo, había sido un descubrimiento de su alma, la Bella Dona cautivó sus cinco sentidos, no solo era hermosa, tan culta e inteligente. Sin embargo, para Donna era su primera experiencia, la tomó de sorpresa y se sentía bien, aunque ya quería despedir a la de los ojos verdes sin ser tosca y grosera, lo que más le había sorprendido era alcanzar su orgasmo por primera vez con otra persona, y más aun con la de su mismo sexo, sentía que la necesitaba para otra vez.

Cuando terminaron, Jessica le pidió prestada la ducha, y se fue a tomar un baño. Fue en ese momento que Donna aprovechó para fingir que le llamaba su papá diciéndole que llegaría en una hora, fue la única excusa estúpida que se le ocurrió.

-Gracias, la ducha me hizo bien igual me voy rápido antes de que llegue tu papi, pero ya nos vemos en la universidad, dulces sueños Bella Donna. – Se despidió Jessica.

Pasó el fin de semana, sin noticias de ninguna, así era Donna, paraba en su mundo de pinturas y lecturas, saliendo a pasear en su bicicleta.

-Oe, que fue de ti webona te espere como cojuda y nada, ni quiera un mensaje de humo, ni nada ¿que fue Jecca? – dijo Corina.

-Nada, me quede en casa de Donna, todo tranqui teníamos harto trabajo y ni modo se me paso la hora, sorry amiga, en serio una vez que vi la hora dije: “pucha, ya debe estar viendo la pela” ni modo voy a interrumpir, por eso no te mande mensaje, y salí tarde tan bien de su casa. – Dijo Jecca.

-Ah bueno, pero igual te escribí, porque después del cine nos fuimos al Woodstoock bar con los amigos de mi novio a tomarnos unas chelas, ¿te encuentras bien flaca? te noto algo desanimada. – Dijo Corina.

-No, nada que ver. Estoy fresh, solo que aburrida con algo de sueño. – Respondió Jessica. Era ese sentimiento de necesidad de saber de ella, pero así era la bella Donna hacía crecer esa dependencia de los demás por ella, la pobre Jessica se encontraba ilusionada y enamorada no solo de su belleza, también de su compañía y lo que le hacía sentir en el plano sexual, a veces es más fuerte que todo.

-Mira quien viene, es la chata Rosemary, me parece, acompañada de alguien, pero no logro distinguir con quién, a ver si la sacas Jecca. – Dijo Corina.

-No, nada. Espérate, sí, se quién es. – En ese momento, su corazón empezó a latir más emocionado, y sus manos a sudar. – Es Rosemary en su bicicleta y la otra es Donna. ¿qué hacen juntas?

Una vez que llegaron al punto donde se encontraban Corina y Jessica. La bella Donna, con sus ojos marrones claros radiantes, tenía el cabello recogido como acostumbraba llevarlo siempre, vestía leggins plomos y una casaca de color rosa pastel. Se miraron ella y Jessica, esta última como reclamándole con la mirada porque ni un mensaje este fin de semana, y la otra como si nada hubiese pasado.

-Hola, Donna y ese milagro. No sabía que salías a montar en bici a estas horas de la tarde, por aquí en el circuito de playas – dijo Corina.

-Pues sí, salgo a montar en bici es un deporte que me gusta, pero mi ruta no es por acá, solo que iba por la av. Caravan y me encontré a Rosemary, me pasó la voz, y decidimos hacer la ruta juntas, y me dijo que ustedes estaban aquí en el circuito de playas, por eso estoy aquí. – Contó Donna.

-Ahora entiendo, el porqué de esas piernas y culo bien formados, jajaja, te envidio, los tienes bien ganados. -Dijo bromeando Rosemary. Pero esto último no le gustó a Jessica, que no mostraba ni un signo de vigorosidad, como solía ser ella.

-Cierto chicas, nos están invitando para ir a una fiesta de fin de año, de paso que celebramos el final de la tesis, es para ir a una playa del sur y es privada ¿te animas Donna? -pregunta Corina-, no falta mucho en realidad, la tesis la presentamos en menos de un mes y listo, vamos a esta fiesta ¿qué dices sí o no? -Donna, lo pensó, no era común en ella, en realidad, no tenía amigas en la universidad y le había caído como balde de agua esta petición-. Sí, claro voy con ustedes, respondió.

-Bravazo, entonces voy a coordinar con mi amigo para que te apunte en la lista y le diré que somos cuatro en total, la temática es estar vestida de blanco, la vamos a pasar genial amigas, ya estamos quedando en el mes como iremos, eso si no jalen ¡carajo!, bien ya me tengo que ir. Nos vemos en la u, quieren ¿qué jale a alguien?, en mi carro tengo espacio, pero solo para una bici.

-Sí, a mí por fa, dijo Rosemary.

-Ok, acomoda tu bici y vámonos. Chau, chicas. Nos vemos.

Se van en el auto Corina y Rosemary.

Ya solas, Jessica se acerca a Donna, y la abraza.

-Hola, bella, ¿cómo estás? te he extrañado, ni un mensaje de texto. – Dijo Jessica.

Donna se quedó fría, sin decir palabra alguna, no estaba en sus planes quedarse a solas con Jessica, en realidad no quería verla, pero no era porque no le gustara, todo lo contrario, ella tenía una piel suave, lisa, bien cuidada y rosada, lo que más resaltaba eran el color de sus ojos verdes, su cabello era ondulado balayage e iba a la par con su rostro diamante, delgada y de estatura media alta, pero su actitud apegada, sentimental hacían de Jessica una persona que provocaba rechazo, solo habían pasado una noche y ya estaba pidiendo explicaciones, la bella Donna, solo buscaba una compañía para sus tardes solitarias y con quien experimentar sus placeres sexuales. En ese momento recordó que en su casa no había nadie y le dijo:

-Sí, preciosa, disculpa por ausentarme ayer y parte del día, solo que no soy de usar redes sociales, y la verdad que paro desconectada, de igual forma estuve pensando en ti, en tus besos y lo que pasó esa noche, sin embargo, las explicaciones matan cualquier relación ¿no crees? – Dijo Donna.

-Bueno, sí tienes razón, sorry es que quería verte y estar contigo bella. – Respondió Jessica.

-Uhmm ¿estas libre esta noche? – preguntó Donna, con aires de complicidad.

-Pues solo dije que saldría con mi amiga a pasear y que regresaba – dijo la inocente Jessica.

-Ok, y si dices que te quedas a dormir en mi casa, que de pronto te acordaste de una tarea a última hora, lo que sucede es que mi papá ha salido de viaje hoy y no llega hasta el miércoles. – Para Jessica, esta propuesta la revivió, y fue nuevamente ella, aceptó la invitación, pero tenían que ir a su casa a sacar nueva ropa, así nadie sospecharía el día lunes que irían a la universidad. Donna por su parte estaba ideando nuevas poses, trucos placenteros y un sinfín de cosas que podría hacerle a su nuevo huésped.

Una vez llegada a la casa de Donna, se sentían en la libertad de ser ellas mismas, pusieron música y para esta noche sonaba la canción The Killing Moon de la banda de Echo & The Bunnymen, mientras Donna venía en ropa interior con un brasier color negro y una tanga con un liguero de encaje color morado, con dos copas para vino espumante en la mano, y una botella de Franciacorta en la otra, la descorchó y fue sonora la apertura, sirvió el exquisito vino frizante en las copas y con un ¡¡¡Cheers!!!
Se besaban, bailaban, entregándose a la noche y al placer, encendiendo la lujuria del encanto del pecado original, una amaba y la otra solo gozaba el momento, ¿acaso importaba ello? simplemente era vivirlo, Jessica empezó con un baile sensual, sabía que a su bella le excitaba sus carnosas nalgas y los acerco al rostro de su amada para que esta lo sintiera y oliera, pero no le permitía tocárselos, luego le saco el brasier y procedió a los frotarlos contra los pezones de Donna y cogió su polo y le cubrió los ojos de ella que estaba sentada en una silla, le besaba por el cuello, pasaba su lengua por las orejas, las emociones iban y venían, en esto Donna como en un estado de transe se destapó y le ordenó a su pareja que se sentara en su lugar, se convirtió en una especie de dominatrix, le tapó los ojos a Jessica, y le dijo: “ No te muevas, quédate aquí sentada”. Mientras tanto Donna fue al cuarto de su papá y busco una correa de cuero, cuando la encontró esta era elegante y sutil con bordes delicados, y decidió bajar a la sala a continuar su acto, y en voz alta le dijo:

– “Ponte en posición de una perra, no tienes permito hablar solo puedes ladrar, si hablas se te dará un castigo” Ordeno Donna.

La sumisa solo atino hacerle caso, bajó de la silla, como una mascota y cuando quiso hablar le calló con un correazo, y otra vez le dijo:

-“Ladra, perra, ladra” , Wau wau, wau, ese sonido onomatopéyico la envolvía en estado de frenesí a Donna, “¡así carajo! me gusta sigue… ahora te pondré la correa en el cuello y te voy a pasear, porque te has portado bien, en esta especie de juego de dueña y perra, las nalgadas y correazos se hacían fuerte y sonoras, a decir verdad Jessica las disfrutaba, el dolor le era placentero, lubricaba y esto le era novedoso, el dolor se le había hecho parte de su excitación. Luego la levantó, la besó y le chorreo lo que quedaba del vino espumante por los senos de su compañera sexual, eran jugosos, como melones macerados, las dos se alocaron, se unieron en ese júbilo de deseos descomunales, Donna en su locura se dejó llevar, e hizo con Jessica lo que deseaba, cogió una silla y le mandó arrodillarse, antes de ello le dijo que tomara un vaso grande de agua, obviamente que esta no entendía por qué y simplemente lo hizo, una vez hecho, ella arrodillada y posicionada como se lo había requerido, Donna introdujo sus dos dedos en el sexo ardiente de su amiga, por dentro se sentía húmedo y lubricado, resbalaba, sintió gozo y placer, seguía con fuerza, la posición de sus dedos era como un gancho hasta encontrar como un huevito por dentro, hasta que hizo contacto, una vez encontrado lo sujetó y lo hizo vibrar, hasta no parar, Jessica, gemía, le decia: “Wow, Wow, bella, sigue, ay Dios, wow, que es esto, wow, ah me vengo, que me sale, wow… ah me vengo, me vengo”. Donna, sonreía, una vez terminada la sesión vio como el asiento estaba hecho un charco de agua, Jessica al verlo se sintió avergonzada y dijo: “pucha, me hice pichi”, pero su Bella le explicó de que no es orina, lo que había tenido es un squirt, se rieron juntas, y la pasaron así casi toda la noche. Lo que no medía Donna es que la de los ojos verdes, se estaba ilusionando cada vez más.

Llegó el lunes, y todo parecía normal en las clases presentaban los avances de la tesis. Así continuaron su dia, habían quedado entre ellas que nadie debía de saber de su relación, el mes de evaluaciones pasó, no podían hacer nada debido a que la madre de Donna estaba de retorno de su viaje, y aprovecharon también en salir de viaje familiar, visitar al abuelo Don Goyo Cunuo, que le tenía una gran estima a su nuera, a decir verdad, porque siempre le dejaba una buena propina y en cada visita lo engreía. Para Jessica, esos días fueron de eterna soledad, no emitía mensajes, es más ni siquiera se juntaba con sus típicas amigas, estaba enamorada era cierto, ella le enviaba whatsaps a su bella Donna y no siempre le eran respondidos, y cuando estos le eran respondidos eran cortos, recuerda que una vez le reclamó algo y esta le dijo: “recuerdo haberte dicho que no me gusta darte explicaciones”, desde ese momento, prefirió no insistir más, asimismo era ¿injusto o justo? a veces se lo preguntaba, como también en decidirse en romper con esta relación, sin embargo entraba nuevamente en ese limbo de cuantas personas como ella y hermosas encontraría, se hacía un mundo y la depresión la invadía, en su celular se había descargado música que solía escuchar con ella, en especial la canción Love you to death de Type o negative, para calmar esa ansiedad que le provocaba la ausencia de la bella Donna.

-Así que ya llegamos a fin de ciclo, chicas. Que rápido, ha pasado el tiempo, pensar que solo éramos tres webonas y ahora a punto de graduarnos, wahh que nervios, fácil que aprobamos, sí seguro – dijo Rosemary

-Pucha, sí, que locazo, mañana sustentamos, lástima que es de dos y no fue de tres, pero creo que Jessica y Donna han hecho un buen equipo, ahora iremos con ella a la fiesta de fin de año, mañana el primer grupo es de María con Lupe, luego de Carol con Gabriela de ahí seguimos nosotras, y luego siguen ustedes creo – dijo Corina.

Jessica perdida en sus pensamientos, hablándose: “termina la universidad y ¿qué será de nosotras?”, la nostalgia invadía su interior.

-Hola, hola, hola, Jecca, Jecca. Oe, despierta – Rosmary le dio un palmazo en la espalda a su amiga Jessica. Se rieron, y esta le respondió ouch cojuda, acá estoy solo que me quedé pensando y me colgué, me puse modo feeling, bueno ni modo tengo que ir a repasar a casa de Donna. Nos vemos. Se abrazaron, y desearon suerte.

Una vez llegado a la casa de Donna, se encontraba nerviosa por lo que no la veía buen tiempo, no sabía casi nada de ella solo que se encontraba de viaje con su familia y nada más, y se habían pasado los apuntes y correcciones de la tesis por correos, después de tanto rodeo con ella misma, tocó el timbre.

Esta vez, la que le recibió fue el padre de Donna, el señor Américo. Era alto, de cabello negro ondulado y corto, lo tenía peinado con cera para cabello, porque se notaba brilloso y bien cuidado, de tez trigueña, educado y se sentía cálido, con una sonrisa le dio la bienvenida a Jessica.

-Buenas tardes, tú debes ser la compañera de estudios de mi hija Donna. Le extendió la mano para saludarla.

-Buenas tardes, Señor Americo, soy Jessica amiga de Donna, sí soy yo, su compañera de la tesis. Le recibió el saludo con la misma educación.

-Bienvenida, a la casa, pasa por favor, como te habrás dado cuenta no tenemos una empleada del hogar, a Donna le gusta su privacidad, solo llamamos dos veces por semana a una persona para que nos ayude con la limpieza en general, ella es una persona independiente y me encanta saber que tiene una amiga y confiable que sea de la universidad, deseas servirte algo Jessica, ¿un juguito o agua? por cierto ¿has almorzado? – Dijo el Sr.Cuneo.

-Si, almorcé en la universidad, no se preocupe, un jugo de naranja, está bien, gracias. Respondió Jessica, algo tímida.

-Bien, Jessica, voy avisarle a mi hija que ya estás aquí, porque debe estar arriba con su madre y si no le paso la voz se la pasa loreando, bien te dejo. Permiso.

El señor Cuneo pidió vacaciones adelantadas en su trabajo para estar presente en la graduación de su hija, es por ello que se encontraba en casa y también aprovechar de que su esposa Rosalía estaba en casa.

Mientras esperaba sentada, recordaba aquella primera noche como se dio origen su amorío, fue en ese mismo sofá de cuero en que su bella Donna la beso, hicimos el amor, se decía, porque era justamente lo que sentía ¿cierto? se preguntaba, era eso, se le venían esas dudas en su cabeza, estaba enamorada la apasionada y simpática Jessica, y fue en ese momento que apareció su Donna.

-Hola, Jessica. Vienes para el repaso de la presentación de mañana. Bien, podemos ir al cuarto de estudios de la casa, está atrás, acompáñame. Donna se mostraba distante, parca, sin brillo en los ojos, como que no le tomara importancia la presencia de su visita. Solo deseaba terminar el repaso y que se vaya.

-Toma asiento. – Dijo Donna. Era una habitación algo espaciosa, en el medio un escritorio grande de melamina color beige y sobre ella fotos de la familia Cuneo en viajes, las paredes estaban revestidas de color blanco arena que hacían contraste con un color blanco, decorado con un hermoso óleo, la luz natural entraba por la gran ventana de bordes de madera. Un ambiente solitario y agradable.

– ¿Cómo te fue en tu viaje? – preguntó Jessica.

-Todo bien. Creo que debemos aprovechar el tiempo, porque mis papás quieren ir a comer a un nuevo restaurante y no tenemos mucho tiempo. En este capítulo, me entra la duda, de cómo vamos a responder la pregunta…

Donna seguía hablando acerca de la tesis, pero Jessica estaba perdida en sus pensamientos y sentimientos, no pensaba en nada más que en su relación, quería hacerle preguntas, esa respuesta corta fue como un “no jodas, no preguntes”, le dolió, no prestaba atención a lo que hablaba su compañera, ni mucho menos estaba consciente de que mañana sería la presentación final de la tesis, ella estaba en el capricho de su amorío por su bella Donna.

-Hey, te estoy hablando, más de veinte minutos como idiota y tú estás en otras Jessica. – Le reclamo Donna.

Saliendo de ese estado de catarsis Jessica respondió.

-Sí, perdón, es que me es difícil venir a tú casa y no verte después de tiempo, no saber nada de ti, y tú como si nada, o sea es como si no te importara, me hablas de la tesis, ok, entiendo que sea primordial, ok, pero tan bien lo que siento es importante Donna. No me trates como una basura. – Esta respuesta a Donna le hirvió la sangre, detestaba ver estos signos de debilidad en los demás, era así, la miró fijamente a los ojos de su amiga como un dueño ve a su mascota y le contestó: Creo que fui bien clara al principio de todo esto y te dije: “nada de explicaciones, cero cuentas entre nosotras”, no existe un nosotras, lo que sucedió fue parte del momento y le debes de restar importancia, ahora lo primordial es la final de la tesis y punto. Si quieres ponerle un título, a lo que ha pasado entre nosotras ponle el que más te guste, eso se ha acabado para mí, se terminó, si quieres seguimos como amigas, pero ya nada de besitos, ni tijeritas. No quiero, ok.

En ese momento la joven de los bellos ojos verdes se levantó de su silla, las lágrimas empezaban a salir, y Donna no pensó que fuese tan dramático, le decía: “por favor no es para tanto, ya cálmate”, pero esto no pareció calmar en nada a Jessica, en lo absoluto, apretó los puños y le dijo: “me iré, y jamás me volverás a ver”.

Salió de la casa llorando, renegando con un sentimiento de frustración, esa combinación que se vuelve tóxica, no quería verse con nadie, ni buscar a sus amigas, solo estar sola, ni mucho menos llegar a casa donde siempre exista una pelea o grito de sus padres, decidió perderse y recordó aquella acuarela que le mostró por primera vez su ex bella Donna, mientras caminaba, buscaba en su mente un lugar que se asemejara y lo encontró, paró un taxi y le dijo que la llevará hasta el malecón del Baredon, un lugar concurrido por los enamorados y bohemios de la capital, era perfecto para las personas que tan bien así como ella habían sufrido desamores, pero antes de llegar a aquel lugar le pidió al taxista que la dejara en la plaza principal, cuando llego, descendió del taxi y fue a una tienda a comprar un destilado fuerte con una gaseosa negra bien helada, y, luego pasó por una farmacia de esas truchas que te venden sin necesidad de presentar prescripciones médicas, y pidió que le vendieran un blíster de ansiolíticos y un par de pastillas que terminan con la palabra “pan”, bien proveída continuó su andar hacia al malecón para suerte suya la tarde estaba soleada, se puso los audífonos y empezó a sonar Holiday on the moon de Love and Rockets, una vez llegado al lugar decidió seguir su rumbo, caminando al lado de los carros, hasta llegar a la punta de un acantilado, se sentó encima del pasto y bebiendo de su combinación alcohólica, escuchaba su playlist y a si los minutos pasaron, la tristeza se hacía más profunda en ella y la agobiaba, los recuerdos se acentuaban cada vez más, los besos, y aquella sumisión para complacer a la que fue su pareja le parecían ahora una cosa de desdicha, se sentía estafada y utilizada, sin que hubieran valorado su amor.

Llegó el atardecer, como siempre hipnótico, como diciéndole ten paz mi niña y ella le sonreía, cogió su blíster de pastillas, en eso empezó a sonar la canción Love of you to death de la banda Type o negative, se paró y empezó a bailar, a cantar, “Let me you to…. Let me you…to… Deathhh” mientras lo hacía, se tomaba una pastilla, como si estuviera jugando con hojas de una margarita, solo quería olvidar, se había tragado cerca de una docena de pastillas todas ellas combinadas, e iba perdiendo de a pocos el conocimiento, cantaba en voz alta la letra de la canción que decía: “Hey am i good enough. For you Bella Donna”, fue en ese momento en que se tropezó con una piedra, y cayó hacia el fondo del acantilado.

Un taxista y un chofer particular fueron testigos de aquel accidente tonto, uno dice que caía como un trozo de papel, lentamente, que no parecía real, otro dijo que sí fue un suicidio que vio como la chica había tomado impulso para lanzarse hacia al precipicio. Lo único verdadero es que, para rescatar el cuerpo, los bomberos tuvieron que usar un equipo especial, y la policía lo dio como muerte absoluta.

-Cómo es posible que se haya matado no entiendo. – Dijo Corina, llorando y destrozada en brazos de su novio.

-Puta mare, mi mejor amiga, ¿por qué, no entiendo qué ha sucedido ella? siempre tan feliz y despreocupada, no entiendo, ¿tú sabes algo Donna?, a las finales pasó más tiempo contigo. – Se lamentaba y preguntaba Rosamary.

-La verdad que yo tampoco lo sé, solo la vi el día que fue a mi casa, y terminamos con el repaso y nos despedimos como de costumbre, pero tal vez habrá tenido un problema familiar o amoroso. Me apena lo que ha ocurrido con Jecca igual que a ustedes chicas. -Respondió Donna.

-Amoroso ni cagando, ósea Jecca no era de apegarse a nadie, los enamorados o salientes que ha tenido, ella los soltaba como si nada, eso no es, te lo aseguro, es extraño no le encuentro explicación, debe haber algo más que nunca ha contado. Estaba extraña últimamente, debe haber sido la tesis que la puso muy estresada, según la policía encontraron alcohol y pastillas, se hizo un cocktail con ellas, pobre mi amiga, es algo que nunca lo voy a entender. Por cierto, la tesis lo han reprogramado y tendrás tiempo de darlo sola Donna. – Dijo Corina.

-Sí, Claro. – Respondió Donna.

-Bien Ross vamos, voy a pasar a despedirme de la mamá y papá de Jessica, y de paso de ella, a la mierda esto es fuerte, Jenson no me sueltes por favor – Dijo Corina.

-Claro, mi amor, estoy contigo en todo, respondió Jeinson.

-Rosemary iba del brazo de Corina bien agarrada y esta abrazada de su novio, llegaron al ataúd de su amiga, estaba cerrado, lloraron y se despidieron porque habían decidido no asistir al entierro, le decían: “Te amamos cojuda, nunca te olvidaremos, te amamos Jecca hermosa” y se fueron.

Cuando fue el turno de Donna, había ido con un vestido negro y su cabello suelto, una vez cerca se percató de que encima del ataúd había una foto de la que fue alguna vez Jessica, lo cogió y la miro como queriendo recordarla, la veía, hablándole, le dijo: “pasamos lindos y apasionantes momentos, veo que cumpliste con tus últimas palabras, y en cada noche las recuerdo, se me hace difícil dormir sin pensar en lo que te dije aquella tarde, pero veme aquí parada junto a tu cuerpo, es extraño ahora no estás en alma, sin embargo te siento, creo que me confundí y soy consciente que no puedo retroceder el tiempo, lo hecho está hecho, lo siento, siempre serás la de los bellos ojos verdes y yo tu bella Donna”, al terminar esa última oración, le pareció que se le movía un cabello y su piel se le erizó, solo fue una sensación, no lloró, dio media vuelta y se fue.

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