LADRÁNDOLE AL AIRE NO MÁS (Poema)

LADRÁNDOLE AL AIRE NO MÁS (Poema)

Sebas Araujo

07/09/2020

LADRÁNDOLE AL AIRE NO MÁS

No puedo entrar a ninguna escuela y
nadie me ayuda jamás aunque duela.
En esta calle tirado cada uno de los días,
suicidarme no podría y veo que nadie me conoce.
Sólo percibo en el aire las innumerables vibraciones rotas de sus voces.

Nada hay hermoso en mi memoria;
yo nunca tuve novia
y tampoco tengo historia; yo fantaseo con fotos mentales sin hora

de mis hermanos y mi madre galopando con amapolas.
Así es que no sonrío, pero sí muevo la cola.

Pero ya ves, ni los lunes, ni los domingos,

ni en la fría soledad de la noche, ni si me atropellara algún coche,
ni si me siguiera desquiciando mi hambre, como nadie sabe mi nombre,
ni si me enfermo y necesito ayuda para vivir,
igualmente, no tengo un sólo puto lugar donde ir.

De noche miro las luces y descanso relajándome la barriga.
Estúpido animal abandonado y viejo ya no mendiga
(…)
Lo dan por hecho, desapareceré por lo enfermo
pues no podré sobrevivir en este mundo moderno

Yo vivo sucio, aunque me gusta relucir la brillantez en el alma.
Por eso puedo estar ahora muriendo y mantenerme en la calma.
(…)
Puedo llegar a desaparecer por el frío o el hierro,
pero no inspiré a ningún cartel rezar cuidado con el perro, no.

Algunas veces aluciné una realidad diferente, donde al dormir estaba cerca de su calor y me aconsejaba al pelear, pero los que no quiero nombrar no me llevaban lejos para que me perdiera y poder dejarme solo en la nada.
No era necesario despedirme porque solamente salimos a caminar unas horas, pero me arrojaron para siempre de mi mundo y mi hogar. Sinceramente, ya casi no los recuerdo pero a veces en la mañana creo que me despiertan sus voces.

Pongo la pava en el fuego y le ruego y no hay ego. “Si tienes fe no me preguntes si puedo”. Si eres del Bien, bien, sino, cállate y corre.

Esto es como hacer jumping y tirarse de lo alto de una torre.

Tranquilo, no hay lío.
Si vas a avanzar, pasá nomás.
Estos dientes ya no tienen filo.
Sólo soy un can, sólo quiero un pan.
Solo mis dolores compilo.

Esta es mi vida, ahora, no quiero que me forrees.
Me da igual que seas bonito, malvado o a quién culees.
Te miro sólo porque espero que me bajes comida,
Porque el sabor es la anestesia del dolor que hay en mi vida.

Nadie me ayuda jamás y veo que nadie me conoce.

Puede ser que esté triste cada tarde, cada mañana o me amargue.

Puede ser que mi un mensaje no tenga cómo llegarle.

Puede que no exista niño que llore porque yo estoy perdido.

Puede ser que ya sólo tenga ganas de ladrarle al aire, no más,
sin sentido…

Publicado en «El Tren Eterno y Otros Poemas».
Instagram: https://www.instagram.com/sebastian_araujo_escritor/

Etiquetas: poemas

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