Tomografía de la dama menstruante

Tomografía de la dama menstruante

CADENA

ACTITUD ANFIBIA

VACÍO

MANCHAS EN LAS LETRAS QUE NO PUEDEN DECIR LO QUE NO PIENSO

PIENSO PRIMERO

EXISTO

CORRIJO LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN

DETRÁS DE CADA PENSAMIENTO SUELTO, INDEPENDIENTE, DEBE HABER UN PUNTO

AHORA APARECEN LAS COMAS ACLARATORIAS DEL ADJETIVO,

AUTOCORRIJO PORQUE PRIMERO PENSÉ EN EL SUSTANTIVO

CREO QUE DEBO ESCRIBIR UN LIBRO ORGÁNICO

QUIZÁS A DOS MENTES CON ALGUIEN

ALGO ASÍ COMO OTRO CADÁVER EXQUISITO

LEO ESTO QUE ME SALIÓ CASI SIN PENSAR Y CREO QUE NO VA A SER UN POEMA, ES PURO SUDOR

CADENA

Empezar.

Sangre de dolor limpieza.

Dedos impotentes sobre las teclas que recuerdan

la esencia del ser en las letricas sueltas del pensamiento mecánico.

Esto puede funcionar.

Se cierra un círculo del verbo para que pienses en creer.

En qué estaba…

Ah, el verbo y su círculo vicioso…

Escribiendo lo anterior pensaba en mis criaturas.

En estas bestiecillas que pastan en mis sienes para que las convierta en un futuro verbo conjugado.

La belleza que me mira desde fuera es esa que la mira desde mis ojos.

Huele a margaritas y nadie logra entender mi nariz.

Creo que empiezo a volar, y esa no es exactamente la palabra que prefiero

en estos casos de seca embriaguez.

Releo.

Bueno, ya casi es la medida exacta del dolor.

Ahora corren los ríos en mi base.

Pienso en que pienso lo que pienso si pienso pensara que pensaría…

quiero pensar…

Empiezo.

ACTITUD ANFIBIA

Es el cuarto de la casa vieja de mis abuelos

el que daba al portal desde una ventana ancha que abre hacia adentro

ves los galanes de noche entre las palmas de cocos rojos y las amapolas

la zanja y el rocío y el aire fresco de cuando amanece hace muy poco

y estás con él y lo besas o te besa y es real

la respiración es honda y fuerte y se oye el sonido de la intensidad

y estás camino de la zanja con el cacharrito del agua

que ya no está más en tu mano flota en la zanja

ahora sale disparado sobre una rana que corre en dos patas

y le corres detrás

ahora es la casa vieja de hoy

que no tiene el cuarto de la ventana ancha del beso

te sientes el pecho frío y coges por encima del pulóver la rana

y la tiras y sabes que todavía está

ahora la coges a la altura del vientre

caminando hacia arriba

huyendo hacia la altura…

VACÍO

Manchas verdes.

Una marrón en el medio de la de la izquierda.

Puedo llegar a convertirla en una forma.

Ahora no sale nada concreto

sigue la mancha mancha en mis ojos

que mantengo cerrados para mirar mi pensamiento.

Y lo que pienso es que quiero pensar.

Pienso que pienso en algas que es la primera palabra que sale.

Y me toco la nariz o me la rasco, no sé, es casi como una muletilla.

Pienso en que me rasco la cabeza, la oreja y miro el teclado en busca de imágenes y solo veo sus teclas generosas

ofreciendo el universo que puedo crear.

Y si cierro los ojos, los cierro, veo un teclado difuminado y casi verde y puedo escribir casi sin mirar las teclas, pero solo alcanzo a recordar la posición de la palabra “los”, es la única que puedo teclear con los ojos cerrados.

MANCHAS EN LAS LETRAS QUE NO PUEDEN DECIR LO QUE NO PIENSO

Sigo mirando el teclado.

La cervical me anuncia posible zona de dolor.

Las letras sueltas no son capaces de decir un pensamiento coherente.

Son solo sonidos que se atreven a dar forma a un segmento de idea.

Todas juntas son un mar en desafinación armónica para que nosotros hagamos nuestro caos.

Hay quien sostiene que la comunicación es un proceso de dos lados y olvida la existencia objetiva de las palabras.

Luego de haber nacido, son dueñas de sí aunque puedan prostituirse en una polisemia por el accidente del contexto.

A la espera del próximo pensamiento como en una parada

donde las horas se estiran y las letras se pierden y no me llevan consigo,

mirar las letras sueltas me da un miedo a cerrar los ojos

y quedarme sola con las manchas.

PIENSO PRIMERO

Y miento porque no estoy segura de lo que digo.

El silencio de poder oír lo que piensas es peligroso,

el bestiario se te suelta y corren en direcciones espontáneas,

se te escapan y es más feo no oír sus silbidos que sufrirlos.

Ah, perderse en el turbio encanto de eso que te inventas.

Nadie es capaz de saber cómo será la próxima criatura que le salga.

No estoy segura de que la mentira más grande es esa que no puedo inventar.

Lástima, qué poema podría resultar de esas divagaciones.

EXISTO

Ahora no tengo un espejo que corrobore mis teorías épicas.

Si me toco, sentiré…

Solo con creer que siento sentiré,

ni siquiera preciso concretar la acción.

Si pienso “me toco la nalga”, sentiré sin esfuerzo la forma arbitraria de la curva de mi glúteo.

Y así con todo…

CORRIJO LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Luego que siembras un prado ideal

para tus monstruos en los confines objetivos,

te salen como jefes del orden puntos, comas…

Pero la belleza es malcriada.

Y aunque te esfuerces en ponerle la correa del esquema

a ella le sigue resbalando el propósito del decir.

Su mensaje consiste en que cuando sea leída

va directo a una partícula en tus células

y ves con los oídos el olor de las flores que se comen mis monstruos.

DETRÁS DE CADA PENSAMIENTO SUELTO, INDEPENDIENTE, DEBE HABER UN PUNTO

Los límites del pensamiento no son beligerantes sino con la voz del narrador que te ponen al nacer y es cuando empieza tu novela radial íntima estás todo el tiempo sentado en el portal con la abuela sufriendo porque él la besa y eres tú quien besa o te besan pero siempre así en una primera persona dividida en este efecto deíctico y sigue el guión escribiéndose en tu mente que escucha la voz repetir exacta lo que ya sientes y si existiera la llamada coherencia ahora mismo ya habrías sentido un punto y final pero no hay uno ni termina nunca

AHORA APARECEN LAS COMAS ACLARATORIAS DEL ADJETIVO, AUTOCORRIJO PORQUE PRIMERO PENSÉ EN EL SUSTANTIVO

En el intento de escribir salen un chorro de efectos mentales que nunca sería capaz de pintar solo con letras juntas en un zoológico.

Ah, la mente en su desnivel.

Ahora reposará mi clasificador instintivo y digo lo que es:

El aire entra y el nudo ya estaba desde siempre en el futuro dolor de cabeza porque no tengo los zapatos que me saquen de este sitio y no quiero ver esas nubes y que llueva es la solución a esta escasa nitidez pero bajará el calor del techo y no estaré para el ventilador y no hay y no y no y no y no y no no voy a llegar a ese lugar que mi mente me pinta en colores.

Ahora viene una coma aclaratoria, ese lugar, en colores, existe.

CREO QUE DEBO ESCRIBIR UN LIBRO ORGÁNICO

QUIZÁS A DOS MENTES CON ALGUIEN

Me estiro, la columna sede generosa a esos calambres

que me recuerdan tu venoso dentro.

Las palabras seducen mi mente a que te busque.

Ven a escribir.

Estoy segura de que debo escribir un libro a dos clarividencias

con alguien que me dé calambres.

Escribe lo que te pase por la mente, lo primero, sin calentarlo,

sácalo así embarrado de placenta

y déjalo que retoce con mi bilis dulce.

Estoy segura de que será el mejor de los libros que escriba

la promesa hecha órgano

en la mutua incoherencia

en el instante que me rosas otros mundos.

ALGO ASÍ COMO OTRO CADÁVER EXQUISITO

Un día con mis alumnos,

que han visto pocos muertos, todavía,

intenté hacer un cadáver exquisito.

Les gustó la parte de decir la primera cosa que les vino a sus mentes que solo pensaban entonces en la casa lejos, en la comida, la novia o el novio, desaparecer a la profe, las pocas ganas de estar en el aula…

Me entregaron el papel donde todos dijeron su trozo de belleza

y me miraron como quien acaba de matar.

Luego de esa experiencia de poiesis pura,

cuando leo mis textos pienso en la mediocridad del poeta

que se priva de sus partes en descomposición.

LEO ESTO QUE ME SALIÓ CASI SIN PENSAR Y CREO QUE NO VA A SER UN POEMA, ES PURO SUDOR

Me seco la frente solo en teoría porque está la mañana lluviosa, pienso que me seco la frente y siento como sudan mis neuronas luego de haber pensado un rato en la belleza.

Entonces pienso en escribir:

“Esto no puede llegar a ser poesía,

es solo mover los dedos sobre teclas,

suspirar de lado a lado en el cerebro ante lo ausente,

inventar mensaje a perderse.

No hace falta que lo encuentres tú.

Te estoy mirando los ojos.

Siente mis ríos ablución

certeza de que todavía

no me crecen dentro

los pies de mi huella en esta tierra.

Escucha las letras aparearse».

Y escribo el peor verso: “Soy la voz presa del pensamiento, tirana de mí”.

Leo esto, casi sin pensar, y no me importa lo que sea.

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