Tu guardia, mi guarida

Tu guardia, mi guarida

Los Ángeles, 9 de febrero de 2020

Querido hermano,

Te escribo desde la ciudad de las estrellas. No duermo pensando que quizás mañana sea el mejor creador de historias del séptimo arte. Alba me aconseja que me relaje y disfrute esta aventura.

Este reconocimiento a tantos años de dolor y sacrificio ha despertado en mí la nostalgia. Recuerdo como con ojos paternos te miraba correr con tu moto por el pasillo de casa. Fui tu guardián incansable, aun cuando fallé en mi cometido. Tanto esfuerzo ha merecido la pena, porque hoy tengo el privilegio de verte convertido en un gran hombre.

Lo que nunca te he dicho es que mientras yo cuidaba de ti, tú lo hacías de mí. Cada juego era el antídoto a la tristeza que envenaba mi corazón; cada sonrisa un rayo de luz para mi alma sombría. Fuiste el refugio donde me resguardé cuando la vida me golpeó con su implacable crueldad.

Hoy quiero darte las gracias porque sin ti no estaría aquí, junto al amor de mi vida, cumpliendo un sueño que jamás imaginé que podría lograr, mi hermano pequeño, mi protegido, mi guarida.

Sergio

Pablo Lovillo Fal-Conde

C/ Amor, nº infinito

CENTRO

MI CORAZÓN

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