Caminábamos en silencio en nuestro mundo por las calles de Salamanca solitarias mirando alrededor las farolas apagadas ya que era de día y los árboles sin hojas ya que era septiembre , compartiendo música , ella llebaba un casco y yo el otro, íbamos escuchando a Tom Jones su cantante favorito. Nunca se cansaba de escucharle, ni yo de mirarla.

-Eres preciosa. -Pensé para mi. No me atrevía a decirle a la chica que tenía aquí al lado mía que me gustaba, cada centímetro de su piel y cada hueco de su corazón, si quedaba alguno.

Seguía todo en silencio y el viento nos daba en la cara. Íbamos caminando muy juntas, demasiado diría yo, aunque era placentero, era placentero tenerla al lado mía , aunque más lo sería si pudiera besarla.

Noté cómo poco a poco su mano iba buscando la mía, estaba un poco asustada, pero ella siempre encontraba la forma de tranquilizarme. Se enlazaron nuestras pequeñas manos de chicas de 18 años, negro con blanco, nuestras manos encajaban a la perfección, quién lo iba a decir .

-¿Quieres uno?-Sacó de su bolsillo dos chupachups con forma de corazón y yo no pude decir que no.

Parecía que me entregara su corazón.

Yo quitė el envoltorio y lo empecé a tomar poco a poco mientras el tiempo pasaba rápido.

Ya que no podía hablar seguí caminando, escuchando esa canción, comiendo ese chupachups estando con ella.

Íbamos las dos en silencio, observando las tiendas, a los padres con sus hijos, a todo el mundo pasar.

-Está muy rico, hacía tiempo que no tomaba uno.

-Si la verdad es que…-

Me paré interrumpiėndola soltándola de la mano.

Era el momento de decir algo.

Ella se sacó el chupachups de la boca para decir algo pero yo no la dejė ya que la besé.

La regalé todo un poema de este tiempo escrito con ese sabor de chupachups a ella y a sus labios.

Si la bese, y fueron los mejores segundos de mi vida, era la segunda vez que besaba a una chica y ahora ya sabía lo que me gustaba, me gustaba ella, la africana que conocí, con la que compartía ropa, música, la que no paraba de hacer que mi corazón fuera a mil, la que conocí en un bar de camarera, la que era todo para mi.

Nos separamos unos segundos para coger aire y luego nos besamos otra vez.

Labio con labio, chica con chica, chupachups con chupachups.

HAIZEA TROUILLHET ARANA

Tu puntuación:

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS